Sexo con un toque de glamour
«Sophiejones es un lugar donde el sexo y el erotismo son celebrados, un lugar donde las personas pueden invertir en sus relaciones, donde la intimidad es el foco central y el placer el objetivo último».
Esa es la definición del sitio web de Sophiejones, una multimarca de origen argentino que en nuestro país ha adquirido su propia identidad. En la vecina orilla, Sophiejones es sinónimo de venta de juguetes sexuales, de la más alta calidad, por cierto. Divertidos pingüinos, ingenuos patitos o enormes orugas, todos en variados colores y materiales flexibles, son algunas de las variantes de masajeadores y vibradores que ofrece. Es imposible hallarlos en un sex shop céntrico.
Este es, aunque sólo en parte, el responsable del éxito de Sophiejones, que se extendió a Uruguay hace un año, a iniciativa de una joven estudiante que, con colaboración de su madre y su cuñada, ha ampliado la iniciativa adaptándola a nuestro medio. «En un país como el nuestro, no podemos dedicarnos sólo a los juguetes sexuales. Argentina es más grande y la gente tiene otra cabeza. Acá optamos por combinar esta propuesta con otras, para que todas las mujeres encuentren lo que busquen», explicó una de las mujeres que llevan adelante el negocio.
Por supuesto, los vibradores y masajeadores son de lo más vendido, admite la encargada de Sophiejones. Y cuanto más osados, más salen. Las uruguayas también se animan.
Las chicas sólo quieren divertirse
Pero la estrategia de la marca no se limita a la posibilidad de que las mujeres puedan acceder a objetos imposibles de obtener, de otra forma, en nuestro medio. Las fiestas entre amigas o tuppersex parties, como también se las conoce- son la clave del éxito.
Las despedidas de soltera ya no son lo que eran. A lo Sophiejones, las variantes son muchas. Además de las casamenteras (que suelen tener entre 20 y 30 años), están las amigas que intentan vencer la rutina después de los 40. No faltan las cincuentonas y sesentonas que, sin pretexto alguno, se interesan por una oferta nueva, aunque con tintes menos osados. Tampoco ha sido excepcional el festejo de algún que otro divorcio.
En casi todos los casos, un grupo de mujeres, amigas entre sí, se reúnen en alguna casa para que las organizadoras de la marca comiencen el ritual. La antesala consiste en un cuento de Bucay, que pone en clima a las intrépidas a través de una parábola en que la Rutina se dedica a destruir al Amor. Después, se despliegan las valijas llenas de propuestas eróticas: libros sobre sexo (que incluyen recetas para conseguir orgasmos efectivos y rápidos, o trucos para seducir, o las palabras de la mediática Alessandra Rampolla), ropa interior transparente y de colores cálidos (de otra marca, Sherezada), plagada de botones, lazos y detalles, además de una multiplicidad de disfraces y accesorios, como plumeros o esposas («peluditas y delicadas», define la empresaria).
«Tenemos el combo que cada una quiera. Pueden comprar el traje de maestra jardinera y, a la vez, palmetas (con delicados apliques de plumas o tules, por cierto). Una chica se compró un disfraz de geisha e iba a recibir a su pareja con sushi y aromadores. Tuvimos el caso de una muchacha que se iba a casar con un piloto y se llevó el disfraz de azafata», cuenta la empresaria. También los hay más clásicos: no faltan los de Mujer Maravilla, conejita de Playboy o colegiala. Durante las fiestas, las invitadas pueden probarse lo que quieran. También pueden optar por las cremas y polvos comestibles y, para las más osadas, están los elegantes frascos que contienen body painting de chocolate, pinceles incluidos. Mientras se sacan fotos, se sienten protagonistas. «Se divierten mucho, y se van contagiando el entusiasmo», cuenta una de las impulsoras de Sophiejones. «Claro, como en todo grupo, no todas se comportan igual. Algunas se liberan totalmente y hacen reír a las demás, y otras son más tímidas y miran como diciendo ‘qué hago yo acá'».
