
María Inés es para mí un motivo de alegría permanentemente renovada. Felizmente, ha sido una de las no muy abundantes personalidades de nuestro país que consiguen manejar lo suyo en el mundo de su vocación. Ha tenido respuestas y avances positivos en una carrera que ya es extensa.
Lo dijo objetivamente y no es necesario que lo resalte: ha hecho un esfuerzo notorio en su tarea. Pero también está la buena fortuna, la de encontrar un trabajo donde ese trabajo se recompensara con una respuesta condigna. Por eso es que lo reitero: María Inés es para mí una cotidiana renovación de alegría.
(*) María Inés Obaldía. José María Obaldía.
OTRAS NOTICIAS EN LARED21



