Tiene la palabra
La muerte de Luzardo
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Con motivo de la carta hecha pública por la familia de Luzardo, quiero realizar ciertas aclaraciones:
No creo que nadie que haya conocido a Luzardo, dude de su entereza y su valor. A mí no me cabe duda que aún estando desarmado, reaccionó contra quienes nos capturaron, abalanzándose contra ellos. Eso está de acuerdo con su carácter.
Todo sucedió muy rápido y, realmente, los que irrumpieron en el bar «Asturias» de 8 de Octubre y Guemes nos encimaron . Yo logré apenas ponerme de pié y, cuando saqué la pistola, un individuo de particular me manoteó el caño del arma y nos fuimos reculando por el estrechísimo pasillo que daba al baño. Uno de la metropolitana, con una ametralladora «Star» trataba de tirarme mientras yo trataba de protegerme usando como escudo al de particular que forcejeaba conmigo.
Lo que pasó con Luzardo y Piedecasas yo no lo vi. Yo no di ninguna versión de como pasaron los hechos, por la sencilla razón de que no vi nada de lo que sucedió. En ese momento, mi preocupación más grande era la metralleta «Star» con que trataban de matarme y sacarme de encima al tipo que quería sacarme el arma, que finalmente perdí. Después me abalancé sobre el de la metralleta, logré tirarlo al piso y cuando le estaba arrancando el arma de las manos, trataron de pegarme un tiro en la cabeza. Logré levantar el hombro izquierdo para protegerme y allí me pegaron el tiro, perdí el conocimiento por unos segundos y por eso me capturaron vivo. No es cierto que me habían seguido, porque sino yo no hubiese ido al encuentro. Me habían dicho sí, que el ejército, la marina y la aviación me buscaban en 8 de octubre. Por desgracia, me llegó ese contacto ya hecho con Piedecasas y Luzardo y no tuve más remedio que ir para encontrarlos allí. Si perdía ese contacto no sabía si volvía a recuperarlo. La zona era un peligro y ellos no lo sabían.
Nadie nos avisó de que se nos venía el malón. Ningún mozo nos avisó nada. Se nos vinieron de golpe y nos sorprendieron totalmente. No hubo ningún mozo valeroso. La versión que yo recibí en la cárcel fue, efectivamente, que Luzardo se abalanzó sobre nuestros captores y allí le dispararon a quemarropa y que la bala le penetró en el cuello y le rompió la columna vertebral.
A mí me desconcertó la versión de Piedecasas de que fueron reducidos y que Luzardo fue fríamente ejecutado en el piso. Me pareció terrible. Por eso le pregunto: ¿fue así?
Pero el hecho incontrovertible es que Luzardo fue un mártir tupamaro. Yo no dudo de que se resistió. Si lo mataron en ese momento o después de reducirlo, eso no cambia el sentido de su muerte. La versión de Piedecasas no cambia nada. Si la bala penetró por delante, Piedecasas se ha confundido. Pero él insistió que lo de Luzardo fue un ajusticiamiento frío y brutal y que al balazo se lo dieron de atrás después de reducirlo. El estaba allí al lado de Roberto.
Con Piedecasas nos encontramos en ese momento después de 24 años. La conversación fue totalmente espontánea y desordenada. Nada fue preparado, no tuvimos tiempo de hablar antes. En el documental queda claro que no pudimos ponernos de acuerdo ni siquiera sobre donde estábamos sentados. El señala un lugar y yo otro. Yo no me pongo a discutir con él en ese momento, porque la memoria después de 34 años nunca es exacta. Después de la filmación nos encontramos una vez más y estuvimos rodeados de un montón de gente y no pudimos discutir esos hechos de nuevo.
En cuanto a la ciudad de Durazno, deberá la familia de Luzardo perdonarme. Yo nunca voy a identificar a esa ciudad con mi compañero asesinado. Lamentablemente el nombre Durazno para mí es el de uno de los peores lugares donde me enterraron. No creo que yo jamás lo identifique con la imagen de Luzardo. Allí sentimos diferente.
Si hay omisiones en el documental (y es inevitable que las haya) eso no justifica las graves acusaciones que se hacen en la carta contra Piedecasas. Sobre todo tratándose de un compañero que fue torturado salvajemente hasta que trató de suicidarse.
Henry Engler -Uppsala 12 de abril del 2008
Sobre los préstamos hipotecarios del Banco República
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Me dirijo a usted con el fin de contarle la desilusión que me llevé con respecto a los préstamos hipotecarios que el Banco República ha empezado a dar desde el día 26 de marzo.
Resulta que los préstamos hipotecarios están dirigidos a aquellos empleados que se encuentran en el SAC (Sistema Automático de Crédito).
Se encuentran en el SAC gran parte de los empleados públicos y los empleados de algunas empresas privadas grandes.
Y yo me pregunto ¿Qué pasa con el resto de los uruguayos? ¿Qué pasa con los que no somos empleados públicos? ¿Qué pasa con los que trabajamos en empresas privadas chicas o medianas?
¿Por qué nosotros no podemos tener los mismos derechos que los empleados que están en el SAC?
No puedo tolerar las injusticias y las enormes diferencias que se siguen dando en nuestro país con ciertos trabajadores de la sociedad.
La enorme mayoría de los Bancos privados que están en plaza en nuestro país piden ingreso mínimo de núcleo familiar de mil dólares mensuales. Con mi señora si bien estamos cerca, no llegamos a dicha cifra.
Pero hay un Banco privado que no pide mínimos de ingresos. De todas formas, en comparación con los intereses que nos cobra este Banco con los intereses que cobraría el BROU hay bastante diferencia.
Entonces sin lugar a dudas, el préstamo más conveniente es el del BROU.
A mi me parece que el Banco país debe de ser justo con todos los uruguayos, y me parece que son lo suficientemente capaces de armar todo esto de los prestamos hipotecarios de forma tal que sea accesible tanto para los empleados que entren en el SAC, como para los que no estamos en él, pero con todos al mismo tiempo y sólo en una etapa, y no que la gente que se encuentra en el SAC entre en primera instancia y todo el resto se implemente en otras etapas a futuro sin tener ninguna certeza concreta del tiempo.
O a caso, ¿me van a decir que el BROU no va a poder poner los mismos requisitos que el resto de los Bancos privados que hay en plaza? ¿Cuál es la diferencia? ¿Porqué tanta burocracia?
A su vez, informaron que iban a dar una financiación de hasta 20 años y que sumando el núcleo familiar darían un monto de hasta 50 veces la cifra de la misma. En el BROU se me dijo que no era tan así, y que el Banco analizaría cada caso en particular.
Aquí están desinformando, mareando y quedando muy mal con nosotros que somos el pueblo ya que se nos dijo una cosa y no era así. El Banco debió informar a la población de forma clara, precisa y correcta sobre las características y los requisitos de los préstamos y que no sea todo tan al «vuelo» donde la prensa dice una cosa, nosotros nos quedamos con esa idea y cuando uno va al Banco se encuentra con otra realidad, como todo lo que estoy denunciando. Le suplico por favor, haga llegar esta carta a las autoridades del Banco.
El Banco país es de todos los uruguayos, tanto los trabajadores públicos como los privados, los jóvenes, los viejos, los ricos y los que tienen menos, sin exclusión ni diferencias. Muchas gracias.
GUILLERMO MENY – C.I: 3.919.287-8 – Cel: 094 932 935
Compartí tu opinión con toda la comunidad