Ministra. La flamante secretaria de Estado concedió su primera entrevista a LA REPUBLICA

María Simón: "Si hay un conflicto, no hay debate sobre la Ley de Educación"

A pocas semanas de haber asumido la titularidad en el Ministerio de Educación y Cultura (MEC), la ingeniera María Simón concedió a LA REPUBLICA la primera entrevista a un medio escrito. Se refirió a la próxima Ley de Educación, el presupuesto para la enseñanza y la conflictividad entre los docentes y el gobierno.

 

–Recién asumió como ministra. ¿Cómo encontró «la casa»?

–Esta es una casa muy complicada que atiende varias áreas. Fíjese que en otros países, las áreas que atiende en el Uruguay el MEC son objeto de varios ministerios. En este país, por una cuestión de economía de escala, no se pude hacer así. En Brasil, por ejemplo, hay un ministerio de Educación, otro de Cultura y otro de Justicia. Acá tenemos también el control de los museos, el Sodre, el canal… Es decir que es una casa sumamente complicada.

 

–Existe una vieja idea, que es la de separar de la órbita del MEC las fiscalías. ¿Está en los planes de su ministerio concretarlo?

–Creo que en este momento de la vida del país, no es un planteo conveniente, porque estamos en los dos últimos años de gobierno. Aún se pueden hacer muchas cosas, pero no es el momento de reformas estructurales, sino de incrementar y mejorar lo que el ciudadano recibe. Además, por motivos que todos ya conocemos, en Uruguay no se puede incrementar la cantidad de ministerios por una limitación del gasto.

 

–En materia de educación, ¿cuáles fueron las primeras preocupaciones que tuvo cuando asumió el cargo?

–El tema de la educación es relativamente complejo en este país, porque es autónoma. Los dos organismos mayores son la ANEP y la Udelar; también hay educación privada. Es decir que la función del MEC es fundamentalmente la promoción y la coordinación de acciones, porque los dos grandes entes y sus funcionarios no dependen del MEC. Sin embargo, los temas de la educación nos afectan a todos.

Algunos problemas a solucionar son a muy corto plazo, de forma inmediata, y atañen a toda la opinión pública, por ejemplo los conflictos como el de los maestros de Montevideo, o en este momento también el de los liceos. Este ministerio, respetando la autonomía de la ANEP, naturalmente comparte su preocupación y colabora en lo que le sea posible para mejorar el diálogo y para que se comprendan los logros y las perspectivas. Esta administración ha mejorado el presupuesto de la educación como nunca se había hecho en este país. En particular el salario de los maestros sigue siendo bajo. Todavía falta, pero tuvo una mejora del 50% en pesos. Pasó de 6 a 9 mil pesos, pero por encima de lo que es el costo de vida es más o menos un 25%. También hubo mejoras importantes en materia edilicia, en el tamaño de los grupos donde se han puestos muchos recursos, y se debe comprender que hay perspectivas de invertir más. Las intenciones no se agotan aquí, ya que se pretende enriquecer ese aspecto porque se entiende que la inversión en educación es una de las mejores inversiones que se pueden hacer.

Hay también planes en materia de educación no formal, para jóvenes que tienen más de 15 años y no están en la educación por varios motivos. En general es porque la abandonaron, y esa pérdida que tiene el sistema educativo tenemos que asumirla y tratarla capacitándolos para el trabajo.

 

–Pero ¿en qué situación se encuentra nuestra educación?

–En primera instancia, en una situación conflictiva que se está tratando de llevar adelante con el diálogo. Ese diálogo no es sólo con los gremios sino con toda la sociedad. La educación le importa a mucha gente, incluso a los que no tienen hijos, porque es un proyecto de todos los ciudadanos. Por otro lado tenemos la Ley de Educación, por la cual hay una preocupación importante. Varios queremos que esa ley exista, ya que va a ser una gran mejora. Sería una lástima que habiendo puesto el Estado sus recursos no se acompañe de una normativa más coherente, generalista, coordinadora, que haga que tengamos una mejor manera de aprovechar los recursos volcados.

Debemos fijarnos metas a futuro claras para seguir creciendo. Usted sabrá que mi situación es un poco especial, ya que encontré la Ley con una elaboración bastante avanzada, luego de haberse realizado un debate educativo con una consulta muy amplia a la sociedad, las asambleas docentes y los distintos organismos de la enseñanza.

Yo ahora estoy haciendo mis aportes, humildemente, porque no pretendo saber más de los que ya estuvieron anteriormente en el MEC, pero creo que tengo mis visiones que aportar. Aquí se pretende hacer un sistema educativo que sea verdaderamente un sistema, y no islas separadas, para que sea fácil transitar por él, donde no haya callejones sin salida.

 

–Se conoció un borrador del anteproyecto de Ley de Educación, y uno de los mayores reclamos de los sindicatos fue la integración del gobierno. Ronda la amenaza de que si no se modifica la integración, con mayoría de representantes electos por el Poder Ejecutivo, el conflicto se va a endurecer. ¿Se puede pensar en la Ley de Educación con mayoría de docentes, y hasta sin representación de miembros designados por el Poder Ejecutivo?

