Corazón de Goes quiere volver a latir
La mañana en el mercado transcurre tranquila. Pero la tranquilidad no siempre fue característica del Mercado Agrícola. Benito Rey, quien tiene 91 años y lo pisó por primera vez a los 5 años de edad, dijo que antiguamente en los pasajes «se veía gente y más gente».
Con gran nostalgia contó: «En una mañana se vendían 200 docenas de espinaca y ahora sólo se venden 6 docenas».
Pero como él mismo exclamó, junto a Ramón Clavijo, también vendedor, «el tiempo pasó» y la realidad del mercado es otra. Existen muchos lugares donde abastecerse de frutas y verduras, por lo que las ventas allí decayeron.
Con el paso del tiempo y las dificultades económicas, el estado de ánimo de la gente se vio reflejado en el edificio, que llegó al abandono. Es por eso que en el año 2005, las autoridades municipales decidieron hacerse cargo de un predio que estaba cedido en concesión a la Asociación Federal de Agricultores Unidos del Uruguay.
Mejoras edilicias
La directora del Mercado Agrícola, Beatriz Silva, explicó que al comenzar a trabajar, a mediados de 2005, encontró un «mercado abandonado», con mucha mugre, el piso inundado de agua y materia fecal y familias viviendo dentro. Desde ese momento se plantearon metas progresivas, algunas a corto plazo y otras a largo plazo.
«El plan inicial de trabajo fue decir ‘esto no puede ser’. Teníamos que conversar con los concesionarios para que reconocieran que no podían con el tema y que esto no podía seguir así. Porque la Intendencia no podía permitir que un edificio patrimonio histórico, único en el país, se continuara deteriorando», dijo Silva.
En ese momento comenzaron las negociaciones entre los abogados de la comuna y los responsables del predio y, finalmente, en setiembre de 2006 pasó a manos de la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM).
Corazón de Goes
La directora contó parte de su experiencia personal: «Yo empecé a recorrer la zona y me di cuenta de que el mercado era el corazón de unas 16 manzanas, unas manzanas que nada más ni nada menos contienen el Palacio Legislativo, las facultades de Medicina y de Química y algunas cosas más». Fue a raíz de esto que los funcionarios municipales iniciaron la tarea de transformar un mercado que antes abastecía sólo a comerciantes en un mercado minorista que abastece a toda la comunidad. Allí es posible comprar por kilo o pequeñas cantidades.
Desde finales de 2007 el mercado integra una experiencia internacional impulsada por la empresa española Mercasa y financiada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Esto le ha permitido llevar adelante la restauración de obras y la futura contratación de funcionarios.
Mercado en obra
Hasta el momento se han reparado los muros que están sobre la calle Martín García, donde se construyó una nueva entrada para ingresar al mercado. Se regularizó la situación de los permisarios, que actualmente son cerca de 100, y lentamente comenzó la recuperación y redistribución de los espacios dentro del mercado.
También se restauraron algunos pilares, lo que se trató casi de un trabajo artesanal, puesto que respetaron la antigua construcción. Además están por finalizar los pliegos para la licitación de los techos, obra que deberá respetar la estética actual. La financiación del BID posibilitará la contratación temporal de un gerente de mercado, un encargado de diseño y un administrador contable, que diseñarán y desarrollarán un nuevo modelo de gestión.
En un futuro serán reparados los vidrios rotos que se encuentran a lo alto del edificio; hoy están siendo sustituidos provisoriamente por PVC. Otro tanto ocurrirá con la fachada principal, que también deberá contemplar la arquitectura actual por ser Patrimonio Histórico.
Más allá de los cambios edilicios, se apunta al trabajo con la comunidad, ofreciéndose espectáculos artísticos. El viernes 8 de agosto a partir de las 14.30 festejarán el Día del Niño y están planificando una actividad dirigida a toda la familia para celebrar «la nostalgia».
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