LOS NUMEROS QUE HAY DETRAS DE LA INTERPELACION A ASTORI

Martes 22 de abril de 2008 | 4:10
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Más allá de las pujas políticas que se buscarán dirimir en la instancia de la anunciada interpelación al Ministro de Economía, las que no son objeto de esta nota, el debate no debería perder de vista los datos económicos duros.

1.- La base del sistema nuevo es el IVA no el IRPF. La administración no ha cambiado el sistema fiscal nacional, apenas lo ha retocado.

El IVA es ahora el 60% (aprox) de la recaudación de la DGI, esto es, de IVA se paga más de 3.000 millones de dólares por año (llevamos a 12 meses los dos únicos datos oficiales de la DGI pos reforma, agosto y setiembre de 2007). Como la eliminación del Cofis y el descenso de la tasa (23% a 22%) ha sido compensado por la extensión de los productos que pagan IVA y por el Imesi al gasoil, entre otros; en realidad la participación del IVA en el total de impuestos recaudados no ha descendido sino se ha incrementado. Ahora se recauda más, pero lo que se recauda por IVA participa bastante más en la torta de la recaudación que el IVA anterior y el Cofis sumados.

El IRPF es el 10% (aprox) de la recaudación de la DGI, esto es 480 millones de dólares por año. Es decir, la “justicia tributaria” alcanzaría sólo al 10% de la recaudación de la DGI y, además, como veremos, ella no agrega justicia sino que le saca justicia a un sistema ya injusto.

La administración, sin embargo, habla como si hubiese transformado todo el sistema a un sistema de impuestos directos y progresivos, cuando lo ha hecho con el 10%, el que, por lo demás, como veremos, ya era directo y progresivo. Sólo que más.

El sistema fiscal implantado se apoya pues en el IVA y en el concepto de tributo indirecto. Está recaudando más que nunca y es el buque insignia del régimen instaurado. Por él, desde luego, se le cobran los mismos impuestos, incluidos en los productos de primera necesidad, tanto al rico como al pobre.

2.- La presión fiscal aumenta en perjuicio del país productivo. La presión fiscal, es decir el peso de los impuestos sobre el total de lo producido por año, en Uruguay está cerca del 30%, según datos de Cepal y un poco por encima según datos de la DGI, mientras en Chile es de 18% y en México es de 11%, por ejemplo (Cepal). No hay proyecto de desarrollo de país productivo en un país subdesarrollado con el peso de la carga impositiva uruguaya. A cada proyecto productivo en particular se le debe superponer la carga de ese 30%, lo que, de común, lo inviabiliza.

Por eso el país crece allí donde no rigen impuestos, fábricas de celulosa (no pagan ni el impuesto en el precio del combustible), plantaciones forestales, zonas francas, software, proyectos de interés nacional. Ese es el primer problema de toda política fiscal. Una ley de la economía explica que si aumentan las tasas por encima de un límite no aumenta la recaudación, aumenta la evasión. Que si se bajan las tasas no cae la recaudación. Cae la evasión. Hoy la evasión está entre el 30% y el 50% sea ante la DGI como ante el BPS (según se estime la misma por la velocidad de la circulación de la moneda o por el sistema del consumo). Por altas tasas se evaden entre de 3.000 y 5.000 millones por año. La reforma tributaria trabaja a favor de ello desde que la presión fiscal ha aumentado con esta reforma poco más de un 1% según datos de la DGI, sea comparando el primer trimestre de la reforma con el trimestre anterior, sea comparando con el mismo trimestre del año anterior (cifras oficiales de la DGI).

