Mensajes al Director
Carta abierta al senador Julio Lara
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Como es de pública notoriedad usted ha desatado una persistente, voraz, y llamativa campaña contra la familia Nin Novoa. Como orgullosamente soy integrante de la misma, y sus declaraciones me atañen directa e indirectamente, es que me permito expresar estas reflexiones.
Primero, en lo que me atañe más directamente, es lo relativo a la compra de un campo que hicimos conjuntamente con mis hermanos Alvaro y Rodolfo. Usted pone en tela de juicio la legitimidad de dicha compra, extendiendo un manto de sospecha sobre la transacción de la compra-venta. Para ello llama a conferencia de prensa para decir que tiene dudas sobre si efectivamente se canceló la deuda y embargo con el BROU, que pesaba sobre ese campo. Despliega una serie de documentos y diarios sobre la mesa para ser filmados, en los que se puede ver que dicho campo «se pagó 160.000 dólares, un precio similar a la mitad de su valor de mercado». Primera gran mentira. El precio fue más del doble, es decir casi un poco por encima del valor del mercado. Yo le puedo mostrar los documentos de compra venta y escritura que avalan lo que digo. Luego sigue acotando que «si se divide el precio que pagaron los Nin Novoa entre la cantidad de hectáreas, el valor por hectárea fue de U$S 366″, y el razonamiento se extiende hasta conjeturar a cuánto ascendería el valor de la hectárea al día de hoy, y del campo todo, que evalúa en 650.000 dólares, para querer inducir al lector que fuimos beneficiados en una sustanciosa ganancia. Segunda gran mentira. El precio total fue de 350.000, y en Julio 08 debemos pagar la última cuota de 50.000 dólares, y está todo documentado. Es decir se pagó 800 dólares la hectárea, por un campo Indice Coneat 75.
Por otro lado Ud. echa un manto de sospecha sobre la transacción realizada con el BROU, la compra de la cartera morosa que a la fecha pesaba sobre el inmueble en cuestión. Sobre esto, usted debería haberse informado correctamente antes de llamar a la conferencia de prensa, que es lo que debe hacer un senador de la República. No se puede invertir el orden de las cosas. Usted no puede llamar a conferencia para decir que va a investigar, hágalo cuando tengas las pruebas en las manos, no haga perder el tiempo a la gente salvo que tenga la doble intencionalidad de predisponer a sus escuchas, y de sacar rédito político. Usted ahora queda obligado a hacer otra conferencia de prensa para levantar ese manto de sospecha sobre la honorabilidad de la familia Nin Novoa, cuando acceda a todos los documentos.
Debo también decirle que la transacción realizada ante el BROU y el Fideicomiso, no fue realizada por nosotros, sino por el dueño del campo sobre quien pesaba el embargo.
No hubo ningún tipo de gestión por nuestra parte. Se pagó lo pactado entre el Fideicomiso y el dueño del campo. Y en esto me siento responsable porque fui quien más se ocupó del tema. Es muy fácil de averiguar.
Es llamativo este ensañamiento con la familia Nin Novoa, parece un revanchismo, pues cuando salió la denuncia anónima en el Diario «El Observador», que pretende involucrar a mi hermano Gonzalo con tráfico de influencias, cosa que se está dirimiendo favorablemente en la Justicia, en la misma página aparece la denuncia suya por los viajes como secretario del vicepresidente. Es decir dos hechos que no tienen vinculación entre sí, por venir de dos orígenes aparentemente diferentes, se juntan en la misma página del diario, como para reforzar las denuncias, como para pegar desde dos frentes distintos. Parecería que estuviera todo preparado para salir junto. Es muy llamativo.
Con respecto a los viajes de Gonzalo acompañando a Rodolfo, en algunos viajes, no todos, usted sabe que es su secretario desde hace más de 10 años. ¿Pretende que el vicepresidente viaje sin secretario, pretende que él mismo deba hacer las colas de check-in en los aeropuertos y en los hoteles, que tenga que cargar su valija mientras pasa revista a una bienvenida? Sería el único vicepresidente del mundo al que no le asignaran secretario para viajar representando a su país. ¿O pretende que el secretario sea elegido por otra persona, o que no fuera de su confianza y que además se pague los gastos del viaje? Usted además dice que no es funcionario público, pero su sueldo lo recibe de una partida para Secretaría, que paga el Estado, no lo paga un privado.
Por favor, señor Lara dedíquese a hacer algo por lo que lo votó la gente y a no inventar historias para ver si puede sacar un rédito político. ¿Por qué no investiga quiénes son los funcionarios públicos que luego de hacer un viaje en misión oficial no hacen una liquidación de los gastos y devuelven lo que les sobró? Esto sí es apropiación indebida.
Tengo entendido que usted es uno de los que se queda con el vuelto. ¿Me lo podría confirmar?
No quiero hacer uso de la prensa para seguir esta cuestión. Si quiere ver los documentos que prueban mis dichos solo debe llamarme.
Atentamente
DOCTOR FERNANDO NIN NOVOA
Sobre la muerte de Nibia Sabalsagaray
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
En el día de la fecha aparece en el diario de su digna dirección un artículo sobre la muerte de la Prof. Nibia Sabalsagaray el 29 de junio de 1974, ocurrida durante su detención en el Batallón de Trasmisiones Nº 1.
En esa fecha, el suscrito, Dr. Alberto Sitkewich, se desempeñaba como encargado de la Policlínica Pediátrica del mencionado cuartel adonde concurría dos veces por semana en consulta de dos horas. No me desempeñaba como jefe del Servicio Sanitario de la unidad, cargo que era responsabilidad del Dr. Franco Danza.
Ese día, durante mi consulta pediátrica, fui llamado sorpresivamente para constatar el fallecimiento de la que fuera Sabalsagaray y tal como se menciona en su artículo constaté fallecimiento y di pase al forense Dr. José Mautone. En otra parte de su artículo se dice que fui indagado por la Justicia. Quiero dejar en claro que nunca fui citado por ningún juzgado ni indagado por ningún juez en relación a este episodio. Mi vinculación con este lamentable episodio fue puramente ocasional y no tuve nada que ver con al muerte de la mencionada prisionera, tal como podría desprenderse de la repetida citación de mi nombre en el artículo correspondiente.
Agradeciendo la publicación de esta nota, se pone a sus gratas órdenes,
Dr. ALBERTO SITKEWICH
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