Mevir: labor que hace los sueños realidad
El sábado 7 de junio Mevir (Movimiento para la Erradicación de la Vivienda Insalubre Rural) alcanzará las 21.557 unidades entregadas.
El presidente de la institución, Francisco Beltrame, en entrevista con LA REPUBLICA, aclaró que la población beneficiada son los asalariados o pequeños productores de bajos recursos del medio rural, que cuentan con menos de 60 UR de ingreso familiar.
Mevir asiste a personas que no acceden a las soluciones de vivienda del mercado y que viven en forma insalubre. La institución, que tiene 41 años, nació para sustituir rancheríos. «Hoy contamos con 45 equipos en todo el territorio en los que trabajan 357 personas, entre capataces, oficiales, medio oficiales y peones», afirmó Beltrame.
Las intervenciones son decididas en coordinación con las intendencias y algunas son pedidas por el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente (Mvotma). El dinero sale de esta cartera, que financia las construcciones. Además, Mevir cuenta con lo recaudado por el impuesto a las transacciones agropecuarias. Al año se invierten 18 millones de dólares en la construcción de viviendas nucleadas, en mejora de predios, en unidades productivas y en el salario de los trabajadores de Mevir.
«Todas las intervenciones son realizadas por ayuda mutua o autoconstrucción», enfatizó el presidente del movimiento. Mevir está presente en 251 localidades del país con 612 programas. En lista de espera hay 500 localidades más.
Sueños hechos realidad
Desde el punto de vista humano Beltrame aseguró: «Es una experiencia fuerte en varios sentidos. En las inauguraciones siempre se habla de sueños hechos realidad, pero esos sueños tienen como base el trabajo conjunto de técnicos, del cuerpo administrativo y de los propios participantes. En todos los programas hay una revalorización, se redescubre el potencial con el que cuentan».
Los beneficiados deben pagar una contrapartida a abonar en 20 años, que se ajusta según los incrementos salariales del peón rural.
Sensación térmica
Beltrame no se mostró partidario de la teoría del vaciamiento del campo producto de la emigración de la población hacia las ciudades. «La gente intenta permanecer. Cuando hay mejoras en las condiciones de trabajo las personas aspiran a quedarse en sus localidades», afirmó.
El jerarca manifestó su preocupación por la carencia de bases científicas para avalar la teoría de la despoblación del campo. «Esto es como la temperatura y la sensación térmica. Da la impresión de que la sensación térmica está cambiando, pero las herramientas deben perfeccionarse. Si las condiciones de trabajo son dignas la gente opta por el medio rural. A mi criterio hay zonas en el país que se vienen reafirmando», concluyó.
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