–Yo creo que hay una confusión de términos, porque la enseñanza es autónoma. No se puede confundir autonomía con cogobierno. Queremos que además sea participativa. Es decir que buscamos el aumento de la participación de los distintos grupos o estamentos, tal como se dice a veces, igual que en la Udelar, donde participan docentes, egresados y estudiantes.

En el caso de la enseñanza pública, básica y general, es decir la no universitaria, se está buscando la manera de lograr la representación de los docentes, ya que los otros estamentos, como los estudiantes, no estarían en condiciones de ser directamente representados porque son menores de edad. Creemos que es buena la participación directa, y los que estarían representados serían los docentes. Los otros colectivos deben estar representados por el gobierno elegido democráticamente.

A su vez, el gobierno es el responsable de coordinar el proyecto educativo con el proyecto de desarrollo del país. El proyecto educativo no es un proyecto que esté solo. Hay un gobierno que dura cinco años, y si es un buen gobierno dura más, alrededor de 20. Es el número al que llegamos haciendo la cuenta del ciclo educativo de una persona: cuando se quiere incorporar un conocimiento en una generación se demora unos 20 años. Pero hay cosas que se pueden hacer antes, y un gobierno debe tener un proyecto de desarrollo, si es un gobierno que está bien organizado, y ese proyecto debe estar coordinado con el proyecto educativo.

Es importante generar formaciones que propicien empleabilidad. El trabajo no es sólo la forma de ganarse la vida, sino de integrarse a la sociedad. Además, los trabajadores son personas y debemos lograr que esas personas sean ciudadanos responsables, que disfruten de su vida, de la cultura. A todo ello debe apuntar el proyecto educativo, que tiene que estar en concordancia con la ciencia, la tecnología y la propia cultura, áreas que maneja este ministerio. Pero sobre todas las cosas, debe estar en concordancia con el proyecto de país, por el cual el gobierno es electo.

 

–¿En el debate por la Ley de Educación, en el reclamo de los gremios se dejó de lado todo lo que usted mencionaba sobre la educación como un derecho humano?

–Lo que veo es que mucha gente, en el debate del anteproyecto –que ya ha cambiado–, se ha ido derecho a ver cómo era la integración de los consejos. Yo quiero insistir por eso en todo lo demás. ¿Cómo van a mirar sólo ese artículo? Mire, para mí hay gente que no leyó el resto

 

–¿Hubo una discusión, entonces, sobre la organización política, y se olvidó la parte es
encial, que es la educativa?

–A mi juicio sí. Hubo un excesivo énfasis en muchos aspectos, y le digo que esto se desprende de la forma en que las cosas han trascendido. Este tema no lo seguí al detalle; estaba muy ocupada con otras cosas, pero no creo que sea bueno centrarse en quiénes serán las autoridades y en el reparto del poder, sino en para quiénes estamos haciendo todo esto. Lo estamos haciendo para tener una educación para todos, para toda la vida. Para que aquellos que por algún motivo no están en la enseñanza formal puedan integrarse a ella. Para tener vías paralelas que los lleven a la integración, con la facilitación también a las personas con discapacidad; para que no tengan una educación paralela, sino que se integren al conjunto de todos, porque eso también educa a los demás a ser más tolerantes y más sabios.

La formación docente es otra de las grandes claves, igual que los proyectos de educación en el INAU, las cooperativas y los sindicatos. La educación debe ser obligatoria y extendida a la educación secundaria.

La reforma vareliana fue un enorme logro, pero los conocimientos que hay que tener para trabajar exceden los conocimientos que se adquieren en la escuela. Debemos plantearnos metas ambiciosas, como que la gente complete la educación secundaria y la educación básica.

Debemos cambiar la forma de impartir conocimientos, dando capacidades básicas para el trabajo, porque somos conscientes de que hay gente que se va a quedar sólo con ello, y no los podemos dejar sin armas para defenderse en la vida. La UTU debe ser de buen nivel, y el país debe el país invertir en ella. Pero eso no se hace sólo con la ley, sino que hay que apostar a ello.

Tenemos que apostar a un nivel secundario superior en grandes orientaciones, para que desde allí existan tres ciclos terciarios que serían la enseñanza tecnológico profesional, la enseñanza universitaria y la formación para la enseñanza. Pero a su vez, se debe permitir una movilidad entre ellas, utilizando la forma de créditos, y que se reconozca la formación de la persona. Yo fui decana siete años en Ingeniería, y me encontraba con muchos jóvenes que tenían sus expectativas defraudadas.

 

–Usted habló de los proyectos educativos en la Ley de Educación, pero ¿se apunta también a la mejora edilicia, mejoras salariales, a la falta de docentes?

–La ley apunta a eso, pero como usted bien sabe y no es necesario que lo diga, con una ley no alcanza.

La ley será programática, fijará metas a largo plazo y tiene que tener correspondencia con la voluntad política de mejorar estos aspectos materiales.

En esta administración se comenzaron a atender los problemas más que en ninguna otra, pero estamos conscientes de todo lo que falta. Lo que pasa es que se empezó en un estado de carencia muy grave.

