PROHIBIDO PARA NOSTALGICOS

LOS BIOGRAFOS DE LA AGUADA

Tiempos en que la cinematografía era la gran novedad y en cada barrio se inauguraban muchas salas. Y la Aguada en ese pequeño tramo tuvo salas de leyenda. Como era habitual, en esos biógrafos se alternaba la exhibición de películas con espectáculos artísticos y acrobáticos llamados «la varieté».

Casi en la esquina de Agraciada y Marcelino Sosa, cerca de una tienda que luego sería Casa Soler, estaba El Ideal. Tenía el mismo nombre de otro cine que ubicado en la rinconada norte de la Plaza Independencia fue pionero en la exhibición de cortos eróticos de origen francés. Pero El Ideal de la Aguada fue una sala de ambiente familiar donde veíamos a Buster Keaton, Chaplin y hermosas películas como «Bajo los cielos de París» del maestro René Clair.

En la matiné de los lunes se podían ver cortos y mediometrajes deportivos, principalmente de boxeo de origen norteamericano. Más hacia la esquina de Agraciada y San Martín, la Aguada tenía un enorme local donde funcionaron varios biógrafos pioneros de Montevideo llegando a ser el más conocido el Lux. Quizás por esa larga tradición, ese cine fue muy popular y el elegido por las barras juveniles que llegaban desde El Palacio de la Cerveza de la calle Yatay.

Los sábados tenía un ambiente de extremo jolgorio y aunque estuviera lleno nadie se sentaba en las primeras butacas de la platea. Es que desde la planta alta caían objetos y líquidos nada gratos como sucedía también en algunos biógrafos de la Unión que hasta llegaron a contratar a boxeadores como porteros para tratar de controlar a esos desacatados espectadores.

Sobre Agraciada, a poco metros de César Díaz, construyeron una sala nuevita que fue conocida como El Cine Uruguayo.

Se levantó ya en la época del pasaje del cine mudo al sonoro pero igual no abandonó el hábito de presentar en los entreactos de la matiné, vermut y noche unos entretenidos espectáculos de varieté. Cuenta la leyenda que cantaron Gardel y Razzano y que entre los tradicionales payasos de esos shows había uno que en la última función provocaba desopilantes carcajadas con chistes subidos de tono.

Fue nada menos que Paquito Bustos, que luego siendo muy famoso y una estrella rioplatense, siempre que actuaba con su compañía teatral en el Artigas o el 18 de Julio no dejaba de mencionar su inicio en el Cine Uruguayo de la Aguada. La troupe Farándula de Momo de Carmelo «Lito» Imperio que ensayaba cerca del cine, realizó muchas presentaciones en el escenario de ese querido biógrafo Uruguayo.

El más espectacular de esos cines del Palacio fue El Astor que se levantó casi enfrente al Uruguayo. Los vecinos estaban orgullosos de esa sala que tenía tres pisos y fue en su momento la mayor de Montevideo.

El Astor tenía dos entradas, una por Agraciada y la otra por Yatay. Fue tan grande que sólo se habilitaba en sus tres pisos los fines de semana y sus momentos de gloria fueron al realizar festivales de comedias musicales con sus instalaciones repletas de fanáticos de Esther Willians, Ginger Rogers y Fred Astaire. Muy pronto los políticos del cercano Palacio Legislativo le echaron el ojo y muchas campañas electorales tuvieron su punto culminante en las butacas del Astor.

Con los años, la parte del cine que daba a Yatay la dedicaron solo a reuniones de gremios y sindicatos como el de Alpargatas.

La Aguada vivió una época de esplendor con esos «biógrafos del Palacio». Historias y vivencias que aún palpitan en lo más profundo del corazón de los viejos vecinos. Con más recuerdos y música los esperamos en la 30, Radio Nacional.

Coordinación: ANGEL LUIS GRENE

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje