¿Xenofobia? España deporta 92 de cada 100 inmigrantes que llega a sus fronteras

Hay 86.601 uruguayos en España; menos de un tercio tiene nacionalidad

Una valija vieja y mucha esperanza a cuestas. Eso trajeron a nuestro país los miles y miles de españoles que durante el siglo pasado huyeron del hambre en España para buscar un nuevo horizonte en Latinoamérica.

Muy diferente es lo que ocurre ahora en la Península Ibérica, adonde latinoamericanos y sudafricanos llegan buscando un futuro mejor. En España, el estricto control de las fronteras les ha dado un excelente resultado en los últimos años.

 

Encierro obligado

Cuando se llega a España, el empadronamiento es una de las primeras cosas que reciben como sugerencia. Los uruguayos que llegan para buscar una nueva vida saben que uno de los elementos fundamentales es asegurar la salud. Así que luego de instalarse en la casa de un amigo o pariente, van hasta el ayuntamiento para empadronarse. Con esta libreta tienen acceso a los servicios de salud públicos.

Por eso son censados, y como temen que los busquen, tratan de quedarse poco en la casa de familiares y hacer unos pesos para alquilar un piso.

«No te van a buscar a tu casa pero te esperan a la salida del metro. Te piden documentos y, si no tenés la nacionalidad, enseguida te detienen», cuenta Daniel Estín desde Barcelona, adonde fue en busca de mejor vida para su familia en 2000.

«Acá las razzias son impresionantes, y cada vez más los inmigrantes sin papeles ni permiso de residencia tratan de quedarse en sus casas para pasar desapercibidos», señala.

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