Una experiencia fascinante
«Fue muy importante integrar un equipo de todo el país. Porque si bien hay diferencias culturales, eso es innegable, es un solo país. Por ello hicimos el esfuerzo de buscar un equilibrio que reflejara a todos dentro de lo que es nuestra identidad esencial», dice Kay, de Rivera.
«Y también es muy importante el grado de libertad que cada una tuvo a la hora de elegir las actividades para cada grado. Si bien se respeta el programa de ANEP para cada año, y tuvimos claro que nuestro objetivo es asistir al maestro con trabajos prácticos para la casa, cada una tuvo la libertad de elegir de acuerdo a su creatividad», dice Laura. «Claro», interviene Lucía, «y está bueno porque se te ocurren actividades y ejercicios que seguramente a las maestras y maestros les va a servir como estímulo para que se les ocurran otros, como nos pasó a nosotros con el trabajo de equipo. Es que los maestros siempre estamos buscando cómo presentar esto o aquello, viendo la forma de hacerlo atractivo y claro». «Ni hablar», dice Kay, «tratamos de utilizar todos los recursos para cumplir el objetivo para que estas actividades, ejercitaciones y juegos atrapen a los niños y a sus padres, abuelos, tíos; los que tengan ganas de prenderse con ellos para compartir un momento de actividad, que es lo más lindo y donde realmente interactuamos, y nos vamos dando cuenta de cómo van creciendo, van aprendiendo.»
«Te obliga a actualizarte», dice Leonardo, el más joven de los dibujantes. «Tenés que tener muy presente el lenguaje de hoy, la forma de los ómnibus, por ejemplo, las palabras, las frases que se utilizan, para que el niño sienta reflejado su entorno, sus amigos, su familia. Está bueno. Es un desafío, porque los niños son muy atentos a eso».
Mañana la seguimos, porque esta gente todavía tiene muchísimo para contarnos de esta experiencia fascinante para ellos y desde el lunes para todos nosotros.
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