Un leño para que el deseo no se apague
Estos datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) evidencian la importancia de la sexualidad en el mundo actual. En ese entorno aparece el deseo, un tema poco tratado, incluso por los especialistas.
En el marco del IV Congreso Latinoamericano de Salud Sexual y Reproductiva se realizó un panel sobre el deseo.
«El deseo sexual cotidiano existe durante toda la vida de un individuo sano. Pero se puede ausentar debido a múltiples factores», explicó el especialista Andrés Flores Colombino. Estos se relacionan con -por ejemplo- que la pareja sea sucia, agresiva o que no existan compatibilidades de caracteres.
Un problema en la ausencia del deseo es la parafilia: a la persona no le interesa tener sexo con seres humanos, sino que busca intentar otras prácticas. Además, el deseo es vulnerable y puede ser afectado por el estrés, la depresión, las drogas y las enfermedades físicas. Hay también muchos fármacos que afectan el deseo sexual, incluso algo tan común como un antiinflamatorio o un antihistamínico.
Por su parte, Mónica Lijenstein precisó que todas las culturas reglamentaron las prácticas sexuales, y tuvieron costumbres permitidas y otras prohibidas. El tabú más grande y compartido por casi todas las civilizaciones es el incesto.
«Nuestra cultura se basa en la judeocristiana. La sociedad judía era bastante estricta con la sexualidad, porque estaba al servicio de la procreación», explicó Lijenstein. Los cristianos, por otra parte, tienen como principal figura femenina a María, la madre de Jesús. «Dios le permitió a María ser la madre de su hijo, pero sin pasar por el trámite de la sexualidad», precisó la experta. En el Corán, por otra parte, la sexualidad está enfocada para los hombres, a quienes les prometen un paraíso con huríes, mujeres que los van a complacer en todos sus deseos sexuales.
En el siglo XIX Sigmund Freud cambió la forma de ver el sexo, y en el siglo XX la humanidad sufrió cambios dramáticos cualitativos y cuantitativos. Se llegó a un punto en que no tener deseos sexuales era una anormalidad. Actualmente, la sexualidad también ha sido influida por Internet. Los vínculos virtuales son cada vez mayores.
«El mejor tratamiento contra la falta de deseo es agregarle siempre un leño a la hoguera para que el fuego no se apague y aparezcan las cenizas», afirmó por su parte Manuel Novoa. Otro de los panelistas, el doctor Mario Más, aseguró que es importante incorporar la sexualidad a la consulta de todos los días, aunque es difícil porque tenemos nuestros propios tabúes. «Deberíamos, por ejemplo, erotizar el preservativo para que los jóvenes lo acepten con naturalidad», afirmó.
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