UN RECORD GUINNESS QUE VA POR MAS
Uno de los responsables de la movida que hubo ayer en la plaza Sarandí, en el microcentro de Durazno, fue Martín Raggo, un fernandino que desde hace años vive en el extranjero y que en enero de este año rompió un récord como estatua viviente. Permaneció inmóvil durante 20 horas y 44 minutos. Para ello Raggo contó se preparó «muy bien» para poder «darle órdenes al disco duro», dijo mientras se señalaba la cabeza.
La alimentación fue importante para la preparación. «Además de siempre muchas proteínas y carbohidratos, los días previos elegí mucha fruta y vegetales para no tener ganas de ir al baño en ese momento», comentó Raggo. Además, cuida su estado físico, saliendo a correr diariamente.
Con entusiasmo contó que una de las cosas más divertidas que ocurren cuando se transforma en estatua es «hacer locuritas para que la gente te dé moneditas y no te confunda con una estatua de verdad». Actualmente, además de compartir parte de su suerte con sus compatriotas, pues será quien lleve las imágenes de los talentos que desfilen durante todo el fin de semana a los canales internacionales, está proyectando nuevas metas. Próximamente viajará a Estados Unidos, donde posiblemente participe en las celebraciones que se lleven a cabo el 4 de julio, Día de la Independencia de aquel país. Además, participará en otro proyecto que también será récord Guinness, vinculado a la prevención del cáncer de mamas.
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