TIENE LA PALABRA
Los vuelos de la FAU en Eritrea
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
El día 18 de marzo pasado se publicó en el diario progresista de su digna dirección, en su página 4, una interesante crónica, sobre el retorno de un contingente de nuestras fuerzas armadas destacadas en Eritrea, centro-norte de Etiopía, en misión de paz encomendada por las Naciones Unidas. Entre los detalles consignados por el periodista se menciona el itinerario cumplido por el Lockneed C.130 de nuestra Fuerza Aérea. Como casi todo el mundo, en mayor o menor grado, tengo preferencias por algunas materias o disciplinas del conocimiento humano, entre las cuales están, entre otras, la geografía tanto física como política, así como la aviación como hobby.
En el curso de la lectura me rechinó, si se me permite la expresión, como dice Alejandro Dolina, que habiendo salido el avión de la ciudad de Mekele, sita en Eritea, tuviera que realizar una escala en la capital de Etiopía, Addis Abeba, que se encuentra a unos 450 quilómetros al sur de Mekele. Luego de esta escala, y este es el punto que quisiera que el Sr. Enrique Bonelli me pudiera aclarar, el avión emprende viaje rumbo a Jidah, ciudad de Arabia Saudita en la costa del Mar Rojo, a unos 900 quilómetros al norte de Mekele.
Vale decir que, si los mapas consultados y mis cálculos no fallan, el aparato en su segunda etapa de Addis Abeba a Jidah, sobrevuela nuevamente Mekele, haciendo así un recorrido de unos 900 quilómetros de más. Para un aparato como el mencionado C.130 con 4 motores de más de 4.000 HP cada uno, ese recorrido adicional no es moco’e pavo lo que cuesta; tal vez debamos decir: lo que nos cuesta.
El resto del itinerario, pasando por Palermo en Sicilia y Zaragoza en España, me parece correcto. Así que, lo que me gustaría saber, si el Sr. Bonelli lo estima pertinente, es qué razones tuvieron para realizar dos veces el tramo Mekele-Addis Abeba-Mekele, en lugar de salir de esta última directamente a Jidah.
Se pueden presumir algunas explicaciones, a saber: que el costo del viaje corre por cuenta de NNUU, lo cual para mí no es de recibo. Otra sería que alguno de los integrantes del grupo se hubiera olvidado de un par de calcetines en Addis Abeba, lo que no satisface.
La tercera explicación que se me ocurre, y tal vez la más plausible, es de orden burocrático: que no se pudiera hacer un vuelo internacional sin salir de Addis Abeba.
Saluda atte. al Sr. Director
JULIO C. ROMERO SAIZAR C.I. 1.538.083-7
Nombre de las calles
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Surge con motivo de las inquietudes del P.N. de resaltar una figura ilustre de su partido y de su país.
Tema apasionante enfocado globalmente. No es tan así borrar 8 de Octubre y colocarle el nombre de Gral. Oribe –así de sencillo borramos del mapa un nombre y colocamos otro. No es así– y aquí hay varias puntas:
1) una valoración de que 8 de Octubre es menos importante que el Gral. Oribe, por lo tanto el cambio se justificaría.
2) Hoy no deben existir los que pusieron el nombre a 8 de Octubre. No tienen cómo defenderse.
3) En aquel momento cuando se coloca el nombre (habría mayoría supongo), el nombre justificaba algún acontecimiento o hecho relevante en el desarrollo del Uruguay.
4) Pasa que los «políticos» siempre quieren estar en el candelero y por supuesto en lugares significativos del medio urbano.
5) Se pide –8 de Octubre– arteria principal que vincula Montevideo y el noroeste del Uruguay. No es una «callecita» cualquiera, ni de barrio como el «Borro». Entramos en otro tema: la jerarquía del personaje histórico (para el P.N.), le corresponde un lugar jerárquico en Montevideo. En este caso Av. importante.
Acaso –8 de Octubre– ¿no era importante en su momento?
6) Pregunto: ¿Zelmar es más o menos que Oribe? ¿Cuánto más o menos? Se cambia de nombre a la mitad de Cuareim (o sea 8 cuadras)– Zelmar vale 8 cuadras, ¿y Oribe toda una avenida?
Germán Araújo no tiene ninguna calle con su nombre (creo). No me digan que es más o menos importante que los nombrados. Sabemos de la enorme participación desde su medio de difusión en la lucha contra la dictadura. ¿Quién valora si vale la pena poner una calle con su nombre?
¿El Gral. Rivera realmente merece tener una calle con su nombre? Traiciona a Artigas, asesinó a los charrúas ¿merece? Digo.
En cada momento histórico del desarrollo del Uruguay siempre hubo criterios para nombrar en plazas, avenidas a personajes de relevancia histórica (según gobiernos del momento).
Eran referencias históricas, y/o personajes «importantes» y/o fechas relevantes. Esos nombres nos recuerdan hechos sucedidos –que son parte de la «memoria»– y quedan como parte de la historia.
Pregunto: ¿se puede borrar así como así el nombre de una avenida? ¿Tan sencillo es?
Hoy es Oribe, pero mañana serán: Sanguinetti, Lacalle, Vázquez, Mujica, Batlle. Por supuesto no estaremos nosotros ni ellos. Otros les pondrán el nombre.
Hagamos una encuesta hoy: a qué calle le cambiarían el nombre para colocar algunos de los personajes nombrados. Creo que habría tremenda sorpresa. Hay gente a la que le gusta las encuestas y vive de eso.
Borrar la historia. Como dijimos, los nombres significan algo. Tienen contenido.
Ej.: Propios hoy Batlle y Ordóñez.
El Ejido y los Propios son parte del desarrollo colonial de Montevideo al eliminar Propios se elimina una referencia histórica plasmada en el territorio. ¿Qué había antes y después de los Propios? ¿Qué marcan los Propios? La «gurisada» de hoy no sabrá el límite físico del Montevideo colonial porque se borró del mapa Propios no existe–. La evolución urbana sin esas referencias físicas en el territorio se hace más difícil de entender.
Con el mismo criterio borramos: Ejido, Ciudadela.
Tema atrapante y con muchas puntas. Plantearé una solución:
a) no deseo borrar la historia. Los nombres puestos puestos están y su justificativo existe mal que bien.
b) los nombres existentes quedan, pero le puedo agregar un segundo nombre a la avenida o bulevar, ej.: 8 de Octubre – Oribe -, Yi – Quijano-, no borro la historia y agrego la historia de hoy para el futuro. No borro nada –sumo.
c) reconocimiento del pasado y justificando el presente para el futuro. Todos representados sin borrar nada. La historia continúa, los unos suceden a los otros en íntima relación (de acercamiento y/o oposición), sin borrar a ninguno.
Todo plasmado en el territorio.
Es una idea y creo que traerá cola, pero pensemos un instante que en el futuro no habrá más calles «importantes» para los «importantes» de los partidos políticos.
Saluda muy atte.
ARQUITECTO JUAN C. SARASOLA C.I. 881.121-1
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