Tiene la palabra
Es una falacia decir que el IRPF a pasivos fue derogado
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Soy jubilada de Caja Bancaria después de haber trabajado 30 años en el Banco Hipotecario del Uruguay. Me retiré en el año 1976, como verá durante el período más terrible de nuestra historia reciente, de lo contrario hubiera seguido trabajando pues me consideraba todavía joven para retirarme. Hoy día jubilada hace unos cuantos años percibo una jubilación nominal de $ 39.683 que se traducen en un líquido de $ 31.730 (sin tener en cuenta los descuentos por AEBU $ 198,41; Club BHU $ 250; Coop. Bancaria $ 1.581, Clínica Médica $ 1.770) por IRPF $ 4.296 por Ley 17.841 (subvención a Caja Bancaria $ 3.571,44). De incluir todo lo que antecede, mi efectivo mensual es de $ 24.931. Pero para mi sorpresa con la mueva ley IASS que tiene un franja de hasta $ 14.200 (me corresponde la segunda de $ 26.625) deberé pagar un 20% ($ 5.096). Como usted comprenderá es más que lo que abonaba hasta ahora. No creo que la jubilación sea algo de otro mundo, viniendo de los trabajadores privilegiados de este país, que desde hace bastante tiempo estamos esperando se solucione el desfinanciamiento de la Caja (producto de un saque de los «nenes santos») y se solucione el problema de los bancarios que hace 6 años, desde la debacle de 2002, esperan trabajar nuevamente.
Quiero aclarar que soy frenteamplista desde el año 1971, militaba en el Comité de Base del Buceo y esto que sucede que ahora me tiene desilusionada, no por el dinero que nos quitan a nosotros sino por lo que están haciendo.
Saluda a Ud. atte.,
HILDA NUÑEZ – C.I. 521.390-7
Reflexionemos: ¿Qué sociedad estamos construyendo?
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
El pasado martes 10 de junio quedé impresionado. Eran las 18.30 horas aproximadamente, o posiblemente un poco más tarde, cuando fui al supermercado Multiahorro de Canelones y Convención a hacer unas compras. Tumulto en la esquina cuando salgo. Me acerco al tumulto y veo la siguiente escena: Un hombre joven, bien vestido, de unos 25 años, de esos que llaman «buenos vecinos» porque no vive en situación de calle, tenía reducido en el suelo a un hombre de vestimenta andrajosa de unos 30 años quien sí vive en situación de calle y lo golpeaba a mansalva. El hombre andrajoso parecía ser una persona con «discapacidad mental», pero no puedo asegurarlo.
La gente gritaba. Dos bandos. Unos: «¡pegale, pegale!» Otros: «¡pará, pará!» Me impresionó.
Pregunté qué había ocurrido y algunas personas me contaron: el hombre andrajoso, el de unos 30 años, había dicho unos piropos groseros a una mujer de unos veintipocos años que salía del supermercado e intentó seguirla, acosándola verbalmente, escena que se venía repitiendo en los últimos días, según escuché comentar. Eso desencadenó la escena de violencia a que asistimos quienes estábamos allí y en la que interviene «el buen vecino» a modo de «súper héroe individual». La histeria colectiva era absoluta. Quedé paralizado.
Es lógico que alguien ponga un freno a una situación violenta que se ejerce hacia una persona sin razones ni sentido, como en este caso el acoso de parte del hombre andrajoso hacia la muchacha que se vio injusta y reiteradamente violentada. Reducirlo era suficiente, hasta que llegara la Policía y tomara cartas en el asunto pensé, pero el otro hombre («el bien vestido, el buen vecino, el que no afea la estética del barrio porque no es pobre ni duerme en la calle», etc.) no paraba de golpear al hombre andrajoso y de darle la cabeza contra el suelo, al punto que el hombre andrajoso comenzó a sangrar y siguió sangrando a cada nuevo golpazo. Me pregunto si no habrá tenido contusiones severas. Nunca lo sabré.
Llegó un patrullero de la Policía y los separó.
Una mujer se acercó con unos pañuelitos desechables y se los dio al hombre andrajoso para taponear su nariz sangrante. Los dos bandos de expectadores se expresaban histéricamente por igual. Irreconciliables.
La Policía metió en el patrullero al hombre andrajoso. El muchacho bien vestido no fue detenido, cruzó la calle y se paró en la puerta de entrada del edificio donde supuestamente vive (Canelones esquina Convención). Esto me llamó poderosamente la atención. Entonces me acerco a uno de los policías y le pregunto: «¿cómo puede ser que no detengan también a un hombre que está golpeando a otro hombre y provocándole lesiones físicas, que es la escena que ustedes pudieron presenciar cuando llegaron? ¿Quiere decir que cada cual puede hacer justicia por sus propias manos como si no existieran otras instancias? ¿Esa violencia no es condenable también?»
Los policías me pidieron documentos ni bien terminé de pronunciar palabra (tuve suerte de tener mis documentos conmigo pues casi nunca salgo con ellos) y me dijeron con sarcasmo: «Si quiere presentar denuncia sobre su versión de los hechos, vaya a la Seccional. Nosotros sólo hemos detenido a una persona». Y entonces, los «agentes del orden» se llevaron detenido al hombre pobre que cometió un acto de violencia condenable contra una mujer, al tiempo que dejaron irse en libertad al llamado «buen vecino», quien también cometió un acto de violencia igualmente condenable contra otro ciudadano, acto del cual nunca rendirá cuentas.
Yo no fui a la Comisaría a presentar mi versión sobre este hecho y denunciarlo. Debí haberlo hecho. Estas cosas no pueden seguir sucediendo. Reconozco mi omisión, por eso escribo estas líneas.
¿Qué sociedad estamos construyendo?
Da para pensarlo.
Alvaro FernAndez Pagliano – C.I. 1.591.033-3
Lista 1001 y su representación en el Senado
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
En la publicación del 14 de junio de 2008 se dedica toda la página 3 al productor Aramir Silva bajo el título principal «El PCU se ‘resiste’ a que Aramir Silva asuma banca en el Senado».
A la hoja de votación 1001 le correspondió un solo cargo al Senado que le corresponde a la maestra Marina Arismendi (titular de la banca), al asumir la titular como ministra debió recurrirse a la lista de suplentes.
Entonces si vemos la hoja de votación 1001, vemos que, en la lista de candidatos a senadores se adoptó el sistema ordinal de suplentes, y la Ley de Elecciones 7812, en la redacción dada por la ley 17.113, establece en el artículo 12 refiriéndose a esta modalidad de suplencias: «…dos ordenaciones, correspondientes, una a los candidatos titulares, y otra a los suplentes, debiendo convocarse, en caso de vacancia, a dichos suplentes, por el orden sucesivo de su colocación en la lista».
En la lista de suplentes no figura Aramis Silva, quien si figura en la lista de titulares en segundo lugar en la lista de titulares, por lo que sólo podría ser convocado a ocupar la banca una vez que los sesenta y seis suplentes ordinales hubieren fallecido o presentado renuncia.
Sin otro particular saludo muy atentamente
GREGORIO ARSLANIAN – C.I. 879.061-7
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