Calendiario
DOMINGO 15 DE JUNIO
1984.
Para los uruguayos es día nervioso porque lo principal está viviéndose en la orilla de enfrente. En la noche, el puerto de Buenos Aires está lleno de manifestantes gritando cosas feas contra la dictadura uruguaya y vivando fuerte a Wilson Ferreira Aldunate, el líder blanco que cumpliendo su palabra retorna a Uruguay pese a estar proscrito y con orden de captura, por ser un señor terrorista, por su delito de decir las verdades de lo que ocurría en este país y que además le creyeran. Eso no podía perdonarse, jamás.
Wilson, con su familia, tiene también a su lado a casi toda la dirigencia política del Partido Nacional más un centenar de periodistas de aquí, de allá y de todas partes, porque era noticia que movería a medio mundo.
Por supuesto, muchos colados en ese Vapor de la Carrera, Ciudad de Mar del Plata II, especialmente arrendado para la travesía. Es que nadie quería perderse esa noche que tendría sus riesgos o sus valores para superarlos pero que había que estar allí para contarle a los nietos.
En Montevideo, los comunicados oficiales no cambiaban el tono sobre los peligros que podían correr todos aquellos que tuvieran la loca idea de acercarse al puerto en la siguiente mañana. No solo porque llega ese señor tan mal hablado en los foros internacionales, sino porque habría ingresado al país un grupo de agitadores que estaba especialmente entrenado en generar desórdenes.
Y de comprobarse el accionar de esos extraños, que seguramente eran comunistas o amigos, se podría armar tremenda pelotera. Por ello, los santos patrones de nuestra democracia recomendaban al pueblo, en especial a los nacionalistas quedarse en sus casas, escuchando alguna calma radio oficial, sin salir. Con ello, se evitaría cualquier aglomeración de malfachados que deberían enfrentar palos, gases, sablazos y otros castigos por su rebeldía.
Nadie hará caso. A la mañana siguiente, como se verá, cientos, miles, estarán allí esperando el arribo de Wilson.
Tienen en su contra un puerto amurallado por contenedores, soldados armados a guerra y la demora en el arribo, que recién será en por la tarde.
Porque, en medio del viaje, habrá muchos intentos de ser ganadores de la pulseada antes de tiempo y aunque al final todo será derrota wilsonista, llegará a Montevideo. Lo leeremos mañana.
FELIZ DIARIO
1926.- Nace Milton Schinca, periodista, escritor, dramaturgo. Una profusa creación en poemas y narrativa, siempre en un alto grado de rigor, entremezclado con el libre juego de su imaginación.
Entre sus ciclos en radio, uno memorable, en CX 30 La Radio, con su responsabilidad en «Bulevar Sarandí», como también por CX 8 Sarandí, con «Juegos en la 8″. En el teatro tuvieron merecido reconocimiento las historias sobre «Bernardina de Rivera», «Los Blanes», «Ana Monterroso de Lavalleja», «Delmira», «Artigas» y tantas, como hace poco «Madame Lynch» y «Las artiguistas». Entre su narrativa está «Hombre a la orilla del mundo», en la que pasea su escritura sobre los supuestos años de soledad de Artigas o la serie de «Religaciones 1, 2 y 3″.
Un comunicador entrañable, un placer de cada escucha, de cada lector, de cada espectador.
1939.- Nace Roberto Ceruzzi, publicitario, con sus últimos años en «Corporación/Thompson».
1961.- Nace Diego Porcile, periodista, vinculado al Turismo, fue director de Turismo de la Intendencia Municipal de Canelones.
LO PIENSO, LO DIGO
«Los buenos son más sospechosos a los tiranos que los malos. La virtud ajena les resulta temible». Salustio.
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