TIENE LA PALABRA
Un uruguayo deportado por día
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Soy Marcelo Ayerza, ciudadano ítalo- uruguayo que emigró a España hace unos años. Sobre el artículo destacado en el que se hace mención a un uruguayo deportado por día, me gustaría hacer el siguiente comentario:
Esta actitud de los países de la UE es preocupante. Pero hay algo curioso, muchas empresas españolas tienen un problema grave de falta de mano de obra calificada, al menos en el sector de la industria pesada, que es en donde me desempeño.
Hace no menos de cuatro años que vengo oyendo a empresarios que dicen que no pueden expandir su actividad porque no consiguen gente.
Tratan de ubicar personal de los países del este, que ahora vienen en malón a la península ibérica en busca de trabajo; muchos valen pero no se adaptan.
Un día, ya entrando en confianza con un cliente, le digo: «Si usted supiera la cantidad de gente altamente capacitada y con experiencia que hay en mi país, que estaría en condiciones óptimas de trabajarle…» y este me respondió: «Estoy dispuesto a hacerle los papeles a cualquiera que me demuestre que quiere y sabe trabajar».
Yo quedé helado. Otros clientes hablando de este mismo tema me decían lo mismo.
Hay que tener en cuenta que pese a la crisis, en España el nivel de actividad industrial, en la industria pesada y otros rubros, es brutal.
Sin alentar falsas expectativas, creo que con seriedad, se podría contactar con gremiales industriales de España, y junto con organismos oficiales de Uruguay, e incluso sindicatos locales, se podría gestionar que las personas capacitadas que salen a la desesperada, ya salgan con un contrato bajo el brazo.
Afirmo categóricamente que esto es posible; otra cosa es que nuestro gobierno y las asociaciones sindicales de aquí no tengan conocimiento de esta situación, o no les interese que salga más gente, o no estén capacitados para llevar adelante estas gestiones y no hablo de partidos, ya que en capacidades creo que están todos en la misma bolsa.
Hay que tener en cuenta que la gente, al menos por un tiempo, se seguirá yendo, pero si se buscan las maneras de que salga de forma ordenada tanto para el país de destino como para el de salida, se logrará que muchos momentos amargos y situaciones miserables en Europa no se den.
Por otro lado, se logrará que cierta industria, al menos española, tenga en especial consideración nuestra mano de obra y nuestra capacidad formativa, que todavía es buena.
Habrá que ver si alguien en Uruguay toma nota de esto, que repito, es real.
MARCELO AYERZA [email protected]
¡Nunca será olvidado, General!
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Usted estaba convencido de que el Uruguay estaba llamado a disfrutar de un grande y venturoso futuro. ¡Y es verdad General! Solamente debemos tener presente siempre, el ideario de Artigas; las enseñanzas de tantos prohombres que nos han precedido y las de usted. E ahí el cimiento, para la construcción de una «Patria grande, justa, solidaria, igualitaria y libre» ¡como Artigas la soñara y usted también!
Alguien dijo, el día en que con dolor le dimos el último adiós: «Los hombres como usted no mueren, se siembran» y usted ha sido sembrado y ya germina en nuestro corazón, en nuestra mente, en la de nuestros hijos y en la de los hijos de ellos, por siempre.
Con mi eterno reconocimiento, una promesa de fe: Mientras viva y viva una gota de mi sangre, junto a todos los que lo admiramos, usted ¡no será olvidado por la gente de su pueblo, hasta siempre General!
EDUARDO LOPEZ LOPEZ C.I. 2.983.377-3
Artesanal, ecológico, orgánico, etc.
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
De la actualidad del mundo hispanoparlante, pueden extraerse muchas lecciones: no todas a favor, no todas en contra. Tomemos ahora sólo un par de ellas, ilustrativas en sus variantes, según las épocas, modas o costumbres: antes la palabra «legítimo» garantizaba y encumbraba todo, o casi todo: «Legítimo papel de fumar Jaramago», «Legítima creolina la Buena Estrella»…, anuncios que hasta no hace mucho se prodigaban en las estaciones del ferrocarril.
Hoy la misma magia seductora la encontramos multiplicada hasta el cansancio, también a puro golpe de fe, en «artesanal», «ecológico», «casero», «orgánico», «natural»…, adjetivos ponderativos aceptados sin más discusión, ni inspección, ya sea el producto ofrecido, bueno, regular o malo. Las inercias, muletillas, tics y demás contagios de modos adverbiales tienen su momento de permanencia en el tiempo: actualmente se nos abruma con: «Y bueno…» al comenzar a hablar; «Pero bueno», en la mitad de un párrafo; «A ver», también al arrancar. «O sea», «Ultima generación», «En definitiva»…
Ya vendrán otros estribillos suplantadores de estos; así como se fue perdiendo la costumbre del vermut, del jerez, del oporto, de los cócteles y licores, incluso hasta la institución de la caña y la grapa, tal como anteriormente había pasado con la ginebra, fue apareciendo poco a poco la presencia colonizadora del «Sr. Whisky».
La pérdida del significado original de algunos vocablos lo vemos en la importancia que, naturalmente, tuvo la palabra «Estado», comparándola con la que hoy ostenta en el concepto familiar. Sin llegar a definiciones hegelianas el Estado como el bien recordemos cómo era el sentimiento que sobre su solvencia se tenía hace cien años: «En el tren de la frontera / iban de viaje solitos / el inglés Guillermo Güemes / y el gaucho Mariano Pintos. / Serio el inglés meditaba / sobre un negocio arriesgado / de ganar veinte mil libras / por prestar diez al Estado».
EDUARDO MARTINEZ ROVIRA
Poner en su sitio a Ignacio Alvarez
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Leyendo LA REPUBLICA (como siempre) el Sr. Orlando Leites, comenta los ataques del «periodista» (sic) Ignacio Alvarez, hacia Ud. y la Sra. Directora del Canal 5, por los sucesos de notoriedad.
Primero: lamento el tiempo que ha perdido el Sr. Leites en escuchar a este señor.
Segundo: viejo conocido, plagios a otros programas extranjeros, busca de notoriedad visitando «bajos mundos» como si los ciudadanos de este país viviéramos en una botella.
Tercero: se les fueron las excelentes periodistas que lo acompañaban en TV y quedó más solo que el 1.
Cuarto: como otros medios, oh! sorpresa, han descubierto la pobreza, miseria y viviendas precarias que existen en nuestro país, no bien se instaló el gobierno del FA. ¡Antes con los rosaditos vivíamos en el primer mundo! (por eso perdieron el gobierno)
Sr. Director, «ladran Sancho…», siempre vigente.
Al Sr. Leites, que tiene razón pero que no gaste «pólvora en chimangos».
Saluda atte.
DANIEL COSTA C.I. 645.839-6
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