Padres propondrán a gremios que jóvenes no pierdan clases por paro
Los paros, tanto en las escuelas como en los liceos, cada año quitan unos diez días de clases. Reclamos de todo tipo -presupuestales, institucionales, políticos-, y hasta aquellos días que recuerdan fechas significativas en la historia política de Uruguay y que son de interés social, dejan sin clase a miles de alumnos.
El debate contrapone el derecho de los docentes de realizar paro como todos los trabajadores, según lo marca la propia Constitución de la República, y la necesidad de contemplar qué hacer con los estudiantes más jóvenes cuando no van a clases.
Un grupo de padres, interesados por diversos problemas, planteará a los gremios docentes de secundaria revisar estas medidas para no «dejar desamparados a los jóvenes». Pero el caso es aún más complejo. Los paros determinan, además de la suspensión de las clases, que en muchos casos se limiten tareas administrativas, suspendiendo exámenes en facultades, o hasta la alimentación diaria que reciben los estudiantes de primaria o universitarios.
Preocupación
Los padres agrupados, que crearon el sitio web www.Primerolosmuchachos.com, manifestarán su preocupación a la Asociación de Docentes de Enseñanza Secundaria (ADES) por los paros realizados. Un vocero de «Primero los muchachos» indicó a LA REPUBLICA que se está esperando una respuesta por parte de ADES con respecto a la efectividad de los docentes durante tres años.
Como anticipó LA REPUBLICA, a partir de este año los docentes de Secundaria podrán estar efectivos en un centro liceal durante tres años seguidos «para promover la identificación del docente con los alumnos y con el centro educativo», tal como explicó el presidente del Codicen, Luis Yarzábal, a LA REPUBLICA.
Luego de conocer la posición del gremio, que en principio estaría en contra de esta medida, el grupo de padres también interpelará a ADES sobre el plan de acción sindical que lleva el gremio en reclamo de las medidas de lucha. «Los más afectados siempre son los estudiantes. Es una situación muy problemática que nos preocupa», indicó uno de los padres integrantes de la asociación de padres «Primero Los Muchachos», el abogado y periodista Hoenir Sarthou. «Nosotros reconocemos que la situación es conflictiva y que los salarios son bajos, pero debemos discutir los mecanismos para realizar los reclamos con el fin de que no afecten a los estudiantes», manifestó.
«Derecho constitucional»
José Olivera, dirigente de la Fenapes, explicó su visión con respecto al reclamo de los padres. «Antes que nada debo advertir que vamos a tener una reunión con los padres de Primero los Muchachos, y por supuesto vamos a escuchar todos sus planteos», dijo. Agregó que el gremio «no tiene vocación de huelguista y queremos aprender junto con nuestros estudiantes, dialogando con ellos».
Aclaró que el paro «está dentro de un marco de derecho constitucional que tenemos todos los trabajadores, al igual que el derecho a huelga». Dijo que no se debe pensar el paro como una forma de ir en contra de los estudiantes. «Al contrario, cuando los estudiantes hacen paro nosotros los hemos apoyado yendo a marchas, y no entendimos que los paros de estudiantes fueron en contra de los docentes», afirmó.
Dicho esto, fue consultado sobre el «desamparo» que sufren los adolescentes cuando hay un paro docente. «El que piensa eso es porque piensa que el liceo o la escuela es una guardería, y no lo es», sostuvo. «En todo caso, a veces se piensa al centro educativo como un depositario de muchachos que estudian sin bancos, y en pésimas condiciones a pesar de los reclamos de ellos y nuestros». Olivera sostiene que los docentes «siempre hemos fomentado las asambleas con los estudiantes para explicarles nuestra situación y nuestro reclamo». Pero lo cierto es que no en todos los liceos este tipo de asamblea se realiza. «Las asambleas son una forma de educar también en cuanto a la democracia», afirmó Olivera.
Paros en Primaria
En el caso de Primaria, los paros «no afectan tanto al funcionamiento educativo» debido a que, «por año, en 120 días de clases hay entre dos y tres paros», explicó el consejero Oscar Gómez. Dijo que en otras administraciones «se ha pensado en extender las clases por la pérdida de días, pero no en esta ocasión debido a la poca cantidad de paros».
Pero hay realidades muy diferentes en todo el país. Mónica Suárez es una maestra de una escuela del departamento de Artigas. Explicó que en el caso de las escuelas rurales «el maestro debe avisar con algún tiempo de anticipación a los niños para que no tengan que trasladarse a grandes distancias para llegar a clases». Suárez, quien actualmente es maestra de una escuela urbana, dijo que «parte del profesionalismo del maestro es avisar, en el caso de las escuelas rurales, un día antes por lo menos, ya que los niños se trasladan muchos kilómetros a caballo diariamente». Suárez consideró: «Los maestros, de todas formas, debemos respetar la posición de los padres, si envían a sus hijos a la escuela, o si no los envían». En el segundo caso «es como una forma de apoyo que da el padre hacia el reclamo del maestro». Dijo además: «Los maestros vemos cómo los padres se preocupan más por nuestra situación salarial».
Pero hay padres a los que no les queda otra opción que enviar a sus hijos a la escuela. Gianella tiene un hijo en edad escolar. «Si hay un paro debo sí o sí decirle a mi madre que venga a cuidarlos», dijo. Gianella es comerciante y si «hay paros sorpresivos, como este año, me dejan tirada, y he tenido hasta que faltar al trabajo o llevármelo conmigo».