En las fiestas, además, las mujeres reciben consejos de cómo fabricar un perfecto striptease para sus parejas. «Les mostramos videos y les damos un montón de ropa, como guantes o bufandas, para que prueben las técnicas. La idea es que sea algo divertido, y nunca violento: aunque estén entre amigas, ninguna se va a quedar en ropa interior», relata la empresaria.
Actualmente, Sophiejones cobra un monto mínimo por asistir a las fiestas, ya que no era poco frecuente que sus impulsoras tuvieran que trasladarse kilómetros para que después las compras no justificaran los gastos. Con ese monto, se tiene derecho a adquirir un producto para la homenajeada. Las «sophiejones» uruguayas admiten que los costos no son aptos para cualquier bolsillo (lo que hace que las tuppersex parties se multipliquen preferentemente en algunas zonas de la capital), aunque tampoco son inaccesibles.
Algunos productos se ofrecen en tamaños más pequeños (a unos pocos cientos de pesos) para que las mujeres decidan probar a un costo más bajo, y luego reincidan. Tampoco faltan las que, directamente, se dirigen al hogar de las empresarias para adquirir las ofertas. No son infrecuentes los hombres que desean sorprender a sus mujeres. Han llegado a participar, incluso, de alguna que otra fiesta mixta. Pero es claro que los eventos de Sophiejones apuntan a ellas.
Más que un sex shop
No es fácil que una mujer opte por adquirir mercadería en los sex shop locales. Sencillamente, no están pensados para ellas.
Muchas clientas de Sophiejones aseguran que, precisamente por ello, se acercaron a la multimarca. «En un sex shop nadie te explica nada, y muchos hombres te miran como si fueras un bicho raro», dijo una clienta de Sophiejones. Al parecer, ellos no están preparados. Aquí, en cambio, las chicas amigas entre sí- organizan sus propias fiestas, donde pueden evacuar cualquier duda acerca de lo que van a adquirir. Nadie las va a mirar como bicho raro. Y, en cambio, es muy probable que muchas festejen la decisión.
A eso aseguran las empresarias- hay que sumarle la calidad del producto. «Muchas mujeres, sin asesoramiento, terminan usando cualquier cosa. Nuestros juguetes son de la más alta calidad».
En este rubro, los precios pueden superar varias decenas de pesos, pero tienen antecedentes distinguidos: Carrie, la protagonista de Sex and the city, optó por uno de los más vistosos vibradores de la marca en un capítulo de la serie. Sus tres compañeras de andanzas debieron raptar al animalito para que la rubia abandonara su habitación. Tal es aseguran- el entusiasmo que provoca Sophiejones.
Los secretos del éxito
Los secretos de Sophiejones han comenzado a expandirse de manera incontenible, a pesar de que los contactos se establecen exclusivamente a través de la página web (www.sophiejones.com.uy) y los correos electrónicos [email protected] y [email protected]. Una vez dentro de la página, es posible descubrir el número de celular de la marca (095226922).
La fórmula parece sencilla: es un servicio único en el país, pensado para mujeres, y tiene un halo de misterio (como el anonimato de las empresarias, o el hecho de que no tengan una tienda abierta al público) que genera fantasías. «Nos llaman gracias al boca a boca. Quienes participaron de alguna fiesta lo van a comentar, eso es seguro», afirma la representante de Sophiejones.
La filosofía de la marca, además, apunta al «glamour, a que todo sea precioso». ¿Hay algo de naif, tal vez? La empresaria lo niega. «No hay ingenuidad, porque lo que haga cada persona con lo que compre dependerá de ella. De cualquier manera, nuestros productos son finos, aunque también novedosos. Intentamos sorprender para que cada mujer pueda vencer la rutina. El encuentro con Sophiejones no puede ser pasajero. Las chicas sólo quieren divertirse, pero tienen que hacerlo con mucho glamour». A juzgar por los testimonios, las clientas, satisfechas.
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