Esclerosis múltiple: Uruguay tiene el índice más alto de América del Sur
El 1º de julio es el día mundial de la esclerosis múltiple, una enfermedad con fuertes consecuencias sobre el paciente y su familia. Es crónica y afecta al sistema nervioso central, integrado por el cerebro, el tronco cerebral, el cerebelo y la médula espinal.
Reacción equivocada
La esclerosis múltiple provoca que el sistema inmune reaccione equivocadamente frente a su propia mielina (líquido que recubre y protege el sistema nervioso). Como consecuencia, lesiona las fibras nerviosas, que quedan al desnudo y producen consecuencias que pueden causar discapacidades.
Los más afectados son en general las mujeres entre 20 y 40 años. No es una enfermedad contagiosa y puede haber predisposición en las personas si ya hubo un caso en su familia.
Los síntomas son diversos según donde esté ubicada la lesión. Por eso no se puede generalizar, aunque los más frecuentes son la fatiga, neuritis óptica, visión borrosa o doble, trastornos motrices y sensitivos, dolores o espasmos musculares, así como también trastornos sexuales y del equilibrio, entre tantos.
Diagnóstico precoz
En esta patología es fundamental el diagnóstico precoz. Este es esencialmente clínico, consistente en una entrevista personal con el paciente y exámenes paraclínicos. Por otra parte, se recomienda que el médico neurólogo tratante sea un profesional entrenado en esta enfermedad.
El paciente afectado por esclerosis múltiple tiene varias etapas en su enfermedad, como por ejemplo los empujes o rebrotes, que consisten en recaídas que duran 24 horas como mínimo. Remisión, por otra parte, se denomina al período en que desaparecen los síntomas.
Hay varios tipos de esclerosis múltiple. Uno es de empujes y remisiones, que es la forma más frecuente; otro es el que progresa levemente. Un tercer tipo es progresivo, y al último se lo conoce como «esclerosis múltiple benigna».
Tratamientos
El tratamiento básico para esta enfermedad es el sintomático, que se realiza con base en diferentes fármacos que tratan los síntomas y mejoran la calidad de vida. Otro se basa en el «empuje»: el paciente debe aprender a reconocer su cuerpo para detectar cuándo puede estar comenzando esa etapa. El tratamiento consiste en corticoides, para minimizar las consecuencias y reducir las secuelas.
Un tercer abordaje de esta patología es el llamado tratamiento de «fondo», porque es una enfermedad que no descansa y permanentemente está atacando las terminales nerviosas.
Los protocolos internacionales que existen en torno a esta patología establecen varios tratamientos: el de neuro-rehabilitación física y el de neuro-rehabilitación psicológica. La esclerosis no se cura, pero con tratamiento adecuado disminuye la intensidad y la cantidad de empujes, mejorando la calidad de vida del paciente.
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