Desconocimiento
Primaria tiene prohibido que los directores escolares hablen sin autorización del consejo. De todas formas, una de las directoras escolares, en diálogo con LA REPUBLICA, pidiendo reserva sobre su identidad, dijo que «los paros no nos sorprenden a nosotros, los maestros, que más o menos conocemos la interna gremial. Lo que sí vemos con preocupación es que a veces muchos niños llegan a clase sin saber ciertamente que hay paro, y eso habla por una parte, de una deficiencia del gremio, y por otra, de una de los medios, que no informan adecuadamente».
La gran pregunta entonces es saber qué hacen los niños y los jóvenes en un día de paro. «Creo que nuestros niños tienen un doble problema, los padres trabajan y no pueden ir a la escuela», por lo que «nos preocupa a veces que se queden solos en la casa, como a veces sucede», destacó la directora escolar.
¿Qué hacen?
«Yo no hago nada». (Victoria, 14 años, liceo 14 de Montevideo). Este viernes el centro liceal ubicado en 8 de Octubre y bulevar Batlle y Ordóñez no tendrá clases debido a los paros zonales que realiza el gremio de Secundaria en reclamo de presupuesto, autonomía y cogobierno para la enseñanza. El «no hacer nada» implica, no en el caso de Victoria, sino en el de muchos otros jóvenes, que queden fuera del cuidado de sus mayores, porque éstos trabajan.
Para el psicólogo Víctor Giorgi, presidente del Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU), los días de paro son días «no previstos, diferentes a los días planificados como vacaciones o fin de semana». Destacó que una de las cosas que pueden hacer los padres en los días es «dialogar con sus hijos y planificar las actividades que realizarán durante la jornada».
Giorgi explicó que hasta el momento el INAU no cuenta con ningún tipo de registro en cuanto a qué actividades realiza el joven o el niño en los días de paro. Pero el problema de la falta de atención a los jóvenes -como ya dijimos- preocupa a los padres.
Mirar tele o estudiar
Leticia tiene 12 años y va al liceo número 1 de Lomas de Solymar. Cursa primer año. El lunes tocó paro en su zona. Consultada sobre lo que había realizado ese día, dijo: «Me desperté a las doce y miré tele hasta las ocho de la noche». Explicó que prefirió mirar televisión todo el día porque le «divertía más la
idea de ver la tele, ya que a esa hora siempre estoy en clases, y no estaría estudiando». Claro está que Leticia no entiende claramente que la idea de «ir a clases» y «estudiar» es técnicamente lo mismo.
En algunos puntos del Interior ya llegó el Plan Ceibal. Esto provoca que muchos de los niños que ya tienen su laptop puedan aprovechar un día de paro para estudiar.
El Plan Ceibal, que se extenderá el próximo año a todo el país, con más de 400.000 computadoras, está pensado especialmente para que los niños trabajen también fuera del aula. Así se fomenta un librillo publicado por Unesco, donde se solicita a los padres que trabajen y guíen a sus hijos en sus hogares cuando naveguen por la web.
Pero si de computadoras hablamos, no podemos dejar de lado la influencia que éstas tienen en la vida social, y más aún en los jóvenes. La mañana de ayer estaba muy tranquila en la puerta del liceo 54 del Prado. Verónica cargaba con su tabla de dibujo entre la lluvia, y Horacio se quejaba por el viento. Durante nuestra conversación surgió algo llamativo que dijo Verónica en medio de la charla.
–¿Cómo vivís los días de paro?
–Los días de paros están de más. Yo me voy al cyber, ya que mis padres no están. No pongas mi apellido en la nota. Ojo que aprovecho para bajar cosas de estudio de Internet.
–¿Y sólo hacés eso?
–No, también chateo.
–¿Y por qué no estudiás en tu casa antes de ir a un cyber?
–Porque no, porque para eso estudio antes de un escrito.
–¿Y te va bien?
–Me va más o menos. Igual hay una profesora que entra a clase y habla de Bailando por un sueño.
–¿Qué dice?
–Que Eunice (Castro) tiene que ganar.
–¿Le comentaste al director del liceo?
–En realidad no sé cómo se llama el director del liceo.
–¿Y cómo se llama la pareja de baile de la «Tota» Santillán en Bailando por un Sueño?
–Virginia.
No hay comida
Sin comida se hace más difícil estudiar. Si el ser humano no satisface sus necesidades básicas, poco se puede ocupar de otras, tales como la de estudiar. Primaria brinda el servicio de comedores para miles de niños. Los días de paro, éstos se quedan sin alimentación. Ademu Montevideo realizó este año una serie de paros zonales, en muchos casos avisando a altas horas de la noche anterior sobre la medida. Los paros dejaron sin alimento a miles de niños que concurren a los comedores escolares. Pero antes importó más la puja política interna del sindicato, y en las asambleas nunca se habló del tema.
La docente Danae Sarthou dijo en medio de los paros de Ademu que «es una constante preocupación del gremio mejorar el servicio de alimentación, y hemos planteado desde el sindicato una profunda reforma al Consejo de Primaria». Pero no sólo los niños reciben alimento. Casi 600 estudiantes universitarios becados también.
Actualmente, el sindicato de funcionarios de la Universidad de la República (Affur) viene realizando paros semanales en reclamo de más presupuesto. «Lo que hacemos es incorporar una olla popular para no dejar de brindar el servicio básico de alimentación», explicó Waldemar Perichón, dirigente de Affur.
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