Mujeres ocupan textil en Rosario por el abandono de sus dueños
Cristina Perdomo trabaja en el rubro textil desde hace más de 20 años y tiene un sueño. El día en que el Consejo de Ministros sesionó en esa ciudad era una de las trabajadoras textiles que se encontraba en la puerta del viejo edificio de Fuaye con grandes carteles, mostrándole al gobierno que allí había una fábrica ocupada.
Los dueños de la textil Sirfil y Drymar simplemente la abandonaron, luego de avisar a las trabajadoras que no les iban a pagar los créditos laborales, ni sueldo, ni aguinaldo, ni despido, ni licencias, ni vacacional.
Visitándolas durante la tarde del miércoles 16 de abril estuvo el ministro de Trabajo, Eduardo Bonomi, que conoció de primera mano que llevan adelante la formación de la Cooperativa de Mujeres Unidas de Rosario. Sueñan con montar su propia fuente de trabajo en el rubro textil, que tanto conocen.
Historia compleja
«Sirfil SA y Drymar SA ya tenían problemas. El año pasado ya habían dejado 19 trabajadores afuera, a quienes no les reconocían despido, aguinaldo, nada. En octubre había un grupo de trabajadores que todavía tenía seguro de paro (muy pocos) y al resto, que éramos 28 más o menos, nos pagaron la mitad de la licencia al 22 de octubre». En noviembre las despidieron. A partir de allí dieron intervención al Ministerio de Trabajo y ocuparon la fábrica, «porque se estaban llevando todo, las prendas, telas y todo lo que había», contó Cristina.
Cuando le preguntamos por la historia de la fábrica, se emocionó. «Algunos de nosotros trabajamos allí desde hace 20 años. Es una empresa vieja», relató.
En esta textil trabajaron alrededor de 60 personas, la mayoría mujeres. «Es una fábrica de confecciones textiles que fabricó jeans, prendas de paño de todo tipo, prendas de vestir, chaquetas y camperas. Trabajó muchísimo y envió mercadería a Chile, Estados Unidos y Argentina», dijo.
Eso ocurrió hasta noviembre, cuando «dijeron que no había más pedidos, que no les servía».
Recuerda la parte más amarga, el final de la empresa. «Nos quedaron debiendo todo: despido, licencia, aguinaldo, vacacional. A algunas le pagaron la mitad de la licencia correspondiente a 2006 y nada más», recordó.
La cooperativa
Las deudas que dejaron los dueños y la ida sin explicación fue una buena razón para ocupar la fábrica. «Nosotras, en un primer momento, tomamos la fábrica porque ahí están todas las máquinas y teníamos miedo de que se las llevaran. Supimos que en un momento habían empezado a llevarse rollos de tela, entonces tomamos la decisión de ocuparla. A todo esto no hemos recibido ninguna respuesta de parte de ellos», afirmó.
«Mientras tanto, estamos en formación de una cooperativa para seguir trabajando. Hay gente que tiene 20 años de experiencia en este tema. Somos mujeres, en su mayoría, con más de 40 años», dijo la trabajadora.
En cuanto a la respuesta del Gobierno ante su situación explicó que recibieron la visita del ministro de Trabajo, Eduardo Bonomi. «A él le hemos presentado el caso y venimos trabajando con las empresas recuperadas de Montevideo, como Funsa, la ex cristalerías, entre otras», comentó.
Ellas mantienen la planta en turnos rotativos. Se quedan durante las noches y hacen guardia todos los días. En el medio trabajan en otra cosa para ganarse el pan: atienden sus casas y sus familias. «Nos repartimos las guardias de dos y tres horas. Nos vamos rotando porque también tenemos que salir a ganarnos el puchero», afirmó.
En actitud militante, y trabajando por formar una cooperativa textil, hay alrededor de una veintena de mujeres. «Ya presentamos la cooperativa CoMur (Cooperativas de Mujeres Unidas de Rosario).
No es nada fácil pero vamos a salir adelante», señaló Cristina con firmeza y esperanza.
Compartí tu opinión con toda la comunidad