HISTORIAS DE RADIO
Estaba enamorado de la cultura indígena y se apasionó con sus costumbres llegando a crear ese personaje que interpretó a lo largo de toda su vida. Escribió varios libros que llegaron a ser representados en los radioteatros de los años 50. Los más conocidos fueron «Pampa de Furias» y «Hormiga Negra» que fue el que lo llevó a trabajar en la CX 32, Radio Sur. Los vecinos del Montevideo del ayer, lo conocieron por su actividad en los esquineros tablados del Carnaval de antaño. Recitaba versos folklóricos y nativistas de su autoría. EL público de los barrios conoció sus obras tituladas, «El Elogio del vino», «Médanos y Estrellas» y también «Tierra sin miedo». Ese popular y tan querido «Indio Apachaca» tenía un gran talento que lo volcaba en su pasión por reivindicar a la América Indígena y sus explotados primeros habitantes. Tuvo el reconocimiento de otros artistas latinoamericanos que también luchaban por resucitar la memoria y las raíces de nuestro continente. Famosos conjuntos de esa época como «Los Quilla Huasi» le pusieron música a varias de sus poesías y las interpretaron en discos y en sus presentaciones en vivo. También recorrió países de Europa llevando su mensaje de reivindicación de la cultura indígena.
El famoso Hugo del Carril le ofreció llevar al cine su obra «Pampa de Furias» con la actuación de la hermosa Olga Zubarry. La música fue también otro de sus amores y así encontramos su nombre en la composición de las principales canciones de películas como la titulada «Chau Madrid». La radiotelefonía, en su época de oro, le abrió sus puertas para que volcara su talento en obras o en guiones que siempre llevaron su sello de amor hacia lo telúrico. Al incorporarse a Radio Sur El Indio Apachaca fue un éxito popular en unos días en que abundaban las audiciones de gran impacto en la audiencia. Una de esas otras audiciones fue la muy recordada «La Cacería del Zorro» que en la antigua CX 14, El Espectador, conducían los simpáticos Adolfo Hugo Mañán y Nubel Espino. Este último recorría los barrios en el móvil de la radio y daba pistas para que los oyentes y la gente de la fonoplatea, dirigida por Adolfo Mañán, diera con su «escondite» y ganaran lindos premios. En esa misma fonoplatea también nacieron dos legendarios títulos de la vieja historia radiofónica. «La Gran Provisión Babel» donde Julita Amoretti y el actor Glauco Pérez interpretaban slos pícaros personajes creados por el autor Bobby Pimentel. Otro éxito fue «¡Qué familia es mi familia!» donde brilló el talento de Julio Suárez «Peloduro» para crear un radioteatro costumbrista que presentaba, de manera irónica y satírica, a una típica familia montevideana y sus peripecias. Y en esa misma línea de aguda observación de la realidad, en clave humorística, estuvo una creación de un muy joven Julio César Castro, el querido Juceca, que llevó el título de «Por el ojo de la cerradura». Aún recordamos su presentación cuando un locutor de voz muy grave decía: «Llega a la 14, presentado por Sastrería Colón, capitana de la moda montevideana, el actor Enrique Guarnero». Y así comenzaban, todos los mediodías, esas historias de Montevideo escritas por Juceca que fueron una aguda mirada por el ojo de la cerradura. Los vecinos prendían la radio y al instante surgían actores, obras y personajes que hicieron aún más rica la tradición popular de nuestra querida Montevideo. Con más recuerdos y música los esperamos en la 30, Radio Nacional.
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