TIENE LA PALABRA

Argentina: la historia continúa

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Luego de unos meses de ausencia, ‘Argentina: la historia se repite’, con el correr de los días y con los acontecimientos a la vista, lo confirman.

El conflicto con el campo, por parte del gobierno, no varió, simplemente se levantaron los cortes, el abastecimiento volvió a ser normal. Se acordó una tregua de 30 días, mientras se dialogaba para llegar a un acuerdo. Los precios bajaron, sí, de la altura adonde habían llegado, casi inalcanzable para la mayoría de la población, pero no a los niveles anteriores. Y aquí sí que me recuerda situaciones ya vividas, donde los consumidores son los perjudicados.

Comenzaron las conversaciones entre representantes de ambas partes, luego de 7 días en los que el gobierno de Cristina puso en el frezeer a los ‘sublevados.’ Hubo silencio total referente al tema, durante ese lapso. Con declaraciones a la prensa por parte de los dirigentes de las organizaciones representativas de la actividad agraria, que llevaban a pensar que se volvería a fojas cero, y cuestionando ese silencio, y no estando de acuerdo con el accionar del secretario de Comercio Interior, Moreno, que al decir de ellos actúa unilateralmente, tomando decisiones que han perjudicado sus intereses, y de una forma ‘mafiosa’ y que no se sentarían a una mesa de diálogo en donde participara dicho funcionario, que además dijeron que no era necesaria que así fuera. Moreno ha sido ratificado en su cargo y apoyado por las autoridades gubernamentales.

Las proposiciones volcadas sobre la mesa por parte del gobierno no fueron aceptadas, ni mucho menos. Las ofertas que esperaban los productores rurales no eran, ni por asomo, lo que ellos pretendían. Por lo tanto se volvió tensa la situación. No llegando la ‘sangre al río’, pero sí amenazando que así suceda. En estos momentos el gobierno condena que se vuelva a tomar una medida extrema.

Apareció en medio de esta situación algo que se presta para la suspicacia. La quema de pastizales en el sur de la Provincia de Entre Ríos y norte de la de Buenos Aires. Provocó una humareda tal, que ha batido récord en la historia del país. Lo de quemar el campo (por sector), luego de la cosecha es normal en todas partes. Más en esta oportunidad -¡oh casualidad!-, se hizo en mayores extensiones y a la misma vez en toda esa zona. Provocando que dicha nube de humo cubriera extensiones muy vastas, llegando hasta la Capital Federal, La Plata, la costa uruguaya sobre el río Uruguay (Mercedes, Carmelo, Colonia, Montevideo y más al este de nuestro país). Se dice que el factor climático ha incidido en ello, pero la duda ha quedado instalada.

Con enorme extrañeza por parte de la población, se constató que luego de varios días de esa situación, y lo más grave, después de 9 muertes en accidentes fatales en rutas argentinas, debido a la densa nube de humo que cubría dichas rutas, las autoridades tomaron cartas en el asunto. No dejando transitar en horas de la noche por dicha región. Interviniendo los bomberos, y aquí vale un comentario muy triste, careciendo dichos funcionarios de elementos imprescindibles para combatir un siniestro de esas características. Fue evidente la falta de preparación para estos casos.

Y entonces, como se dice comúnmente, y en este caso sí sirvió la frase ‘se utilizó como nube de humo’ este hecho para sacar del centro de la discusión el tema del conflicto con el campo. Las autoridades, con la presidenta a la cabeza, se dedicaron a recorrer las vastas extensiones del siniestro en helicóptero y realizar discursos estridentes relacionando la quema de pastizales con el conflicto que estaba en plena tregua. No demoró la contestación de la otra parte. Por supuesto, con elevado índice de indignación por la acusación. Y el gobierno salió al cruce de dichas palabras y como para demostrar que se estaba actuando, ante lo que llevaba muchos días de iniciado el siniestro y provocando inconvenientes de todo tipo por esa nube supuestamente tóxica, publicó una lista de propietarios de esos campos (varios centenares), y a los cuales les ha comenzado una querella penal.

