Conflicto en industria del cuero
La industria curtidora enfrenta una situación conflictiva a nivel nacional por la violación del convenio salarial vigente. Los obreros reclaman el aumento, de $1,50 por hora, pactado oportunamente. Pero la situación de la industria es complicada y la crisis mundial la golpea duramente.
En Toryal y Bader comenzaron los paros parciales, pero los conflictos tienen perfiles diferentes en las empresas instaladas sobre la ruta 1 en San José. Toryal tiene menos trabajadores, el sindicato es más débil y su producción se orienta a la industria de la vestimenta. En Bader trabaja medio millar de obreros, el 90% está afiliado al sindicato y su producción atiende un mercado en crisis: tapizados para autos de alta gama.
La empresa alemana, que ya pasó al seguro de paro a 90 trabajadores, se plantea reducir la plantilla en unos 200 operarios. En principio se acordó un sistema rotatorio con el «seguro», pero desde la casa central se habrían ordenado recortes drásticos. No quieren cerrar la empresa, aseguran fuentes sindicales, pero tampoco les resulta imprescindible para atender la demanda actual.
Las opciones son pocas. Los trabajadores quieren evitar a toda costa los despidos, compulsivos y seleccionados, de personal. Ganar tiempo usando el seguro de paro, darles el despido a quienes lo acepten y buscar mercados alternativos son opciones que se manejan.
Las relaciones del sindicato con la empresa fueron muy complicadas al principio. Cuando los trabajadores comenzaron a organizarse, «los mandos medios presionaron muy duro», pero con más del 50% de la plantilla afiliada las cosas comenzaron a cambiar. La empresa aceptó las nuevas relaciones y en Bader, hoy, está sindicalizado el 90% del personal.
Así planteadas las cosas, se negociaba algún acuerdo en el Ministerio de Trabajo.
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