"Puedo escribir doscientas canciones de paz y la cosa seguirá igual"
Mucha gente en nuestro país conoce a Víctor Heredia a través de su trayectoria artística y su compromiso social, pero pocos saben que además es un luchador infatigable por la dignidad de los pueblos originarios.
-¿Cómo articulás la actividad artística con tu compromiso con los pueblos originarios?
-Doy algunas opiniones, planteo, cuestiono, entero a algunos amigos sobre lo que sucede, como ha sido el caso del asesinato de Matías Catrileo en el sur de Chile, y también la situación de Patricia Troncoso. Hago este tipo de cosa pero me gustaría estar más. La realidad es que estoy en un tramo de mi carrera maravilloso pero agotador, desgastante. En estos últimos años sumé a mi actividad la escritura, quería tener esa posibilidad. Así que escribí mi novela «Alguien aquí conmigo», me entusiasmé y en seguida edité «Rincón del diablo». Ahora acaba de salir un ensayo, «La canción verdadera», donde hago mención de todos los compañeros que considero esenciales en la vida social, cultural y política de nuestro continente.
-¿Por qué los considera esenciales?
-Porque acompañaron con sus canciones y jugaron un papel determinante en algunos casos. Sirvieron como para concientizar.
Obra cíclica
– Tu obra se podría considerar cíclica. Si uno observa los comienzos de tu carrera identifica ritmos tradicionales de tu país que poco a poco fuiste cambiando. ¿Aquel momento fermental en lo social y político, se reflejaba en tu canto?
-Creo que desde principio siempre tuve una visión muy cercana de la realidad, necesitaba oponerme a ciertas cuestiones. Y en mis primeros discos ya expresaba ese descontento, esa disconformidad con lo que nos estaba pasando. Los primeros trabajos tenían mucho arraigo folclórico, porque venía del folclore como alumno. Había aprendido a tocar la guitarra con canciones folclóricas. Después aparece el compositor, que es indudablemente mucho más amplio, más cosmopolita. Entonces empecé a dejar esa propuesta folclórica, para ser mucho más honesto y acorde a lo que sentía como joven en ese momento.
Soy de la época de Los Beatles, de los Rolling Stone y de Pink Floyd, bandas que fueron marcando el ritmo musical e intenté hacer una mezcla con esa música. A veces lo logré y otras no, tal vez por eso esta forma de componer cada vez se fue acercando más a las nuevas generaciones.
-¿Qué fue lo que influyó en el pasaje de una música encuadrada en tu país a una canción latinoamericana más comprometida?
-Los viajes para mí resultaron sustanciales. Mientras permanecí dentro del territorio argentino, independientemente de lo que pudiera leer, escuchar, o conocer, no tenía una experiencia concreta de lo que sucedía afuera. Los viajes, me abrieron a un mundo que desconocía y, en algunos casos, me «sockearon» fuertemente.
-¿Qué fue lo que más influyó en ti?
-El hecho de conocer a compañeros como Alfredo Zitarrosa, Patricio Manns, Chabela Parra, Angelito Parra, Daniel Viglietti; compartir con ellos distintos foros y simposios musicales poéticos. Viví casi un mes en Agua Dulce en Lima, Perú. Fue una etapa extraordinaria, tuve una relación muy estrecha con Arturo Corcuera, que era el ministro de Cultura de ese momento en el gobierno de Velazco Alvarado. Eso me abrió a un mundo totalmente distinto a todo lo que había recibido como educación eurocéntrica en Argentina. Así que la apertura al continente americano se debe a eso, concretamente, además de lo que conocía desde chico por la biblioteca de mi padre. Creo que todo eso formó a un Víctor Heredia que de otra manera no hubiera existido.
-¿Cuáles son las experiencias que más recordás?
-Hice una gira muy sacrificada, pero muy enriquecedora con un líder campesino del aprismo en Perú, que se llamaba Sózimo Torres, que no sé si existirá todavía. Canté en un reñidero de gallos, en lugares muy populares, pueblito por pueblito por todo Perú, hasta llegar a Cuzco. Y conocí una problemática muy similar a la nuestra, pero mucho más terrible y más trágica en ese momento, a la que se pensó que nuestros pueblos nunca iban a llegar, y sin embargo la realidad económica y política del capitalismo nos acercó tremendamente, sobre todo en la etapa del menemismo. Una degradación social, cultural espantosa, que nos dejó como legado tremendo la inseguridad.
La aceptación de
la diversidad
– Hoy por hoy, ¿qué es lo que te está importando? ¿Cuál es la urgencia para Víctor Heredia?
