Musulmanas
En el islam, la sexualidad es un bien, un don de Dios para las criaturas. Sería pesado citar todos los dichos del Profeta donde se ensalza la sexualidad, lo cual ha hecho que durante siglos el islam fuese considerado en occidente como una religión inmoral y lujuriosa.
El matrimonio es un hecho altamente recomendado, hasta el punto de que el Profeta dijo: «el matrimonio es la mitad de la religión, y la otra mitad es la conciencia de Dios». La palabra árabe usada para designar al matrimonio — nikâh — también designa al coito: siempre que hay coito hay matrimonio.
En definitiva: la sexualidad y el placer son dones de Dios y el cuerpo humano es como un campo para la labranza, generador de goce y de sosiego. Existe una cortesía en el amor, y respetar esa cortesía no implica ninguna represión, ni la aceptación de límites contrarios a la naturaleza humana. La cortesía en el amor es el signo de la superación de la crueldad y de la rudeza en las relaciones sexuales, de la hipocresía y del puritanismo. La dulzura de trato, la conversación y las caricias son la llave de la unión.
En una ocasión, el Profeta citó como un ejemplo de uno de los tres tipos de crueldad el de «un hombre que hace el amor con su mujer antes de estimularla». Otro hadiz compara el sexo sin excitación preliminar con conductas animales: «Cuando cualquiera de vosotros haga el amor con su mujer, que no vaya a ella como un pájaro; en lugar de eso, debe ser lento y pausado». Cuando le preguntaron sobre el significado de ese mensaje, él dijo: «Significa besando y hablando».
El Profeta dijo: «…todo juego de un creyente es nulo, excepto en tres casos: en la equitación, en el tiro con arco y en la mutua excitación con su mujer; estos son haqq (auténticos, verdaderos)». Sobre la importancia del placer sexual, existe un relato donde Mahoma concede el divorcio a una mujer sobre la base de que su marido no la satisface. También dijo: «El mejor de vosotros es el que mejor trata a su mujer».
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