Tiene la palabra

Equidad y justicia

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Hace aproximadamente 23 años se aprobó una ley que incluía un artículo que limitaba a las empresas unipersonales a aumentar sólo cada tres años los aportes correspondientes a un mínimo jubilatorio.

Esto significaba que para obtener la máxima pasividad que permitía este sistema, aproximadamente $ 15.000 mensuales, habría que trabajar y aportar en forma continua y progresiva durante 60 años.

Reitero que esta nefasta ley impidió a las empresas unipersonales realizar mayores aportes para obtener una pasividad digna. Anteriormente dichas unipersonales podían acceder al máximo jubilatorio, aumentando sensiblemente sus aportes en los últimos 5 años.

Después de haber trabajado y efectuado los aportes correspondientes durante 49 años, solicité mi jubilación al BPS.

A fines del año 2002, teniendo 70 años de edad me entregaron el recibo (que aún conservo y quizás lo presente al libro Guinness) para efectuar el cobro de mi jubilación cuyo monto ascendía a $ 4.480 (Cuatro mil cuatrocientos ochenta pesos).

Pedí una revisión del cálculo de mi pasividad y me confirmaron que era correcto.

Expliqué que mi absurdo monto jubilatorio fue causado porque la ley me impidió hacer mayores aportes. Me contestaron «tiene razón pero nos atenemos a la ley y con la actual crisis que atraviesa nuestra economía sería perder el tiempo que presente un escrito invocando ese impedimento».

Escuché a jurista expresar que si tiene que fallar en una causa entre la ley o lo injusto, opta por aplicar la ley aún convencido que ésta es injusta.

¡El mundo al revés! ¡Qué justicia perversa mantener jubilaciones privilegiadas y truchas que son una afrenta a la equidad!

Este es mi último intento para que «alguien», convencido de la injusticia que la «ley» me impone padecer, logre revertir esta situación y pueda obtener por mis méritos un digno monto de mi pasividad que actualmente sólo alcanza para cubrir el pago de la mutualista de mi esposa, que percibe una pensión mensual de $ 500 (quinientos pesos), una hija desocupada y el mío propio.

Paradójicamente mi pasividad actual de $ 7.200 y con 77 años de edad, no me da derecho, abonando un porcentaje de mi ingreso, a tener cobertura médica mutual.

¡Comprendo el grupo de clase media! Obviamente recurro a mis ahorros cada vez más devaluados y la ayuda que me proporciona mi hijo médico para evitar vivir en un asentamiento.

Reclamo un derecho, no un privilegio. Y si persisten en que la «ley» no lo permite, habrán logrado que este frustrado reclamante solitario, acepte con tristeza que la indiferencia e insensibilidad, como un virus, invadió el tejido de nuestros elegidos representantes para este gobierno.

FRUSTRADO  – C.I: 586.530-0

 

Críticas a Flores Silva

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Leí con gran estupor el artículo del ex senador Manuel Flores Silva en el cual se explaya desenfrenadamente sobre mi país. Me resultó muy triste leer semejante perorata digna de un pasquín en un diario tan prestigioso como el que usted dirige. Tal vez ingenuamente esperaba otra cosa de la clase dirigente uruguaya a la cual tengo en alta estima… cosa que no siempre me sucede con la de mi país.

A lo largo de los años he desarrollado profundos lazos afectivos con el Uruguay, incluso mis padres residen allí. Deja mucho que desear que un ex senador de la República se exprese con tanto ensañamiento barato sobre un país hermano.

MARINA PELLEGRINI – DNI 16.062.298

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