Fiebre amarilla. Uruguay no tendrá esta enfermedad gracias a la ausencia de selvas y monos

OPS: "El trabajo del MSP nos mantiene libres del dengue"

La fiebre amarilla ha provocado una vacunación masiva entre los viajeros que parten a Brasil. La enfermedad es transmitida a los humanos por el mismo mosquito que el dengue, pero no tiene ninguna posibilidad de desarrollarse en Uruguay.

 

Menos riesgos

En Sudamérica, el país más afectado por el dengue es Brasil, pero afortunadamente no en la zona más cercana a nuestra frontera. «Por suerte la tendencia a que el mal avanzara hacia el sur, inclusive con casos autóctonos, que se detectó en 2007, no se registró en 2008″, indicó a LA REPUBLICA el experto de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), doctor Roberto Salvatella.

«Este año, hasta el momento, se está presentando menos riesgoso para Uruguay que 2007, porque no hay evidencia tan clara de focos importantes cercanos al país», afirmó Salvatella.

Según el médico, la actitud del Ministerio de Salud Pública (MSP), que advirtió a la población, fue la correcta, porque permitió apuntar a la prevención. «El trabajo del ministerio es lo que nos mantiene libres del problema; es el único país de toda la región que esta libre del dengue», insistió.

 

Mantener vigilancia

Actualmente, Uruguay vive una situación en donde se debe mantener la vigilancia. «Es parte de una disciplina comunitaria, en el sentido de ser responsables del ambiente en nuestra casa y el entorno, para mantenernos libres de criaderos», indicó el médico. «Esa es la principal medida para que el dengue no llegue nunca al Uruguay», afirmó Salvatella.

«Dos son los conceptos en esta lucha: uno es el control integrado de vectores, en donde están incluidas la información, comunicación y la educación de la comunidad» agregó. El segundo pilar importante es el institucional, que ejecutan los servicios especializados, como el MSP, las intendencias municipales y la aplicación de insecticidas, a través de diferentes estrategias y metodologías según el caso.

«Ustedes tienen desde el tratamiento perifocal hasta el tratamiento espacial. Uruguay está tomando las medidas adecuadas y los resultados son claros: es el último país de las Américas (junto a Canadá, cuyo clima lo hace imposible), que no tiene dengue autóctono», afirmó finalmente el médico de la OPS.

En la región, Brasil es el país con más casos de dengue. Lo sigue Paraguay, con una epidemia desde inicios del 2007.

 

Monos peligrosos

La fiebre amarilla implica otros problemas. El principal riesgo para que se inicie un ciclo silvestre de fiebre amarilla, y la potencialidad para que ésta pase al ciclo urbano, es la existencia de monos en la fauna, que Uruguay no tiene.

«Los casos en Paraguay, Argentina y Brasil derivan de una zona en donde existen monos vinculados a un área que siempre mantiene un ciclo enzoótico de fiebre amarilla, que es la zona del pantanal. Este año, por alguna razón biológica, hay un incremento de ese ciclo silvestre y se ha desbordado», explicó el experto.

El mono es una pieza fundamental de esta patología. La selva se divide por estratos biológicos, desde la base hasta la copa de los árboles. En la copa, donde están los monos, viven también otras especies de mosquitos. Uno es el Haemagogus, que transmite entre los monos la fiebre amarilla. De allí pasa a los seres humanos que se introducen o viven en la selva. Luego interviene el Aedes aegyptï, que lo transporta entre las personas.

La transmisión a través del mosquito es la más efectiva de los vectores, porque va directo al torrente sanguíneo, por eso es importante actuar con rapidez para detenerla.

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