Modos de ver
Hay dos veteranos conversando en un banco de la plaza Fabini, a la sombra de un árbol. Miran al frente, como si no quisieran verse o les preocuparan las palomas que, con alegría, cagan aquí y allá.
¿Ha visto usted, mi amigo, el lío que se ha armado con la sentencia de la Suprema Corte sobre el IRPF a las jubilaciones?
Pues, hombre, ¡quién no!
Verá, yo creo que ha sido una decisión polémica. Y mire, le aseguro a usted que a mí no me duelen prendas… ¡Si ni siquiera estoy jubilado!
En cambio, yo sí lo estoy. Y ese impuestillo me ha pegado una mascada de padre y señor nuestro…
Pero antes usted pagaría el IRP, me imagino…
Claro, claro. Pero es que tampoco estaba de acuerdo con ese. Mire, don…
Juan, me llamo Juan…
Pues vea, don Juan, yo creo que a las pasividades no hay que tocarlas, ¿comprende? ¡No hay que tocarlas! Bastante aportamos a lo largo de cuarenta años y luego se nos jubila con porcentajes menores, topes y otras yerbas. ¡No me dirá que ignora cuál es la situación!
¡No!, cómo ignorarla, don…
…Pedro, me llamo Pedro…
¡Cómo ignorarla, don Pedro! Téngame por un hombre bien informado, se lo pido por favor.
Bien informado, sí, pero quizás usted, don Juan, no sienta el clavo ardiendo entre las posaderas porque todavía no se ha jubilado…
No sea usted injusto, don Pedro, que comprender, comprendo… ¡Pero el país necesita el aporte de todos! Por ahí tenemos un asuntillo de justicia social, de distribución correcta de la riqueza, ¿me entiende usted?
Ciertamente, lo entiendo. Pero, vea, hay tanta otra gente para aportar al Estado sin que se recurra a los jubilados…
Quizá, don Juan. Pero si hablamos de equidad, hombre, qué se le va a hacer. Parece muy equitativo que todos quienes pueden aporten un poquito al fondo común, ¿no le parece?
Eh…hablando de todo un poco, don Pedro, usted, que aún no se ha jubilado y es un hombre de edad, ¿a qué se dedica?
Negocios…
¡Ah, tiene capital!
Sí, pero en las Islas Caimán…
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