
Es tal la abundancia de la tecnologia (aparataje) que los mercaderes de las tecnoventas están convirtiendo cada vez más rápidamente los deseos en necesidad. El ritmo de la tecnología parece crecer como nunca antes y avasallar al consumidor.
Pero, ¿acaso nuestro deseo por los aparatos está opacando nuestra apreciación de la tecnología que marca realmente la diferencia? La tecnología no es tan buena como la pintan. Para muchos no hay mejor indicador del avance tecnológico en el siglo 21 que la red. Pero como sabiamente refuta Edgerton, si sus pensamientos no se hubieran plasmado en la forma de un libro (The Shock of the Old: Technology in Global History Since 1900), hoy el computador no sería lo que es. La “tecnología” de comunicacion que existe desde hace un par de milenios prevalece todavía como el principal medio para estimular el debate intelectual. Y, sin embargo, ¿cuándo fue la última vez que usted se detuvo maravillado por el impacto de una palabra impresa en un pedazo de papel? La nueva tecnología tiene un dominio sobre la imaginación del público que sobrepasa su relevancia, dice David Edgerton. No se puede negar la primera parte de su afirmación; ya sea con una multitud luchando por una nueva consola de juegos, o en el lanzamiento anticipado de un sistema operativo Windows, la tecnología parece ejercer un poder seductor sobre las masas. Vaya a un almacén de teléfonos portátiles y vea cómo la gente se siente maravillada por el último modelo. Si se compara lo que era visible para los consumidores en 1907 versus lo de ahora, no hay mucha diferencia, pues en aquella época los inventos del automóvil, la aviación, el cine y la radio fueron revolucionarios”. Sin embargo, todos esos tecnófilos que desean ese último aparato polifónico multimegapixel, nano-proporcionado, piensan distinto. Los aparatos electrónicos portátiles no sólo son un hecho real en el bolsillo, sino que influyen en nuestra manera de vivir. El teléfono portátil ha traído flexibilidad a la vida social, permitiendo a los amigos reunirse a su antojo. Las cámaras digitales en los teléfonos han puesto la fotografía en las manos de millones. No podemos hacer cosas que antes no podíamos, sino que podemos hacerlas de diferentes maneras.
El estante de libros “Billy”, del almacén de muebles sueco, Ikea. Se han vendido 28 millones y sigue sumando.
Esa cifra no ha sido superada por ningún otro aparato si se tiene en cuenta el tiempo transcurrido. Bill Gates puede ser el hombre más rico del mundo, el segundo no se dedica a la tecnología, sino a la fabricacion de muebles Ingvar Kamprad, fundador de la gigante multinacional de los muebles de madera.
Y mientras Gates ha hecho miles de millones con sus nuevas tecnologías digitales, Kamprad se lo debe todo al giro modernista que le imprimió a una tecnología completamente familiar: los muebles… muchos de ellos de madera. Otro invento son las planchas de hierro corrugado, una tecnología que data del siglo 19 pero que continúa generando un impacto masivo en los países en desarrollo como un material de construcción prefabricado.
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