
Homero Bagnulo, Alvaro Haretche y Joaquín Serra aseguran en el libro “Nacer, crecer y envejecer en Uruguay” que gran parte del gasto en salud de los más viejos se financia a través de sus bolsillos.
“En los próximos años el Fonasa irá incluyendo gradualmente a los nuevos jubilados, lo que supondrá nuevas necesidades de financiamiento público”, indican.
Para ilustrar la situación con datos, agregan que en 2004 los adultos mayores representaban un 17,7%, aunque se estima que en 2025 llegarán a 21% y en 2045 a un 25,4%. El envejecimiento de la población acarrea mayor gasto en salud.
Los autores sostienen que “no es razonable la tendencia a gastar en tecnologías de alto costo en los ancianos mientras se descuidan los sistemas de apoyo que permiten diferenciar entre una vejez digna y una prolongación impropia de la condición humana”.
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