BAJO CONTROL
Uno de los autores, el profesor y psicólogo David Amorín, indicó que muchos de los entrevistados aludieron a las diferencias biológicas entre el hombre y la mujer como una de las causas de la violencia doméstica. Uno de los encuestados dijo: «No coincido en que el hombre sea violento por naturaleza. Creo sí, que culturalmente, el hombre tiene una trayectoria…histórica en nuestra sociedad occidental y cristiana (…) donde el hombre es el que domina, (…) entonces eso de alguna manera lo pone en un plano de superioridad frente a la mujer, esteee…una superioridad que bueno, que a veces se hace abuso de poder».
Otro de los testimonios relató a los investigadores una anécdota referente al «mandato de dominio» de los varones. «Me acuerdo de un conocido (…) relativamente de buen nivel cultural y proveniente de un medio rural (que) decía que a las mujeres había que pegarles de vez en cuando para tenerlas bajo control y para que supieran el lugar que ocupan, ¿no? Me parece una forma de expresar la masculinidad…»
Incluso la mujer llega a aparecer «como díscola y manipuladora en aras de la consecución de beneficios secundarios».
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