UN HOGAR ESPECIAL PARA NIÑOS DISCAPACITADOS EN EL INAU
Los requerimientos sanitarios, educativos, etc. de niños con retardo mental y enfermedades orgánicas asociadas, se transforman para muchos papás en situaciones de gran exigencia, y que por desconocimiento de los recursos disponibles, o las grandes carencias de centros especializados, suelen quedar alejados de las posibilidades comunes a la mayoría de los niños.
Frente a la compleja realidad que se nos presenta y para dar respuesta a la misma, el INAU cuenta con un «hogar» situado en la zona del Prado, en una amplia residencia rodeada de parques.
Trabajamos atendiendo a los niños durante las 24 horas, educadores, maestras, psicólogos, asistente social, médicos, personal de enfermería, técnico en fisioterapia, nurse, entre otros, para brindarles atención integral.
Se debe tener en cuenta que la oportunidad de los diagnósticos evita graves complicaciones, habilita tratamientos adecuados y le brinda al niño posibilidades insospechadas de recuperación en múltiples áreas.
La contención y el afecto son parte fundamental de la propuesta y hacen la diferencia cuando nos vinculamos desde una mirada que los incluye y los sostiene, una mirada que los habilita y que por lo tanto actúa como reforzador de sus potencialidades.
El «hogar» debe ser solo el tránsito hacia una situación mejor, el niño no viene solo, es parte de una realidad que lo atraviesa y que es «su» realidad. El trabajo entonces comienza desde el primer día con el objetivo de reintegrarlo a su núcleo primario por lo tanto, se investiga y se debe realizar la orientación en todas las áreas a la familia para garantizar sus derechos. Desde la llegada del niño se ponen en marcha los mecanismos para un abordaje interdisciplinario temprano, para lo cual además de trabajar con técnicos y servicios de INAU se trabaja tendiendo
redes que prioricen la inclusión. Hemos visto cómo el niño integrado, en la escuela, en los deportes, en actividades recreativas, se siente revalorizado, en situación de «normalidad» y comparte experiencias entre pares, generándose incluso un clima de solidaridad que conduce al aprendizaje de los niños sin discapacidad, valores muy preciados, en cualquier sociedad.
Nuestros niños deben conocer y enriquecerse con experiencias lúdicas, estéticas y artísticas, por lo que asisten permanentemente a diferentes espectáculos.
En verano trabajamos junto al programa de la IMM para la utilización de la piscina que es atendida por profesores especiales.
En invierno la Plaza Nº 7 nos brinda sus instalaciones y sus docentes para realizar fútbol y gimnasia.
Para los niños que no pueden salir por sus dificultades, se elabora un plan de atención en el hogar sobre todo, con la participación de las maestras especializadas.
Además reciben las visitas de la familia o salen a su casa todos los fines de semana, y se reciben voluntarios para recreación.
Los tratamientos de rehabilitación específicos también son brindados en el centro, sobre todo aquellos que tienen que ver con la rehabilitación física, para lo cual contamos con una infraestructura adecuada, a la que sin duda, le pueden faltar algunos elementos, que son reemplazados muchas veces con la imaginación y creatividad de técnicos y educadores.
Otros tratamientos se coordinan con centros y hospitales, y se trata de generar los espacios que en primer lugar le permitan a la familia continuar con el mismo y en su defecto al centro de traslado permanente.
Ningún factor económico debe ser impedimento para que un niño regrese a su casa, y nuestro esfuerzo y el de la Institución toda es brindar a esa familia la posibilidad de estar junto a su hijo.
Crecer con afecto rodeado de sus seres queridos, siempre es lo que permite las mayores recuperaciones y en el tiempo más corto.
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