La Ley no atiende estos problemas pero sí da un marco adecuado para algunos aspectos. Por ejemplo, que en la enseñanza media se agreguen contenidos relacionados con el trabajo y la innovación.

Pero no es suficiente que una ley lo diga, ya que hace falta infraestructura y docentes formados con esta modalidad o que la adopten.

 

–Parece que el MEC está en un callejón sin salida. Si se presenta el proyecto directamente al Presidente se genera un conflicto; si no se cambia el anteproyecto se genera un conflicto. ¿Qué pasos seguirá el MEC para que no se provoquen más conflictos? Usted reafirma que el cogobierno de docentes, egresados y estudiantes no será tal, y que habrá participación del gobierno.

–Lo que realmente admiro es su optimismo. ¿Todo tiene que ser conflicto? Tiene que haber un debate, y al debate estamos abiertos.

 

–¿Y se llamará a un nuevo debate?

–No se puede llamar a otro debate de un año…

 

–No le hablo del Debate Educativo, sino de una instancia de debate y diálogo.

–No comparable al anterior. Hay cosas que hay que comunicarlas a los sindicatos, hay que dialogar con ellos.

También hay instancias políticas que deben ser cumplidas.

Se tendrá que presentar al Presidente y se seguirán las vías legales. Un anteproyecto es un anteproyecto; en las cámaras se lo puede cambiar.

El debate no necesariamente tiene que ser conflictivo. Es más: si hay un conflicto, no hay debate. No se puede discutir libremente durante un conflicto.

 

–¿Están marcados los plazos para la presentación del anteproyecto de Ley?

–Debemos hablarlo con el Presidente.

 

–¿Será este año el año en que se presente?

–Sí, y hay una fuerte voluntad de todo el mundo. Yo no lo veo como usted, que ve que todo es conflicto. Yo creo que todo el mundo está convencido de que es mejor que exista una Ley de Educación a que no exista.

Porque la alternativa es quedarnos como estamos, con una Ley de Emergencia del año 1985. ¿Esa es una buena alternativa?

 

EL POTENCIAL DE LOS CIENTIFICOS URUGUAYOS

– El informe de Unesco no dio buenas señales en cuanto el avance de la educación para todos, para toda la vida, en Uruguay.

– Eso no sucedió durante mi ministerio, pero es un dato que nos preocupa. Pero siempre es mejor que existan datos a que no existan. Es un informe positivo en el sentido de que no es un dato sólo cuantitativo. Hay que tomarlo como es, complementarlo y procurar medidas que mejoren la realidad.

 

– ¿Y eso se puede relacionar con la cultura?

– Es que hay que relacionar las tres áreas de este ministerio. Me refiero a la investigación, ciencia y tecnología, con la cultura y la educación. No siempre se educa teniendo en cuenta la investigación. En este país hay descollantes investigadores en algunas áreas, como en biología y matemáticas.

 

– ¿La gente desconoce qué potencial hay en Uruguay?

– Creo que sí, pero hay cosas que a veces se pierden en el país. Los periodistas deberías difundir un poco más las cosas que se hacen, y los científicos deberían ayudar un poco más.

 

AJUSTANDO CUENTAS

–¿Llegamos al 4,5% del Producto Bruto Interno para la enseñanza?

–Sí, se va a llegar. Es una promesa del gobierno para el final del período.

 

–La promesa está. Todos escuchamos al Presidente, a su colega de Economía y al ex ministro de Educación. Ahora, en la práctica, ¿se llega? Al actual porcentaje le faltan 100 millones de dólares, según el ministro Astori.

–Yo creo que se llega. Creo que la economía tiene un margen suficiente, siempre renunciando a otras cosas. La vida no es fácil, y siempre se tiene que renunciar a otras cosas, que son en este caso para el bien colectivo. Yo creo que se va a llegar, sí.

 

–Cuando hablamos de presupuesto, debemos volver al conflicto de maestros. Ademu Montevideo realiza una movilización con paros zonales y eso provocó rechazo en la propia interna gremial, entendiendo que un gremio departamental no se puede ocupar de un problema nacional. En una conferencia que dio en el Prado, a la salida usted se refirió justamente a los interlocutores. ¿Usted está dispuesta a dialogar con Ademu Montevideo?

–La voluntad de diálogo siempre está, pero hay representantes más globales que otros. También existe la libertad sindical. Hay cuestiones que se pueden dialogar con todos para empezar, pero luego hay que hacerlo con el que es más representativo, y no me refieren a una cuestión numérica, sino a la independencia, a la antigüedad, cosas que están escritas en los manuales de la Organización Internacional del Trabajo. Cuando hay un convenio colectivo se firma con el sindicato más representativo.

 

-¿En este ca
so sería la FUM?

-Sí.

 

–¿Si le piden les concedería una reunión?

-Vería en qué circunstancias y de qué manera. Con conflictos no es posible negociar. Yo personalmente estoy dispuesta a hablar con todo el mundo. Es más, hablo con la gente en la calle, pero hay una cuestión de quién representa a quién.

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