Más de mil kilómetros anuales. Mantenimiento, resurgimiento y creación de nuevos caminos

Caminería rural en Canelones: del abandono a la recuperación

Durante la pasada administración del colorado Tabaré Hackenbruch, el eslógan de la Intendencia de Canelones era «un departamento en obras».

Como muchas veces suele ocurrir ­»del dicho al hecho hay un gran trecho», dice el refranero popular­ la consigna quedó sólo en un enunciado vacío de contenido. La realidad demostró que la caminería rural del segundo departamento más poblado del país se hallaba en pésimas condiciones.

En los últimos cinco años, antes de que asumiera la actual administración, no se había hecho un solo kilómetro de caminería rural ni mantenimiento. ¿Qué ocurrió desde entonces? A partir de 2006 comenzaron a ejecutarse obras en convenio con el Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP), y luego de dos años y medio de haberse puesto en marcha esta iniciativa, los resultados están a la vista.

En conversación con LA REPUBLICA, el ingeniero civil Julián Castro, nuevo responsable de la Unidad Ejecutora de Caminería Rural de la Dirección de Obras de la Intendencia de Canelones (IMC), explicó que «el convenio en lo esencial, implica que la IMC le ‘certifica’ los caminos (al MTOP) y hay una transferencia de dinero del MTOP hacia las intendencias». Castro informó que ya empezaron a ejecutar el Plan de Caminería Rural, «en el cual a Canelones le corresponden $31.656.000, para hacer 1.053 kilómetros anuales».

 

Dos mil kilómetros

No es tarea fácil acometer el mantenimiento y la realización de caminería rural en el departamento canario. Canelones cuenta con más de 6.000 kilómetros de caminería rural ­cifra varias veces mayor a la de cualquier otro departamento del país­ y una de sus peculiaridades, al decir del ingeniero Castro, es que «muchos caminos, un gran porcentaje con relación a otros departamentos, nacen en una ruta o camino importante y no llevan a ninguna parte; entran y ‘mueren’ para vecinos del lugar, en general pequeños productores, lo que dificulta los trabajos».

En el año 2006 se ejecutó el 100% del programa; en 2007, el avance fue de 96%, y quedaron unos pocos kilómetros sin ejecutar, «lo que dio para hablar mucho en algún medio». Lo concreto es que entre 2007 y 2008 se hicieron 2 mil kilómetros de caminería rural.

«En 2008 seguimos con la misma meta, además de que le estamos agregando un ‘plus’ por cuenta de la Intendencia, porque tampoco se trata de que el ministerio abone todo lo que uno gasta. En lo que va del año llevamos cerca de 500 kilómetros y la intención es hacer entre 1.100 y 1.200 kilómetros a lo largo de 2008″, aseguró Castro.

 

Haciendo camino

«Hacer un camino» implica una ardua y paciente labor de mantenimiento de caminería rural, que comprende la limpieza de las cunetas, levantado de terraplenes ­en los casos en que no existan­ y recargo en tosca (balastro) de acuerdo a la necesidad de cada camino. El ingeniero Castro, explica que «en muchos casos se realiza un recargo importante de tosca, que lleva unos 800 metros cúbicos por kilómetro». Agregó que piensan llegar, a fin de año, a unos 300 kilómetros de caminería nueva o sin mantenimiento en los últimos 15 años.

Un productor afincado hace medio siglo en la zona de Las Brujas dijo a LA REPUBLICA que no recordaba la existencia de algunos caminos que ahora habían sido recuperados «y vueltos a abrir».

En ocasiones se canalizan los reclamos de los vecinos a través de las juntas locales, planificando en conjunto y marcando prioridades, y la Dirección de Obras de la IMC ejecuta los trabajos «de acuerdo a lo que los secretarios de cada Junta recolectan de las necesidades de los vecinos y el conocimiento de la zona, porque es imposible hacerlos todos en un año».

 

Pesadilla de los camiones

Existen zonas con mayor concentración de productores, como la ruta 7, el eje de ruta 5, la zona de la ruta 48 hasta Los Cerrillos y toda su zona de influencia, pero el fuerte de los trabajos, donde más caminería rural se mantiene, es «toda la parte del norte del departamento», señala el responsable de la Unidad Ejecutora. «De los casi 1.200 kilómetros que se harán en el año, cerca de 800 corresponden a esa zona», dijo. El personal es municipal, al igual que las máquinas, y las obras se ejecutan por administración.

El «gran enemigo» de la red vial del departamento son los camiones que transportan cargas pesadas. «Es indudable que el mayor deterioro de los pavimentos y de los caminos rurales proviene del tránsito de los camiones cargados, no del pasaje de automóviles», asegura Castro. Se siente el gran impacto de los camiones madereros, lo que repercute en el deterioro y destrucción de muchas vías.

En algunos lugares, como la ruta 6 en el límite con Montevideo, donde se encuentra una balanza de contralor, no son pocos los camioneros que, para esquivarla, se desvían muchos kilómetros antes, tomando una serie de caminos rurales para ingresar a la capital, con consecuencias desastrosas para esas vías vecinales. En regiones como Las Violetas ­cerca de la ciudad de Canelones­ ni siquiera respetan los carteles indicadores, que prohíben el tránsito de cargas pesadas.

 

Resurgen caminos

La Secretaría de la Junta Local de Los Cerrillos anuncia que en la Tercera Sección del departamento de Canelones se continúa trabajando intensamente en la caminería rural, restableciendo vías de tránsito que no estaban en condiciones de ser utilizadas desde hacía años.

En ese sentido, corresponde resaltar, a modo de ejemplo, la recuperación de un camino fundamental para la unión de la ciudad de Los Cerrillos con Las Brujas que, olvidado por décadas, había dejado de existir. Se extiende desde la ruta 36 a la salida de Los Cerrillos, hasta la ruta 49, considerado de gran importancia en el plano logístico de la zona. En ese sentido, el secretario de la Junta local, doctor Carlos Pose, dijo a LA REPUBLICA que «todos los caminos importantes de la zona han sido atendidos», y destacó la importancia que tenía para los productores de la región.

Pose expresó que también se hicieron caminos para integrar y comunicar escuelas rurales, recordando que una de las características distintivas de la Tercera Sección es que la mayoría de sus pobladores habitan en el medio rural.

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