TIENE LA PALABRA
De TACA, Perú
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Por medio de la presente aprovecho la oportunidad para saludarlo y solicitarle el derecho a réplica a fin de precisar algunos puntos no contrastados respecto a la publicación aparecida el viernes 27 en la Portada y en las páginas interiores 12 y 13 del diario que Usted dirige, donde se recoge inexactitudes y comentarios tendenciosos de un ex piloto de la empresa:
* Que TACA se debe a sus pasajeros y clientes. Gracias a ellos y el esfuerzo de sus funcionarios la han convertido en una empresa reconocida en las tres Américas por su servicio de calidad y seguridad, basados en los más exigentes estándares internacionales.
* La aerolínea TACA es una empresa seria, preocupada siempre por el bienestar de su personal y de todos sus equipos de trabajo.
* Cuenta con más de 5.000 colaboradores altamente calificados profesionalmente en las tres Américas, quienes trabajan muy a gusto en la compañía y se sienten orgullosos de pertenecer a ella.
* Que la Aerolínea opera con una gran flota de aviones Airbus de última generación.
* Que la empresa cumple con todos los requisitos y regulaciones del Programa de IATA de Seguridad International Operating Safety Audit IOSA, así como de las respectivas autoridades de Aeronáutica Civil, incluyendo la Federal Aviation Agency, FAA.
* Que lamentamos que existan personas que aprovechen circunstancias difíciles para hacer mal uso de la información en beneficio de intereses que no alcanzamos a comprender su finalidad.
* Que en referencia al lamentable accidente ocurrido en Honduras el pasado 30 de mayo, TACA estuvo en todo momento al lado de los familiares de las víctimas y de los heridos, proporcionando todo tipo de ayuda emocional, médica y económica. Trabajó de la mano con las autoridades, facilitó las investigaciones y la comunicación, considerando los protocolos internacionales.
* Que los miembros de la Familia TACA superamos con altura los retos y nos mantenemos unidos al compartir los mismos valores y principios de honestidad y profesionalismo.
* Continuamos trabajando con confianza y firmeza en nuestros principios y objetivos convencidos de que seguiremos siendo la línea aérea de preferencia en las Américas como lo han acreditado los aproximadamente 3,4 millones de pasajeros que hemos tenido el privilegio de transportar en el año 2007.
Sin más que agregar, nos despedimos seguros de contar con su consentimiento para la presente publicación.
Atentamente
INES ELEJALDE FRANCO GERENTE DE COMUNICACIONES TACA
Los críticos y las virtudes literarias de los autores
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Leyendo la columna de culturales me encontré con la opinión del Sr. Hugo Acevedo sobre el último libro de la escritora Mercedes Vigil. Me quedé sorprendida del juicio de valor emitido por quien escribe: «Sin embargo, asume una mirada bastante indulgente con el personaje protagónico del relato, que relativiza y hasta minimaliza algunos de sus peores actos de barbarie». Como lectora consciente sé que el Sr. Acevedo está diciendo que él personalmente tiene una opinión distinta del personaje y los hechos que vivió, pero de eso justamente no se trata la crítica literaria.
A nadie le interesa la opinión personal sobre esos sucesos históricos que tiene el Sr. Acevedo e imagino que poco tiempo tiene de leer documentos con la cantidad de libros y de muy diversos temas que debe leer y reseñar cada semana. Los lectores ya sabemos que no ha ido al Archivo a corroborar tales sucesos para formar opinión que lo habilite a juzgar el fondo de una novela histórica de tal envergadura.
Pero lo que realmente sorprende, y a mí en particular como profesora de Lenguas, es el comentario siguiente: «Más allá de eventuales virtudes literarias … «de eso se trata de juzgar sus virtudes literarias ¿o no es crítico literario?
En este trabajo, su autora ha armado un lenguaje peculiar para una mujer esclava del siglo XIX y el Sr. Acevedo lo omite, dando importancia a su opinión de fondo que es lo que verdaderamente no importa.
