Escrito por: Tercera época Por Antonio Pippo
-¿Y quiénes sois vosotros? preguntaron los señores que administraban el lugar.
¡Los labradores, que venimos a exigir derechos que vosotros habéis ignorado pese a todas las promesas que hicisteis! contestaron quienes se habían metido a la fuerza en la augusta casa.
Bien, queremos escucharos. Pero ¿cuántos sois, en realidad?
¡Siete, y no hagáis rima alguna que os clavamos la hoz en las posaderas! ¡Dejadnos hablar y veréis que la razón nos asiste!
¿Siete labradores son todos los que cultivan nuestros campos? ¿Eso es lo que queréis decir, buena gente?
No, claro, qué tontería sois capaz de expresar. ¡Los labradores somos seis mil o más, y vosotros deberíais saberlo!
Perdonad nuestra ignorancia, pero ya habréis observado la paciencia y el respeto con que os prestamos atención. Sólo que hallamos una pregunta que cae de madura, es decir por su propio peso: ¿Los seis mil labradores tomaron la decisión de abandonar la tarea para hacer este reclamo?
¡No, voto a Bríos! ¡Esto lo resolvimos nosotros, los que aquí veis! ¿O es que no os basta?
Bueno, parecen pocos en relación al total…
¡Somos suficientes, porque somos los decididos, los atropelladores, en fin, quienes lograrán sacar del marasmo en que han caído a nuestros sufridos compañeros, ya sin fuerzas ni para el grito!
Los señores guardaron silencio por unos segundos, se miraron entre ellos, se acercaron a conversar sin que los oyesen y, finalmente, uno de ellos habló:
¡Pero déjense de joder, manga de patoteros, fabricantes de conflictos, métanse la hoz donde les quepa y vuelvan a laburar!
Ah, ¿la van de vivos? ¡Les vamos a armar tal quilombo que este año la cosecha se la van a tener que pedir a San Pancracio! Traidores, ¡cómo mostraron la hilacha, esclavos del capital!
En ese momento desperté. Lo raro es que yo había comenzado a soñar con los paros de los maestros y la asamblea de ADEMU. Pero, ya se sabe, en la cabeza de un tipo como uno puede pasar cualquier locura.
OTRAS NOTICIAS EN LARED21