-Creo que siguen siendo las mismas. Es inconcebible que a medida que vayamos avanzado algunos sectores de poder no se den cuenta de la enorme felicidad que se podría alcanzar si en lugar de destinar todo su trabajo a tratar el mundo según sus creencias, aceptaran la diversidad política y cultural. Se enriquecerían a sí mismos en lugar de creer que son los policías del universo. ¿Quién les dijo que son los policías del planeta? Inventan Vietnam, Irak. La problemática de Medio Oriente tiene un sesgo absolutamente fanático y religioso. La realidad se empeña en que uno siga diciendo y peleando por las mismas cosas. Cuando escribí mi primer canción de paz, creí que estaba ayudando, puedo escribir doscientas canciones de paz y la cosa seguirá así.
-¿Como ves a Argentina?
-La veo floreciente. Y eso no quiere decir que se hayan solucionado los problemas de mayor profundidad que tenemos. Pero es un país que comienza a recuperarse económicamente, que seguramente va a derramar el crecimiento económico de algunos sectores en forma de inserción laboral y recuperación social.
En estos últimos tiempos es lo que más escucho y espero, que no sean solamente palabras declamativas de algunos sectores progresista del gobierno. Esto tiene que ver con una propuesta muy interesante desde el punto de vista educativo y cultural, que tiende a integrarse y a tratar de rescatar a una generación de chicos, que lamentablemente hemos perdido en Argentina. Le hemos entregado sus vidas a la calle, a limpiar parabrisas, a hacer malabarismo para ganarse una monedita, o bien a las adicciones. A estos sectores va dirigido esa política y en es ese sentido creo que estamos todos, tratando de colaborar y ayudar.
-¿Los espacios que han tenido las organizaciones de defensa de derechos humanos han sido importantes?
– Sí, muy importante. Por primera vez en la historia política argentina existen organismos de defensa de derechos humanos, llámese Abuelas, Hijos o Madre de Plaza de Mayo. Hay algunos que han nacido lamentablemente empujados por la inseguridad, y la incapacidad de la policía de resolver las cosas, concretamente son madres de chicos asesinados por la violencia policial.
-¿Cuáles es tu próximo trabajo discográfico?
– El próximo trabajo discográfico es algo de lo que me siento orgulloso porque trabajé muchísimo. La idea fue presentar poemas a distintos compañeros para que cada uno de ellos le ponga música. El disco está basado en un 50% en esa propuesta. Hice poemas y pusieron música Silvio Rodríguez, Luis Eduardo Aute, Víctor Manuel, Pedro Aznar y Jorge Fandermoler.
Al principio no sabía qué podía llegar a pasar con ese trabajo, pero realmente hay algunas cosas que suenan muy bien. Silvio hizo una música maravillosa para un poema que le dediqué a nuestros hijos, a mi hijo y a la hija de él. Se llama «Lo cierto», habla de cuantas cosas verdaderas proponen los niños y cuanto de estúpido los hombres. Voy a ver si lo puedo terminar a mitad de año, para poder presentarlo.
MAS SOBRE HEREDIA
Víctor Heredia nació en la ciudad de Buenos Aires un 24 de enero de 1947. Se crió en Paso del Rey, provincia de Buenos Aires.
Su ab
uela materna pertenecía a la etnia capayán, y había nacido en los Valles Calchaquíes de Catamarca. Siendo muy joven obtuvo el premio revelación en el Festival de Cosquín con la canción (zamba) «Para cobrar altura».
Estuvo prohibido durante la dictadura militar argentina iniciada en 1976 que dejó miles de desaparecidos, entre ellos su hermana, María Cristina. Heredia colabora estrechamente con organizaciones que denuncian los crímenes de la dictadura, tales como las Madres de Plaza de Mayo y las Abuelas de Plaza de Mayo, y también con organizaciones los Pueblos Originarios.
CONFLICTO POR LAS PAPELERAS
-¿Qué opinás sobre el conflicto por las papeleras?
-Prefiero que estas cuestiones las dirima el tiempo. Aquí no se trata de intenciones personales. Creo que ambos gobiernos se tomaron un tiempo demasiado largo.
En este tramo prefiero ni siquiera responder a estas cuestiones. Ya di mi respuesta respecto a lo que pienso, no sobre Uruguay y Argentina, sino en general, sobre el medio ambiente, y lo voy a seguir haciendo en mi país, porque nosotros también somos culpables de torcer la ley en muchos casos.
Primeros miremos nuestro ombligo.
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