Me hubiese gustado un esfuerzo mayor al desmenuzar este trabajo, sin dudas arduo e innovador, el manejo del idioma y su desarrollo. En fin, se trata de juzgar una obra literaria y no deslizar opiniones parciales de un ciudadano sobre sucesos políticos del pasado. De lo contrario estaremos seguros que Acevedo ha pasado por alto la médula de las obras literarias: su lenguaje, su construcción, en fin la Literatura.
Le saluda afectuosamente
JOSEFINA GARAT [email protected]
Otra historia
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
La historia es según quien la cuenta y más aún, según lo que busque quien la cuenta, y es un arma poderosa a la hora de crear y recrear conciencias.
Como viejo, veo con alarma la manera en la cual se desfiguran los hechos y actitudes que muchos de los uruguayos tomaron en la década del sesenta y eso es peligroso para las generaciones que deben aprender a querer, cuidar y abonar la democracia que en estos países chicos siempre ha sido endeble.
Nunca en tan buen momento sale al mercado un libro que me hizo reflexionar sobre nuestro presente, «Tiempos Violentos», el último trabajo de nuestra escritora Mercedes Vigil que nos cuenta las vicisitudes de Venancio Flores, y de hombres y mujeres que debieron hacerse paso en un país en formación.
Más que me ha encantado el libro y la forma cómo la autora desarrolla aquellos duros momentos de fundación y violencia, me ha hecho reflexionar sobre este presente tan discutido. La autora recrea y pone al descubierto como, muchas de las cosas que hoy creemos saber fueron fraguadas convenientemente para obtener ventajas políticas. Eran épocas de crear íconos y demoler otros, así que nos fueron pintando el escenario como mejor convenía.
Ahora en pleno siglo XXI, cuando veo los informativos y escucho a los nuevos «íconos» dando cátedra sobre derechos humanos, política y libertades me vienen escalofríos.
Repito, como viejo, ya he vivido lo suficiente como para que me vendan cualquier pastilla, y creo que nuestro actual mundo político no hace más que reinventar historia, caudillos y lamentablemente oculta una verdad que deberíamos tener presente.
Mucho lamento que hay tantos jóvenes que no conozcan cómo se equivocaron aquellos hombres que nos llevaron al dolor y la barbarie que vivimos hasta el 85.
Los tupas eran unos iluminados que creyeron que el voto podía cambiarse por el fusil, e hicieron de los se-
senta un infierno que no debe repetirse. La izquierda uruguaya se tragó la pastilla del «Mayo francés» a la americana y casi nos regalan un infierno como el que aún padece Cuba.
Los partidos tradicionales no estuvieron a la altura de las circunstancias y se dejaron arrollar, mientras cada cual cuidaba su propia hacienda sin velar por el bien público. Los militares nunca sirvieron para gobernar y, mientras unos apagaban incendios, otros se pusieron a pensar qué bueno sería ceñirse la banda presidencial.
Y en medio de aquellos «Tiempos violentos» tanto como los que des-cribe certeramente Vigil los uruguayos debimos vivir años de gue-rra fratricida y años de opresión militar.
Como viejo, repito, ahora veo que ninguno de aquellos actores tiene la humildad de reconocer sus errores, por más que algún pintoresco de vez en cuando salga a decir que ha hecho un mea culpa, la verdad es que están henchidos de soberbia y siguen siendo tan déspotas como en aquellos años.
A veces, leer historias viejas nos ayuda a comprender que lo que ahora vivimos forma parte de «Otra historia» y sería bueno que periodistas, políticos y formadores de opinión pusieran las barbas en remojo.
Hay que reconocer el pasa
do para cimentar el futuro, de lo contrario seguiremos errando la puntería y, como siempre el damnificado será el pueblo.
CARLOS F. [email protected]
Compartí tu opinión con toda la comunidad