En el pedregullo
Honda emoción. Todos quienes estuvimos en el Ramón Collazo sabíamos que la actuación de Los Diablos Verdes iba a ser especial, pero creo que no imaginábamos el grado de emotividad que podía llegar a tener, desde la llegada a la platea de la viuda de Don Antonio Iglesias acompañada por sus hijas, la presentación de la murga por parte de un quebrado Mario Ríos con lágrimas en su rostro, hasta la propia rebeldía de los diecisiete murguistas que defendieron la camiseta gallardamente. Donde esté, Don Antonio, sepa que sus muchachos no lo defraudaron…
Sale una mecha. La tercera rueda se ha caracterizado por contener mucho material «extra» en el repertorio de los conjuntos. Zíngaros no fue la excepción y básicamente de la mano de Leonardo Pachela «mechó» en forma abundante. A continuación un ejemplo, de los más disfrutados de la noche en la parodia de Roberto De Las Carreras: – «Fea, no te das cuenta que si mandás tu foto por e-mail te la rechaza el antivirus de tan horrible que sos».
Y va otra más. De A contramano en el cuplé del Garca de Noé: – «Encontramos el eslabón perdido» (mientras tanto, otro murguista en el extremo del escenario ejercitaba coreografías de parodistas con un traje de la despedida de Zíngaros).
Fantasmas de febrero. Previo al inicio de la actuación de Sarabanda y con palabras de José Morgade en su calidad de vicepresidente de Daecpu, el público despidió a la figura de Antonio Iglesias con un aplauso cerrado que duró más de un minuto en forma interrumpida, mientras de fondo sonaba el recordado «Fantasmas de Febrero» que interpretara la también inolvidable Adriana Lapalma.
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