TODA UNA REVOLUCION

Un par de domingos atrás, veníamos por la ruta 5 con unos compañeros del Nuevo Espacio, de regreso de la ciudad Florida, donde habíamos tenido una reunión al mediodía en la sede del Frente Amplio, cuando al pasar por Mendoza, al lado de la escuela que está sobre la ruta, había un grupo de niños usando sus computadoras portátiles, a todo trapo. Nos dijeron que estaban allí haciendo sus deberes escolares, yo creo que estaban chateando, pero qué importa. Nada de eso importa. Lo que importa, es que no van a ser analfabetos del siglo XXI y están insertos en el mundo de la información, la comunicación y los conocimientos. ¡Que maravillosa oportunidad están teniendo nuestras niñas y niños! Algo que quizás sus padres y muchísimos padres no hubieran podido ofrecerles por mucho tiempo: la computadora. Ese es el Plan Ceibal.

Los montevideanos, no hemos tomado cabal conciencia de la revolución que está ocurriendo en el interior del país. No nos damos cuenta, no lo registramos, porque aún no está ocurriendo aquí en nuestra ciudad. Y como siempre, si algo no pasa en Montevideo, prácticamente no pasa en el Uruguay. Gran error. Cuando el año que viene, el plan Ceibal comience a entregar sus computadoras, también a los niños de las escuelas públicas de Montevideo, todos los montevideanos van tener la ocasión de sentir la misma emoción que yo viví aquella tarde en Mendoza.

Y es cierto que nuestro Presidente ha hablado del plan Ceibal en cuanta oportunidad ha tenido, y que las experiencias vividas, una vez que fueron entregadas las computadoras, en cada departamento, se han difundido una y otra vez. Pero no hay nada mejor que verlo, en vivo y en directo, para que a uno lo invada un cosquilleo y pueda decir, con orgullo, que estamos haciendo muy bien las cosas. Estamos haciendo una revolución del signo más positivo que hasta ahora se conoce en el mundo: darle más oportunidades a los niños.

Y es tan impactante el programa de «una computadora por niña o niño», que difícilmente la oposición, al final del camino, pueda desconocer sus logros. Aunque es muy difícil, por supuesto, que al igual que en todos los temas, se nos reconozca algún acierto. Ni siquiera, todo lo que se ha invertido al influjo de este gobierno, en los niños y jóvenes de nuestro país, donde el Plan Ceibal representa una pequeña parte.

El plan de salud bucal, las Asignaciones Familiares, la inmensa inversión presupuestal en la educación, la incorporación de más de 400.000 niños a la cobertura del nuevo Sistema Nacional Integrado de Salud, dan cuenta que este gobierno de izquierda, no sólo triplicó el gasto social, sino que los recursos destinados a niños y adolescentes que constituían el 18% del total del gasto social, ahora representan nada menos que el 43% del mismo. Muy fuerte, ¿verdad? Pese a que, como dice Tabaré, los niños y adolescentes no votan.

Ser el primer país en implementar un Plan de esta naturaleza, ofrecía todo tipo de obstáculos iniciales y por supuesto demandaba un sin fin de recursos. Pero existía la convicción de que sus resultados iban a ser tan beneficiosos, que valía la pena intentarlo. Muchos van a decir, especialmente los blancos y colorados, que las computadoras que se entregan son como un juguete, o no tienen suficiente memoria, o que en algunos casos falla, que la conectividad por ahora en pueblos chicos se obtiene sólo en los alrededores de la escuela y otras tantas cosas más. Agrego, a riesgo de que sea utilizado por la oposición para criticar más al gobierno, que a unos cuantos maestros les cuesta y les va costar, incorporar la computadora como herramienta educativa en el aula y eso también es un obstáculo. Obviamente, si la vida está llena de problemas, por qué no los iba a tener el Plan Ceibal y además, me parece fantástico que la computadora se parezca a un juguete, después de todo, es para que la usen los niños con la mayor naturalidad posible. Lo cierto es que la computadora llegó para quedarse y que en Uruguay le estamos dando a todos nuestros niños y niñas el acceso a la misma.

El desarrollo de la informática ha sido una revolución en el mundo y es también una revolución, que todos los niños tengan acceso a una computadora en Uruguay. Y más revolucionario es que puedan tenerla, no a partir del poder adquisitivo de sus padres, sino por la decisión política de un gobierno, de brindarle a los niños oportunidades para el presente y futuro, más allá de la condición social a la cual pertenezcan. Tomemos conciencia, somos el primer país del mundo que estamos dando una computadora por niña o niño y si eso no nos llena de orgullo, difícilmente exista algo, que a esta altura nos conforme.

En la izquierda, nos hemos llenado la boca de que queremos un país más igualitario y nuestro programa está orientado en esa dirección. Luego de asumir el gobierno, había que actuar y cambiar la realidad con mucha decisión, sólo al final del periodo podríamos ver el resultado de nuestra gestión. Si llegado ese momento, la sociedad uruguaya es más libre y más igualitaria habremos tenido éxito. Lo cierto, es que el Plan Ceibal no estaba en nuestro programa, pero paradójicamente, va ser una de las herramientas más eficaces en la construcción de una sociedad más libre e igualitaria.

Para los que afirmamos que construir democráticamente la igualdad en una sociedad, significa avanzar en libertad, paso a paso, sin estridencias ni arrebatos, sin asaltos ni revoluciones, deberíamos confesar que, por lo menos, con respecto al Plan Ceibal, nos hemos equivocado. Lo que está ocurriendo y en tan poco tiempo, es una verdadera revolución en nuestro país y difícilmente podamos encontrar otro ejemplo de tanta libertad y de tanta igualdad como este. Me alegro por nosotros los uruguayos, por lo que nos está ocurriendo, pero más me alegro por nuestras niñas y niños, por su presente y por su futuro, ya que son ellos los protagonistas de esta revolución.

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