Fármacos. El trastorno afecta a más del 4% de la población, es hereditario y puede controlarse

Bipolaridad: eterna montaña rusa

Las personas que tienen trastornos bipolares suelen pasar de un extremo a otro: en un momento están muy alegres y, poco después, muy tristes. Es una patología producto de un desequilibrio químico en los neurotransmisores, que afecta al 4,4% de la población mundial.

 

Tristeza infinita

«La depresión es el problema real del trastorno bipolar a largo plazo; la manía es un accidente», indicó el doctor Francesc Colom, especialista español en trastorno bipolar, en la conferencia organizada por la Sociedad de Psiquiatría del Uruguay, con el apoyo del laboratorio GlaxoSmithKline.

Colom es psicólogo y psiquiatra, responsable del Programa de Investigación en Psicoeducación e Intervenciones Psicológicas del Programa de Trastornos Bipolares del Hospital de Barcelona. Es autor de más de 12 libros y miembro del Consejo de Dirección de la International Society for Bipolar Disorders.

 

Dos polaridades

Durante su exposición, el especialista presentó el método de «polaridad predominante», utilizado en Barcelona para el tratamiento clínico y terapéutico de bipolaridad. Los pacientes son tratados de acuerdo a los episodios de depresión o manía que son más reiterativos. Aunque «no es válido para todos, porque muchos tienen episodios mixtos», con él se puede clasificar «a seis de cada diez pacientes», explicó.

El equipo de Colom determinó que el 60% de los bipolares sufren de polaridad depresiva. Esta predominancia resulta en que la persona sea tratada únicamente como depresivo y no como bipolar. El tratamiento no soluciona la bipolaridad pero el experto asegura que la controla, logrando la integración social del paciente.

 

Ideas suicidas

Los resultados de la no atención de los bipolares genera varias consecuencias nefastas. En los bipolares con tendencia a la depresión, la tentación de la autoeliminación está muy presente. Pero también hay otras situaciones que convierten la vida en una constante montaña rusa, con pérdidas de la pareja, despidos del trabajo, gastos compulsivos, entre otros elementos.

El experto recomienda el uso de fármacos eutimizantes o estabilizadores, que constituyen un factor esencial para el control de la patología. Se recomienda el tratamiento con litio, para estabilizar los episodios maníacos, y el tratamiento con lamotrigina para la depresión. También la psicoeducación se presenta como una herramienta de gran ayuda para los enfermos bipolares.

«Hace diez años, cuando hablábamos de psicoterapia, nos miraban extraño», recordó Colom, quien es uno de los autores del Manual de Psicoeducación para el Trastorno Bipolar.

 

Monitoreo constante

La psicoeducación consiste en que el paciente «aprenda sobre su enfermedad y sepa monitorearla», explicó el especialista. Esta técnica se centra en la enfermedad y sus síntomas. Se enfoca en la toma de conciencia de la patología por parte del paciente, en la adhesión al tratamiento farmacológico y en la detección precoz de nuevos episodios.

Por otra parte se adquieren técnicas para el manejo del estrés y para evitar el abuso de sustancias. Además, el experto maneja el tratamiento entre iguales. «Los mensajes entre pares tienen un valor simbólico mayor. No es lo mismo que yo le diga al paciente que no deje de tomar nunca la medicación, a que otro le cuente que la última vez que dejó terminó ingresado», afirmó Colom.

El 80% de los casos de esta patología se debe a herencia familiar, no necesariamente desde los padres, sino también desde abuelos o bisabuelos. Los niños también sufren de trastorno bipolar, aunque su diagnóstico es más difícil de realizar que en los adultos.

La bipolaridad no impide la maternidad, pero requiere más cuidados durante el embarazo y el posparto para evitar la depresión.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje