
Permanecer inmóvil durante horas, continuar serio frente a un grupo de chicos que no paran de hacer monerías y ser indiferente al frío o al calor son algunas de las difíciles tareas que debe cumplir una estatua viviente. Además, es necesario que vista un atuendo adecuado a la ocasión, que lo diferencie de una auténtica estatua de mármol.
La única pausa que puede hacer durante el horario de trabajo es cuando el espectador deposita una monedita en la boina, lata o recipiente que emplee el artista para recibir su recompensa. Una vez que recibe su paga, saluda al público o sonríe unos minutos, cambia de pose y cuando pasa el efecto, vuelve a quedar inmóvil.Desde hace cinco años, las estatuas vivientes cuentan en Durazno con un espacio donde expresarse y recibir un premio a cambio.
Mañana comienza el concurso Durazno más allá de las palabras, organizado por la Intendencia del departamento, un certamen en el cual compiten estatuas vivientes por un lado y mimos por otros.
Susana Flores, directora de Cultura de la Intendencia de Durazno, contó a LA REPUBLICA que cuando surgió la idea de hacer el concurso, no sabían si tendría buena recepción por parte de los artistas y de los propios duraznenses. La propuesta fue muy bien recibida, tanto por los artistas callejeros como por los vecinos, pues cada año se inscriben más participantes y se acercan curiosos de diversos puntos del país. En los distintos encuentros han participado, además de estatuas y mimos nacionales, artistas de la región, México y Venezuela.
Durante tres días, el microcentro de Durazno será invadido por estatuas vivientes y mimos que competirán a través de la pantomima. El premio más importante es de 8.000 pesos, pero también se complementará con las moneditas que tiren las personas para que las estatuas actúen, mientras el jurado decide cuál será la ganadora.
Público fiel
“El primer año asistieron al encuentro personas de la ciudad que nunca antes habían visto estatuas vivientes, por lo que muchas tuvieron que soportar tirones de ropa, o que a cada rato pusieran una monedita para verlos cambiar de pose continuamente”, comentó entre risas Susana Flores. Sin embargo, reconoció que la experiencia también fue única para los artistas, que vivieron ese momento con “mucha intensidad”.
Por otra parte, destacó el respeto del público. Contó que en la pasada edición ganó una estatua que estaba prácticamente desnuda, pues representaba a la escultura clásica griega del Discóbolo (lanzador de disco) y fue muy bien recibida por el público.
Este año, el encuentro de artistas callejeros se complementará con la convocatoria a un casting para participar en el programa de Don Francisco. La invitación es para todas las personas que deseen demostrar sus habilidades artísticas.
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