ENTRE BAILES Y EMOCIONES
En el Platense Patín Club, llamado «el mayor baile de la ciudad», había empezado la moda de la transmisión en directo. El Coco Bentancor y Juan Grasi habían llegado a un acuerdo con CX24 La Voz del Aire y esas veladas bailables y su desfile de orquestas fueron escuchados por los trasnochadores oyentes.
Desde los barrios populares le hacían la competencia con otros bailes a precios muy accesibles y, haciendo gran esfuerzo, contrataban las orquestas de éxito como la de Ruben Darelli o el espectacular Combo Camaguey. Por Veracierto y Cno. Carrasco, en el Club de Bochas Los 33, la muchachada disfrutaba bailando cumbias y plenas con mucho sabor. También el llamado Nuevo Colón, donde había hecho historia el organizador Tito Martínez, arrancaba una nueva etapa con bailes que llegaron a durar hasta 10 horas seguidas. Por el año 1970 en el festejo de su aniversario contrataron más de 20 orquestas que empezaron a las 9 de la noche y era el mediodía del domingo y seguían danzando ritmos tropicales en sus dos enormes pistas. Una vez las Fuerzas Conjuntas allanaron con gran despliegue unas casas linderas y fue cuando unos oficiales y soldados ingresaron a la sala del Nuevo Colón. La orquesta no paró de tocar y era casi surrealista ver a los soldados abrirse paso entre la masa humana de bailarines que seguían «cumbiando», ignorando sus prepotentes presencias. Los tangueros en esos inicios del 70 estaban también de parabienes. Montevideo era visitada de continuo por grandes luminarias del dos por cuatro.
Por la sala del Ambassador Club, del barrio Goes, llegaron Ernesto Baffa y Osvaldo Berlingeri con la sorpresiva actuación del emotivo cantor Roberto Rufino.
En los altos del Sud América, en su sala de tango, por esa época actuó el gran Héctor Mauré junto a sus guitarristas. Las habituales orquestas hicieron un paréntesis de más de una hora y todos quedaron hipnotizados cuando, en el pequeño escenario, el sensible Mauré emocionó a todos interpretando su éxito «Oro y Diamantes». Otros fanáticos tangueros se internaban por los barrios Sur y Palermo. Llegaban hasta la tradicional esquina de Yaguarón e Isla de Flores donde estaba El Cafetín de Antaño. Era un bastión de los valores nacionales y así veíamos, en sus inolvidables noches, al gran Toto D’Amario, un genio del bandoneón, también el trío de don César Zagnoli y las habituales canciones de Nora Real. Por esos años, aunque se vivía el auge de la Nueva Ola porteña y de las cumbias, igual el tango metía pechera y hasta ganaba adeptos en lugares muy pitucos. Así fue cuando el erudito del tango, Alberto Luces, fue contratado para dar una serie de charlas en el Club del Banco República, situado en el corazón de Pocitos. Las amenas palabras de Luces se amenizaban con intermedios musicales a cargo de las orquestas de Puglia y Pedroza, y Mauro y Maquieira, que tocaban emblemáticos temas del Río de la Plata. Un hecho que conmovió al mundillo artístico de esos días, fue la negativa del Consejo del Niño a que actuara en lugares nocturnos la joven cantante argentina de tangos, Rossana Falasca. Ella tenía 17 años y se presentaba sin problemas en los principales escenarios porteños. Por tal motivo la contrataron varias salas y lujosos cabarets del centro que tiraban la bronca al tener que devolver la plata de las entradas y reservaciones por la prohibición del Consejo del Niño. Ese escandalete llegó a ser tema de polémica del programa televisivo «Conozca su Derecho», donde los panelistas discutieron con los responsables del Consejo, bajo la dirección del recordado Dr. Eduardo Reish Sintas. No existió arreglo y la bellísima Rossana Falasca, con sus hermosos 17 años, sólo pudo presentarse en la fonoplatea de la Voz del Aire, que la había contratado y se benefició con la publicidad gratuita.
El invierno de 1970 se acercaba y los vecinos veían crecer sus esperanzas en el seleccionado celeste que jugaría el Mundial de México. Así entre bailes populares, el tango enfrentando a la Nueva Ola, polémicas con el Consejo del Niño y la represión autoritaria ya instalada desde el gobierno, así fue llegando la década del 70 a la Vieja Capital montevideana. Con más recuerdos y música los esperamos en la 30, Radio Nacional.
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