UN OBJETIVO COTIDIANO

La directora de la escuela «La Amarilla» concluyó explicando a LA REPUBLICA que «lo expresado por Graciela Frigerio en oportunidad del Congreso Pedagógico de 2007, en la sede Salto de la Regional Norte de la Universidad de la República, engloba el marco teórico que define nuestro trabajo: «Recuperar la dimensión ética y profesional, que incluye, además de los saberes específicos, tomar conciencia del significado social y la dimensión política de la enseñanza. Trabajar para que las desigualdades sean atenuadas en la escuela.

Interponer un gesto a la profecía del fracaso, no resignarse a que lo que se volvió natural siga siéndolo, interpelar las teorías para incluir a los excluidos.

Cambiar la política del conocimiento, por la del reconocimiento».

«Esta es una experiencia pensada para nuestra realidad. Nosotros elegimos arriesgarnos en el convencimiento de que el fin perseguido lo vale: hacer realidad el sueño de una escuela para todos, donde se formen los ciudadanos de una sociedad más inclusiva, más justa y equitativa.

Ahora pensamos que, por suerte, no es la única experiencia en el país. Ojalá muchos más comiencen a transitar este camino».

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