LAS PASCUAS DEL AYER
Durante el Viernes Santo las calles se agitaban un poco por los grupos de personas que a puro patacón cumplían con el antiguo ritual de las 7 iglesias. Se los reconocía por llevar las señoras mantillas y pañuelos cubriendo sus cabellos y los hombres vestían trajes oscuros o ropas más que sobrias. Los caballeros de humilde condición, que iban en mangas de camisa, se ponían corbatas negras en señal de respeto. Y, si alguno quería ponerse un saco medio claro, el asunto se arreglaba cosiéndole en la solapa un pequeño crespón muy negro. La mayoría de los boliches cerraban desde el viernes y las carnicerías ni soñar con estar abiertas. Allá en el Capurro de los fines del 30 había un carnicero anarquista que, si bien cerraba, jamás dejó de poner una enorme bandera roja y negra en la vidriera del comercio. Por el sábado llamado «de gloria», las misas en las capillas barriales, además del latín obligatorio, agregaban partes en español, pues eran larguísimas y muy solemnes. El Domingo de Pascuas amanecía entre campanadas de alegría y un dulzón aroma de postres caseros. Los hornos de barro del fondo de los ranchos de lata y madera del Cerrito de la Victoria, lanzaban humo y ricos olorcitos. A su alrededor andaban las tías y abuelas con largos delantales vigilando para que las tradicionales roscas de Pascuas quedaran «a punto de caramelo» como decía una gallega que había aprendido la receta en su lejana aldea sobre el Camino de Santiago de Compostela. Roscas doraditas con trozos de higos, servidas con chorreante almíbar y con unos huevos duros escondidos entre la masa. También en esos clásicos hornos de barro de las casas proletarias, las doñas se habían esmerado durante toda la Semana Santa haciendo empanadas de atún o sardinitas compradas en Don Singer de la Aduana o Doña Rebecca de Villa Muñoz que además vendía un bacalao noruego de antología. Para celebrar ese Domingo de Pascuas los vecinos que vivían en casas sin fondo como los pasajes del Reducto o los inquilinatos del Sur, recurrían a los comercios establecidos. Estos se hacían una fiera competencia de precios y así las sabrosuras llegaba a todos los flacos bolsillos. por la Villa de la Unión, las viejas panaderías «Quilmes» o «Lavalleja» ofrecían empanadas gallegas, roscas y las denominadas «empanaditas de vigilia». Por el barrio Bella Vista, en Agraciada y Asencio, la panadería «Los Tres Mosqueteros» del recordado Jesús Rodríguez había comenzado con la venta de unos conejos de chocolate igual que los decorados huevos de Pascuas. Esa tradición la habían traído unas confiterías del centro como los alemanes de Colonia y Convención, pero allí los precios eran muy caros. Si andabas por el Cerrito de la Victoria, seguí a esa vecina que va muy apurada! De seguro se dirige a la Panificadora Artigas, que además fue muy popular por sus repartos en las jardineras tiradas por caballitos llenos de juguetones cascabeles. El almuerzo era con un igualitario «asado al pincho» muy barato y además los vecinos no aguantaban más sin las carnes vacunas. Después de ese morfe tan esperado por los carnívoros reprimidos, la botijada hacía un picadito en el potrero de la esquina. Por los fondos de la escuelita Maturana, los vecinos organizaban unos partidos donde el premio era un enorme huevo de pascuas. Los equipos se entusiasmaban y poca bolilla le daban al cura español que, con la sotana remangada y tocando el silbato, sudaba la gota gorda haciendo de juez. Al anochecer, todos se iban temprano a sus casas porque querían escuchar el programa del Loro Ramón Collazo en Radio Aguila donde hacía agudos comentarios sobre «las santas pascuas» como decían con respeto y gran ingenio. Y mientras se esperaba que viniera el sueño, nadie se ponía melancólico, pues en la 30 se escuchaban «los bailables» que presentaba la Joyería París. En los días siguientes, la Radio Uruguay, que durante la Semana Santa había tenido una programación my religiosa, continuaba incluyendo en su tanda un mensaje donde pedía ser cada vez más fraternales con los humildes y desposeídos. ¡Felices Pascuas para todos! Con más recuerdos y música los esperamos en la 1410 AM LIBRE.
COORDINACION: ANGEL LUIS GRENE
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