La importancia de la educación
El EDJA es el encargado de coordinar las acciones con el Ministerio del Interior (MI), el Ministerio de Educación y Cultura (MEC) y el Patronato de Nacional de Presos y Liberados (PNPL). Una vez que se puso en vigencia la Ley de Humanización del Sistema Carcelario, comenzó también un proceso de intensificación para profundizar la educación en las cárceles.
Según los datos proporcionados por el EDJA, en el Comcar, el cual es hoy el centro más poblado del país, con 3000 reclusos, sólo un 10% de ellos concurren a clases. Según un relevamiento realizado por la EDJA, 263 reclusos son analfabetos. A la escuela primaria actualmente concurren 167 presos, mientras que otros 60 lo hacen a cursos de educación no formal y 80 a secundaria. A pesar de ser éste el centro más poblado, no se han podido incorporar los cursos de nivel de UTU, que permitirían a los reclusos aprender un oficio técnico.
Si bien el 58% de los liberados vuelven a delinquir, tampoco se hizo un estudio sobre cuántos de ellos estudiaron dentro de la cárcel o siguieron estudiando. Para Garcé el aporte de UTU en los centros sería «esencial», ya que «les permitiría a los presos aprender un oficio para cuando salgan de prisión».
Wáshington Sossi es profesor de teatro en cárceles desde hace diez años. «Trabajo desde hace diez años en Cabildo, y desde hace cinco en el CNR», explicó. Es uno de los docentes pioneros en educación en cárceles. Actualmente tiene 18 alumnos en el CNR y12 alumnas en Cabildo, donde -según cuenta- la experiencia es «altamente positiva». «Tengo un muy buen relacionamiento con los internos», destacó. Si bien el teatro «actualmente no se toma como una materia curricular, yo estoy preparando un proyecto para que sea tenido en cuenta», aclaró. Dijo que muchos de sus alumnos «vienen por primera vez y dicen ‘voy a ver cómo es, y si no me gusta me voy’. Luego se terminan quedando».
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