Violencia
¿Viste el quilombo que se armó en el liceo de la otra cuadra? preguntó Epifanio al Chiquito Otegui.
El patrón no contestó. Había quedado granate empujando un carozo de ciruela en el pico de una botella de caña.
Pa’ mí siguió Epifanio, impasible la culpa es de la televisión y los jueguitos de las computadoras…
¡No te meta’ con la tele! gritó Ruedita, levantando la cabeza que había tenido apoyada sobre los brazos. Le pesaba mucho por el pedo galáctico de la noche anterior.
El Chiquito, rendido ante el carozo rebelde, explotó: ¡Qué sabés vos, descorchado neuronal! El Epi tiene razón… Los pibes, de chiquitos, se la pasan con esos jueguitos, que son todos violentos. Y ahora están también en los celulares… Y la televisión… ¡por Dios!
Ta´loco… lo’celulare’ y la’ computadora’ me chupa’ un huevo… ¡Pero no te meta’ con la tele…!
Epifanio no se contuvo: ¡Pero que hablás de celulares, si cuando te pregunté me dijiste que eran pa’ que los ponja sacaran fotos de los monumentos! Y de las computadoras qué vas a decir, si tenés los dátiles con apoplejía, pedazo de guanaco bisexual…
De inmediato se oyó la voz gutural del Negro Collazo, cuya embriaguez celestial lo había inducido a una serenidad búdica: ¡Haiga paz, che! El compañero Ruedita tiene derecho a expresa’ su opinión. Por algo es un tertulioso má…
¡Contertulio, bestia! aulló el Chiquito. A vos no te arreglan ni con una lobectomía…
¡Y a tu vieja también! contraatacó Collazo, por las dudas.
Yo insito… ¡no se meta’ con la tele, que e’ una santa!
Bajá un cambio… lo paró Epifanio. La tele es una mierda, está llena de crímenes, de luchas sangrientas, de sexo, de comedias que no tienen vergüenza, de publicidad agresiva… ¿qué le ves de bueno?
Ruedita entornó los ojos, suspiró y dijo babeándose: E’ l’único luga’ ande puedo ve’ todo’ lo’ día’ a la trompudita del 4… ¿Violencia? ¡Si e’ un pedacito d’ azúca’!
No hay caso, visto desde el boliche, todo tiene su compensación.
Compartí tu opinión con toda la comunidad