Como lo adelantara LA REPUBLICA, el centro de rehabilitación que funcionará en el Prado lleva su nombre en honor a la villa cubana que albergó a los primeros pacientes operados de cataratas en el marco de la “Operación Milagro”.
Tarará, antes de la revolución, fue un exclusivo balneario residencial. Después de 1959 fue transformado en un completo centro de vacaciones para niños.
Tras el desastre de Chernobyl (26 de abril de 1986), el gobierno cubano acogió a unas 22.000 personas víctimas de la explosión. Durante 16 años, más de 18.000 niños ucranianos pasaron por la isla para ser atendidos por cáncer de tiroides, leucemia, vitiligo, psoriasis, escoliosis, atrofia muscular o males neurológicos. El programa, que registra 15 muertos y seis trasplantes de médula a enfermos de leucemia, es financiado por el gobierno cubano y se mantuvo incluso tras el derrumbe del bloque socialista.
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