Malvín vibró con una tarde a puro tambor
Ayer, los vecinos de Malvín salieron de la rutina del domingo y disfrutaron de las Cuartas Llamadas Otoñales organizadas por la comparsa La Figari. Dieciséis comparsas desfilaron por la avenida Rivera, partiendo desde Missouri hasta 18 de Diciembre. En un clima distendido y sin competencia mediante, las familias bailaron con los tambores.
La llegada
Guillemo y Gabriela, ambos portabanderas de La Jacinta, llegaban de la recorrida con mucho calor. Todavía fatigado y sin que los tambores pararan de sonar, Guillermo se limitó a decir que el desfile «estuvo muy disfrutable». Aunque Gabriela parecía no tener mucho aire en los pulmones como para hablar, sacó de su interior una fuerza increíble para decir lo bien que se sentía de estar allí. «Estuvo impecable, muy lindo, mucho calor», comentó. «Estas Llamadas de Otoño son realmente las que se disfrutan porque están por fuera de los premios, del jurado. El contacto con la gente es lo que importa acá, y eso nos encanta», aseguró.
Otra que llegó agotada pero contenta de la recorrida fue María Rodríguez, quien desfiló en Makalé. «Fue un poco cansador pero es un gusto estar en las Llamadas. Te puedo decir que es un cansancio lindo», comentó. Y luego agregó: «Es más, estaría bueno que se siguieran haciendo todo el año, así cuando llegamos a las Llamadas estamos más preparados».
Esta vez María participó como africana, pero contó que en las Llamadas de febrero fue la mama vieja. Dijo que de los dos papeles le gusta más el de mama vieja porque «es divertido» y «la gente sobre todo los chicos se cuelga más con el personaje».
El día versus la noche
Aunque resultaba raro ver desfilar las comparsas a la luz del día, los colores y los brillos de los trajes parecían lucir más. La experiencia de desfilar en horas del día también es distinta para los integrantes de las comparsas. Enrique, tamborilero de Makalé, reflexionó: «Desfilar de noche tiene otra magia, se juega con otra mística, pero también se tapan los defectos de la ropa. Y es que en realidad en la noche todos los gatos son pardos’. Destacó con humor que con la luz «a las bailarinas se les nota más la celulitis o si tienen rotas las medias». Más allá de las diferencias entre el día y la noche, dijo que es necesario «aprovechar todos los momentos que hay para tocar y salir a disfrutar con amigos, que de última es lo que somos todos acá». Andrea, de Al Toque Cardal, puntualizó que a pesar de que al desfile de Llamadas va más gente, «que te da mucha fuerza y te alienta más», las Llamadas Otoñales «estuvieron muy buenas».
Caretas y tortas fritas
Las típicas caretas que se venden en Carnaval no faltaron a las pequeñas Llamadas. Luis, responsable de uno de los puestos, dijo que se estaba vendiendo bien, porque «a los chicos siempre les encantan».
Temprano, el puesto de torta fritas estaba tranquilo y esperaban más gente a la caída del sol.
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