En fin, volví a nuestro país vía fluvial y terrestre. En ambos casos el humo era implacable, ya sea en aguas del río que nos une y de nuestra carretera desde Colonia hasta Montevideo. Y aquí pregunto: ¿No cabe por lo menos una disculpa de parte de las autoridades argentinas al respecto? Y no escuché ni una voz alzándose en contra de dicha nube de humo, por parte de los ambientalistas de Gualeguaychú, zona desde donde se comenzó la quema de pastizales. A lo mejor es iluso lo mío, ya que nos vienen perjudicando desde hace un tiempo con los cortes de paso de fronteras, así que una nube de humo, más o menos tóxica, no debe ser tan grave. En fin, son pensamientos volcados en esta nota. En mis ‘dos países’ (o por lo menos las autoridades), no lo ven así.

CARLOS SCOROVICH [email protected]

 

Desaparecen libros de la Biblioteca  Nacional

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Quien esto escribe, María, es usuaria de Biblioteca Nacional y quiere pedir (le) humildemente, que alguien investigue, qué pasa en ese lugar.

Me explico. Comencé a elaborar un libro (¡qué pretensión!) sobre diosas, brujas y ¡semidioses!

Sopho, Hypetia, María Gaetana, Bárbara, Petrona, Chetherine, Julio, Roberto, Delmira.

En la Biblioteca Nacional y por mis méritos como docente, tengo acceso a Sala Uruguay. Tengo excelentes relaciones con las/los funcionarias/funcionarios.

Vi la actitud ejemplar de muchas y muchos de ellas y ellos, pero descubrí algo podrido.

En una ocasión pido un libro, me traen otro. Desde el primer piso, la explicación del funcionario fue:

–«Este lo colocaron donde faltó otro»… pero en «Préstamo» me dicen directamente:– «Los roban».

Yo amo a la Biblioteca Nacional. Cuando Artigas le dio su aprobación a Larrañaga, en la apertura de la primera biblioteca, ese día el santo y seña en Purificación fue: «Sean los orientales tan ilustrados como valientes».

En la semana que concluyó fui a buscar un libro que estaba a la vez en Sala General y en Sala Uruguay. Lo pedí en sala general, pero no estaba: Lo robaron.

No está al alcance de todas las personas comprarlo pero ahora tampoco se consigue en la Biblioteca Nacional: alguien lo robó.

Todas y todos sabemos que el gobierno tiene en el debe a la cultura pero esto no puede seguir. Al menos no perdamos nuestro acervo.

LA MAESTRA ESCRITORA

 

Cosas insólitas de este país

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Estamos asombrados con la vuelta de Lacalle, luego de decir que no sería candidato. Cambia, todo cambia dice la canción. Y el «Cuqui» cambió:

Hubo algo insólito en su discurso en el «Centro Gallego» (donde solo faltaron Rajoy y Fraga Iribarne). Dio a entender que «lo pasado, pisado». ¿Pensará que la gente puede olvidar su gobierno anterior, donde además de ser derrotado en su afán privatizador, el pueblo no volvió a votar al Partido Nacional? Y aquella masacre del Filtro, con gente inocente muerta por las huestes de su ministro Gianola, ¿cree que la gente puede olvidarla? ¿Y aquella represión contra obreros del «Sunca» en el Palacio Legislativo, tras la que hizo echar a Jorge Arellano de Canal 4?, ¿piensa Lacalle que la gente puede olvidarlo?

A su lado estaba Chiruchi, el Intendente de San José durante la dictadura, al que una vez «El Panza» Zumarán trató de «ladero del proceso». Lacalle quiere echar un manto de olvido a su gestión anterior. Pero los uruguayos, ¡por suerte tienen buena memoria!

Otra cosa insólita: el senador Mujica dice que Rodríguez Caorsi, ministro de la Suprema Corte, fue el infidente que filtró la noticia a «un importante diario» cuando todaví
a no estaba redactada la sentencia en el caso del IRPF. Si eso es cierto, ¿puede este magistrado seguir integrando el máximo órgano de justicia del Uruguay?

Digamos para terminar, que mientras los piqueteros de Gualeguaychú siguen con sus cortes «ecológicos» contra Botnia, en San Pedro (Santa Fe) funciona una papalera que, se ha comprobado, contamina diez veces más que lo permitido según los expertos en materia ambiental. ¿Será que Doña Cristina no se ha enterado?

Saludos

CARLOS MARIA LIGUORI

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