3.- El nuevo sistema no es más distributivo de la riqueza que el anterior. El impuesto al Patrimonio, a los bienes de los “ricos” en serio pues la base desde la que se empezaba a gravar era alta (cerca de 100.000 dólares), se situaba en el 6% de la recaudación anual de la DGI (6.3% en el 2005, 5.6% en el 2006). Se ha legislado ya la desaparición paulatina y rápida del Impuesto al Patrimonio descendiendo la tasa por año y licuando simultáneamente el valor de los aforos. Filosóficamente este criterio supone optar por cobrar impuesto al trabajo (IRPF) y no a las grandes acumulaciones de bienes (Patrimonio). Podrá decirse cualquier cosa del IRPF sustituyendo al Impuesto al Patrimonio menos que es para que los que “tienen” más paguen más. No, los que tienen más patrimonio dejarán paulatinamente de pagar por él. Es decir, en otras palabras, se sustituye un impuesto, que recaudaba el 6% del total de lo cobrado por la DGI, que suponía una franja mucho más onerosa para los pudientes ­eso sí era una franja de 300 millones de dólares­ por un impuesto que recauda el 10% de lo que embolsa la DGI mediante un tributo a la gente a partir de que tenga un sueldo por encima de 8.000 pesos. Se le deja de cobrar 300 millones de dólares a los ricos sobre su patrimonio para cobrarle 480 millones a 700.000 uruguayos. Si se escucha al Presidente (al que se ha inducido a error), sin embargo, todos los que cobran por encima de 8.000 pesos son “ricos”. Cuando, en realidad, los verdaderamente ricos dejarán de pagar patrimonio.

Al mismo tiempo, debe considerarse que el derogado Impuesto a las Retribuciones Personales (IRP) ya tenía franjas de modo que el que ganaba más pagaba más. No se está inventando el impuesto progresivo. Ya existía. Sólo que antes mediante el IRP los trabajadores pagaban 150 millones de dólares, según ha observado el economista de izquierda Antonio Elías. Ahora los trabajadores pagarán más. Como el IRPF al capital abarca el 10% de la recaudación ahora los trabajadores pagarán el 90% del impuesto, 430 millones de dólares. Unos 280 millones de dólares más que los 150 millones que pagaban con el IRP. Elías hace la siguiente reflexión sobre la aplicación del impuesto: “En esta reforma, como se demostró, pagarán mucho más los trabajadores y pasivos, en tanto que los capitalistas verán reducida su carga. Lo anterior se reflejará en la distribución del Ingreso Nacional Disponible, en tanto reducirá aún más la participación de los salarios y pasividades, que eran en 2000 el 44,2% y que en 2006 alcanzaron solamente a 30,1%”.

4.- La distribución del ingreso empeora. El estribillo de la administración es darle más al que tiene menos aunque haya que darle menos al que tiene más. El año pasado, sin embargo, el Índice de Gini, que mide la relación entre lo que tienen las capas más altas y las capas más bajas de la sociedad, había empeorado ligeramente. Es decir, por ejemplo, el 10% más rico de la sociedad mejoró su proporción respecto al 10% más pobre de la sociedad.

Otro economista de izquierda, en el mismo sentido, Joaquín Etchevers (“La distribución del Ingreso en el período 2005/2007 “) ha estudiado como impacta la actual política económica en la distribución del ingreso. Después de analizar el asunto dice Etchevers “es pertinente plantear la hipótesis de que los ingresos derivados del trabajo tienen menos participación en el PBI a partir de 2005 que lo que ocurrió en la mayoría de los años antes de la restauración democrática. Más aún que los ingresos de las mayorías mantienen esa relación y en contrapartida se ha verificado un aumento escandaloso de las rentas del capital”.

Etchevers mide la relación entre el valor de lo producido por año y lo que captura la masa salarial (empleo por salario) por año. Y ve que la masa salarial va decreciendo su participación en el producto anual. Dice “En el período 2005/2007 se ha verificado una caída del 33% en la participación de la masa salarial, respecto al trienio 98/00″ (…) “En los tres años siguientes 05/07, hay una recuperación del salario real (14,4%) pero el PBI por persona tiene un mejor desempeño (21%)” (…) “Si se considera el quinquenio 03/07, la variación del salario real es de 0.07%, es decir no varía, pero el PBI por habitante aumenta 37.6%” (…) “Es pertinente repetir, los salarios no varían pero la riqueza para repartir aumenta un 37.6% ¿Qué grupo/s se benefició/aron?” (…) “En los años que van desde 2005 a 2007 se ha verificado un pronunciado aumento de la
riqueza generada en el país que ignoró a la inmensa mayoría de la población”.

Hay una parte que no importa de las interpelaciones. Cuando se piensan en que uno le gane al otro.

Lo que importa es que ambas partes entiendan mejor como construir en conjunto, aún en el disenso.

|*| Ex Director de Jaque, de Posdata y Senador

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