Optima. La fiscalización de la Intendencia y de la Policía capitalina está dando resultado

¿Punto muerto para las picadas?

Domingo, 14.30 horas, sobre la calle José Pedro Durandeau no hay un alma. Al costado, y distribuidos por distintas zonas del Parque General Fructuoso Rivera, solamente hay inspectores municipales y personal de Automotores de la Jefatura de Policía de Montevideo.

 

Anti-picada

Desde hace tres fines de semana seguidos que este equipo, acompañado además de personal policial de la Seccional 10ª y 14ª, en Kibón y en Parque Rivera, respectivamente, viene realizando tareas de fiscalización y disuasión para que no se realicen las picadas de motos y autos.

Como es sabido, está terminantemente prohibido en nuestro país realizar carreras en las vías de tránsito. Pese a esta normativa, cientos de fanáticos de la velocidad hacen oídos sordos y a bordo de sus moto y/o autos se dirigen el sábado de noche a Kibón y el domingo de tarde al Parque Rivera para despuntar el vicio. Pero todo cambió desde que comenzaron los operativos anti-picadas.

Ayer de tarde solamente había inspectores municipales y personal policial. «Parece que hoy no se hace», dijo a LA REPUBLICA Juan Méndez, subjefe de Tránsito de la Intendencia. Mientras pasaban los minutos y aguardábamos la llegada de algún corredor, Méndez señaló que el equipo de la IMM está integrado por 10 motos, tres móviles y seis inspectores de a pie.

Dos efectivos de la Policía de Tránsito en moto, otros tantos del Departamento de Automotores de la Jefatura de Policía de Montevideo y personal de la Seccional 14ª (emplazada dentro del Parque Rivera), son los encargados de disuadir o impedir que las picadas se realicen. «El problema no son tanto los corredores, sino toda la gente que arrastran», confesó el profesional. Estas personas llegaron a insultar y hasta a apedrear a los efectivos policiales, aseguró Méndez.

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