"El peor escenario para una Ley de Educación es la indiferencia"
Gómez se suma a las críticas realizadas por otras autoridades de la ANEP sobre el Proyecto de Ley de Educación elaborado por el Ministerio de Educación (MEC). Consultado sobre el articulado de 121 puntos en discusión parlamentaria, el jerarca opinó:
¿Cómo ve usted el proceso de discusión por la Ley de Educación?
Es interesante que se discuta por parte de todos los actores y sectores sobre el futuro de la educación. Yo creo que el peor escenario para una próxima Ley de Educación es el de la indiferencia. No obstante ello, hay un tiempo para la discusión y un tiempo para la resolución y no podemos estar en asamblea permanente. Quiero señalar que de esto se desprende lo que acordamos con el Presidente de la República, la urgencia de alcanzar acuerdos y consensos. Entendemos asimismo que se ha dado un interesante proceso de producción de insumos para llegar a una nueva ley.
¿Y qué le pareció el proyecto de Educación en su articulado?
Los ámbitos de discusión que antes señalé como positivos no me inhiben de señalar matices con el actual proyecto de ley enviado por el MEC y que está a estudio del Parlamento. Por ejemplo, en la exposición de motivos, en los primeros párrafos se insiste en demasía con un lenguaje economicista. Se reitera la palabra inversión (educativa) muy a menudo. Nosotros entendemos a la educación como un derecho humano y por lo tanto, para que ese derecho humano sea alcanzado por todos los ciudadanos, es necesario más asignaciones de recursos. Por eso debo señalar expresamente que un 4,5% del Producto Bruto Interno (PBI), no nos parece satisfactorio, en tanto que con ese 4,5% alcanzado hoy se constata que alrededor de 1.000 alumnos no pudieron ingresar en la modalidad de escuelas agrarias de alternancia para cumplir con la obligatoriedad del ciclo básico en el medio rural.
A su vez, se ha enlentecido demasiado el proceso de cumplir con las metas mínimas de alumnado primario en tiempo completo por insuficiente asignación de recursos para la construcción de locales y equipamiento de escuelas de Tiempo Completo. Por otro lado, compartimos con el Proyecto de Ley de Educación el llevar a un piso de 900 horas anuales de clase en Primaria. Este 25% más de carga horaria no se puede financiar con el actual salario de los educadores. A mí lo que me preocupa es que se aumenten las horas de clases y que no se piense en un aumento salarial del maestro por la suba de las horas de trabajo.
En cuanto al articulado concretamente, se hacen muchas objeciones sobre la «autonomía» de la ANEP. Este tema es discutido y algunos miembros de la ANEP (Lilián D´Elía y Luis Yarzábal) mostraron públicamente sus diferencias. ¿Usted qué posición tiene?
El artículo 202 de la Constitución de la República es muy claro al respecto, ya que se señala la existencia de uno o más consejos directivos autónomos para la enseñanza pública (ANEP y Universidad de la República). En consecuencia, con ese mandato constitucional no puede aprobarse el artículo 44 de la proyectada Ley de Educación que crea la Comisión Nacional de Educación (Comine), que serviría como coordinadora entre diferentes organismos estatales. Esta es innecesaria porque el propio proyecto de ley prevé otro mecanismo de coordinación educativa.
Yo opino que el ámbito de debate lo crea el propio proyecto de Ley en su artículo 46 y 47, con la creación del Congreso Nacional de Educación. El proyecto de Ley plantea, con el congreso, crear un «ámbito nacional de deliberación sobre políticas educativas del Sistema Nacional de Educación» y «formulará propuestas sobre lineamientos generales de política educativa». Por lo que creo que la Comine debe ser suprimida del Proyecto de Ley de Educación, ya que no puede cumplir la misma función que el Congreso de Educación.
Usted habla de un mecanismo de coordinación educativa desde la propuesta de crear (en el proyecto de Ley) una Comisión Coordinadora del Sistema Nacional de Educación.
Sí, y creo que esta comisión deberá ser integrada exclusivamente por representantes de la educación pública.
¿Pero sin la participación de actores privados? La enseñanza no es solamente pública.
Creo que se podría invitar alguna vez a delegados del ámbito privado.
¿Y la participación en los temas educativos también debería contar con la presencia de alumnos? Ellos son los verdaderos protagonistas.
En un proceso de la participación y la profundización de la democracia, se entiende como un paso importante adelantar la inclusión de los representantes de los docentes y de los alumnos cuando fuera posible. Esa integración, pasible de perfeccionamiento, es un cambio cualitativo con respecto a la actual Ley de Emergencia, y podría iniciar un camino de coparticipación.
Compartí tu opinión con toda la comunidad