COSAS QUE NO CIERRAN
Hace pocas horas, George Bush vetó la Ley que prohibía torturar gente; concretamente la que prohibía meter la cabeza de un ser humano en agua, o en cualquier «líquido», para arrancarle «información». Incluso meterla en bolsas herméticamente cerradas para el mismo efecto asfixiante.
Este nefasto personaje «argumentó» muy suelto de cuerpo a favor de la tortura. Algo que ni los más crueles torturadores se animaron a hacer (ni se animan). Bush los ha superado y por ende la tortura es legal en Estados Unidos. Deseada, halagada, homenajeada y glorificada.
Según nos han dicho, el veto presidencial a una Ley en EEUU tiene efectos mucho más graves y concluyentes que los conocidos acá: no hay modo de poder levantarlo hasta que ese país cambie de presidente (suponiendo que el que venga decida hacerlo).
Por lo tanto y a partir de ahora Estados Unidos decidió pasar a integrar la lista de países terroristas y hasta incluso ser declarado «no beligerante».
Es más: pensándolo mejor, creemos que Gonzalo Fernández debería hacer esa lista y oficializarla por Decreto para poder también nosotros (por voto ponderado en la Mesa Política) poner y sacar países de la lista negra uruguaya que haremos famosa y apabullante con la sigla U.B.L. ( va en inglés).
Pero ayer Estados Unidos (magnánimo y espléndido) acaba de sacar a China de la lista de países que violan los derechos humanos… Le perdonó la vida.
Pero esto tampoco «cierra» porque en las dos semanas anteriores han resurgido los pedidos de boicot a los Juegos Olímpicos a realizarse en Beijing y varias figuras políticas de Estados Unidos han participado de estas iniciativas. Incluso en esta semana reapareció con buen «marketing» el tema de la independencia del Tibet (asunto de gran interés geopolítico para EEUU).
¿Cómo entender entonces este gesto de la ultrarreaccionaria administración Bush de subirle la nota en buena conducta a China? Seguramente varios «lobbies» internos de Washington no deben haber quedado muy contentos.
Como tenemos simpatizantes en ese país, acudimos a ellos en busca de respuestas y a su vez ellos nos pusieron al habla con un militante de la CAP Libertad que, emigrado cuando la crisis bancaria (fue jefe de Tarjetas de Crédito del Pan de Azúcar) trabaja de portero en la Reserva Federal de Estados Unidos. Nos contó esta increíble historia:
Un chino, de alto rango por supuesto, con la preocupación que le trasmitía el Comité Organizador de los Juegos cogió el teléfono y llamó a Ben Shalom Bernanke (Jefe Máximo de esa empresa privada llamada Reserva Federal) y le dijo:
»Belnake, te llamo pala avisalte que la semana que viene el homble que compla Bonos del Tesolo se tiene que tomal licencia polque le opelan a la mujel de los liñones, así que vamos a celal la ventanilla por esos días».
El pobre Bernanke, superado el soponcio inicial, llamó a Bush para decirle que la calesita se paraba y que les convenía esconderse por las montañas afganas para que Bin Laden los protegiera de los acreedores chicos («que son los peores», al magistral decir de Damiani) porque la guita se terminó.
Bush, que parece pero es, aunque en un primer momento valoró buenísima la idea de Chenney de invadir China ya, se tomó un respiro antes de decidir (cosa de hombres sabios) y fue a tomar aire a la ventana.
Providencialmente, vio a través de ella a los peladitos de mamelucos color naranja que manifestaban abajo y allí mismo, recobrando su aire de cowboy estreñido, miró por arriba del hombro a Chenney y le dijo: »Esto lo arreglo yo».
LLamó a su par en Beijing y escuchó lo que el chino quería decirle en inglés antiguo: »¡Son of a bitch! ¡Fuck you! ¡Jerk off!»
Entendiendo clarito, Bush le dio la orden en forma terminante a sus calificadores y clasificadores de Violación a los Derechos Humanos (otra empresa privada contratada para eso).
La ya referida esposa del chino de la ventanilla tendrá que ir sola al hospital: su marido deberá hacer horas extra y trabajar como un chino para seguir atendiendo la colosal calesita.
El mundo ha sido metido en una imponente timba financiera por la oligarquía que lo gobierna desde los sótanos de la Casa Blanca. Bush es su lamentable muñeco a control remoto.
Los europeos están en el mismo calabozo: por un lado le tienen que sostener la calesita al gran timbero súper endeudado para poder seguir respirando también ellos porque, encima, Estados Unidos les vendió el Gran Cuento del Tío en forma de activos hipotecarios de la más baja ralea que pudieron colectar por sus basureros bancarios.
No entendemos nada de estos asuntos que no «cierran» pero parece obvio que el teléfono WashingtonBeijing va a estar más activo que nunca en estos tiempos y en los que se avecinan.
Para empeorar nuestras entendederas criollas, Obama y Hillary odian los TLC y proponen incluso demoler el que tienen con México y Canadá…
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