Calendiario

JUEVES 26 DE JUNIO

1973.

Se venía, se venía, sin duda. El vicepresidente Jorge Sapelli iba del Palacio Legislativo a la Casa de Gobierno procurando evitar la firma del decreto disolviendo las Cámaras. Pero no tuvo suerte. En horas de la tarde les anunció a los legisladores que todo estaba resuelto.

Por su lado, horas antes, Zelmar Michelini le avisa a Wilson Ferreira Aldunate que viajará a Buenos Aires para detener a Enrique Erro. Este quería a toda costa volver a Montevideo.

El Senado estaba citado para las cinco de la tarde. Pero hubo cuartos intermedios hasta conocerse que el final estaba decidido. Y que las FFAA estaban dispuestas a ocupar el Palacio Legislativo en cuestión de horas. La sesión logró quórum recién casi a medianoche y terminó muy rápidamente, alrededor de la una de la madrugada del 27. Eduardo Paz Aguirre la presidió. Los otros 15 corajudos fueron los colorados Luis Hierro Gambardella, Amílcar Vasconcellos, Nelson Constanzo, Héctor Grauert; los blancos Wilson Ferreira Aldunate, Dardo Ortiz, Carlos Julio Pereyra, Walter Santoro, Alembert Vaz, Pedro Zabalza, Carminillo Mederos y Jaso Anchorena y por la izquierda, por el Fidel, Enrique Rodríguez y Francisco Rodríguez Camusso, y por el Frente del Pueblo, Américo Plá Rodríguez.

Ausentes, por complicidad o por miedo: Echegoyen, Barbot Pou, Zorrilla de San Martín, Juan Adolfo Singer, Caputti, Capeche, Carrere Sapriza, Carrese, Jude, Montaner y Machado Brum.

Paz Aguirre, al abrir la sesión, dijo: » Me toca el honor de presidir esta sesión de un Parlamento libre(…) La arbitrariedad de la fuerza podrá poner fin a nuestras deliberaciones; podrá suplantar la ley y la Constitución por el desatinado mesianismo de quienes, desoyendo la más noble tradición de la República empiezan una aventura que en todas partes ha epilogado con una carga de dolor y de profundas heridas».

Héctor Grauert decía: » Es muy triste, para mí, con cincuenta años de actividad en la vida pública, tenerme que retirar con esta vergüenza, con esta emponzoñada vergüenza».

Dardo Ortiz dijo: «Habrá quienes rodeen al nuevo poder como los cuervos que esperan alimentarse con nuestros despojos (…) Sé que quienes nos agobian hoy con su prepotencia y su cobardía, incapaces de vencernos con razones, dejarán sin duda una herencia materialmente cuantiosa, pero moralmente miserable. ¡Pobres ellos!».

Luis Hierro Gambardella manifestó: «Le decimos a quien quiera ser tirano que sobre su sombra ignominiosa estarán siempre la sangre y la luz de Baltasar Brum, nuestra lucha, con nuestra sangre y con nuestra muerte si fuera necesario».

Amílcar Vasconcellos también registró su rabia: » Hay triunfadores efímeros (…) Ellos se sentirán vencedores y muchos serviles y miserables se acercarán para decorar una situación momentánea, pero ya sentirán también el látigo de la historia como una mancha indeleble por la inmensa traición que están cometiendo contra el Uruguay».

El senador Enrique Rodríguez dijo : «Después de esta jornada aciaga, en la calle, en la dura lucha, en las confrontaciones, en la sangre que seguramente verterán los que han llevado al país a esta encrucijada, más allá de todo esto, surgirá un pueblo que no ha nacido para ser esclavo».

Wilson Ferreira Aldunate fue el último : «A Bordaberry y a sus cómplices los juzgará la Historia (…) Nuestro Partido Nacional se considerará en guerra contra el señor Juan María Bordaberry, enemigo de su pueblo (…) y arroje al rostro de los autores de este atentado, el nombre de su más radical e irreconciliable enemigo que será, no tengan la menor duda, el vengador de la República: el Partido Nacional! Viva el Partido Nacional!».

 

LO PIENSO, LO DIGO

«El arte de vencer se aprende en las derrotas«. Simón Bolívar

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje